Insuficiencia venosa crónica: qué es, síntomas y tratamiento

La insuficiencia venosa crónica es el mal funcionamiento de las válvulas existentes en las venas de las piernas, perjudicando el retorno de la sangre de las extremidades inferiores hacia el corazón, generando síntomas como hinchazón en las piernas, sensación de pesadez, ardor, hormigueo o calambres nocturnos. 

La insuficiencia venosa crónica es más frecuente en mujeres y personas mayores, pudiendo surgir debido a defectos congénitos en las válvulas, alteraciones o lesiones en la pared de los vasos sanguíneos de las piernas, o estar asociada también a una obstrucción del flujo venoso.

El tratamiento de la insuficiencia venosa crónica depende de la gravedad de la enfermedad y puede ser realizado por el médico general, angiólogo o cirujano vascular a través del uso de medias de compresión, consumo de medicamentos, y en algunos casos, puede ser recomendada la cirugía.

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Síntomas de insuficiencia venosa crónica

Los principales síntomas de la insuficiencia venosa crónica son:

  • Hinchazón en la pierna, pies o tobillos;
  • Sensación de pesadez en las piernas;
  • Sensación de piernas cansadas;
  • Hormigueo;
  • Mayor sensibilidad en la zona;
  • Dolor o sensación de pulsación en las piernas;
  • Dolor en la pierna que empeora al estar de pie o sentado durante mucho tiempo;
  • Dolor que mejora con el reposo y elevación de las piernas;
  • Picazón en la pierna;
  • Sensación de ardor en la pierna;
  • Calambres en las piernas, especialmente por la noche.
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Además, algunos signos característicos de la insuficiencia venosa crónica son la aparición de venitas, várices, hinchazón y manchas oscuras en la pierna.

En los casos más graves, pueden aparecer síntomas como venas dilatadas en la pierna, atrofia o lesiones graves en la piel, o la formación de úlceras, especialmente en la parte interna del hueso del tobillo.

Cómo confirmar el diagnóstico

El diagnóstico de la insuficiencia venosa crónica se realiza mediante la evaluación de los síntomas, antecedentes médicos, familiares y factores de riesgo, duración de los síntomas y examen físico por parte del angiólogo o médico general.

Asimismo, el médico puede solicitar la prueba de ultrasonido con Doppler, que es el principal método de evaluación después del examen clínico, ya que permite detectar el mal funcionamiento de las válvulas venosas o la obstrucción crónica. Vea cómo se realiza la prueba de ultrasonido Doppler.

Otros exámenes que el médico puede solicitar son la pletismografía venosa, que permite evaluar el reflujo sanguíneo dentro del vaso sanguíneo, o incluso resonancia magnética para descartar otras condiciones con síntomas similares, como el linfedema, dermatitis por estasis o venas varicosas, por ejemplo.

Cuando aún existe duda en el diagnóstico, el médico también puede solicitar la flebografía, que es una especie de radiografía que permite la visualización de las venas después de la inyección de un contraste.

Posibles causas

La insuficiencia venosa es causada por el mal funcionamiento de las válvulas presentes a lo largo de las venas, las cuales son responsables de devolver la sangre al corazón. Además, puede estar asociada a la obstrucción del flujo venoso.

Algunos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar insuficiencia venosa crónica, como:

  • Defecto congénito en las válvulas de los vasos sanguíneos de las piernas;
  • Alteraciones o lesiones en la pared de los vasos sanguíneos de las piernas;
  • Género, siendo más común en mujeres;
  • Edad avanzada;
  • Antecedentes de trombosis venosa profunda;
  • Embarazo;
  • Uso de anticonceptivos orales;
  • Obesidad;
  • Hábito de fumar;
  • Permanecer de pie durante largos períodos de tiempo;
  • Sedentarismo;
  • Antecedentes familiares de insuficiencia venosa crónica;
  • Historial previo de traumatismo en la pierna afectada;
  • Antecedentes de tromboflebitis;
  • Síndrome de May-Thurner, que causa obstrucción no trombótica en los vasos.

En las personas con insuficiencia venosa, las válvulas pierden la capacidad de cerrarse completamente, lo que permite el reflujo de la sangre venosa hacia las extremidades, generando un aumento de la presión en las piernas y el surgimiento de los síntomas.

Cómo es realizado el tratamiento

El tratamiento de la insuficiencia venosa crónica debe realizarse bajo la orientación de un angiólogo, médico general o cirujano vascular, y depende de la gravedad de la enfermedad.

Las medidas de tratamiento pueden incluir:

  • Uso de medias de compresión o elásticas, que previenen o reducen la hinchazón de las piernas y mejoran el retorno venoso. Conozca cómo se utilizan las medias de compresión;
  • Medicamentos venotónicos, como la diosmina y hesperidina, principalmente para aliviar los síntomas y reducir la inflamación de las válvulas;
  • Antibióticos, en caso de infecciones o úlceras en la piel;
  • Anticoagulantes para prevenir la formación de coágulos en los vasos sanguíneos;
  • Terapia de láser para eliminar las varices en las piernas;
  • Escleroterapia, en caso de presencia de venitas o varices;
  • Cirugía, en caso de varices, para detener la progresión de la enfermedad.

Además, el médico puede recomendar la práctica de ejercicio físico bajo la supervisión de un entrenador, como caminar, ya que ayuda a mejorar la circulación sanguínea y facilita la pérdida de peso.

¿La insuficiencia venosa crónica tiene cura?

La insuficiencia venosa crónica puede tener cura cuando se siguen los tratamientos recomendados por el médico. Sin embargo, esto depende de cada caso y de su causa, siendo recomendado seguir siempre las indicaciones del médico.

En algunos casos, la insuficiencia venosa crónica puede no tener cura, pero los síntomas pueden aliviarse y tratarse para evitar complicaciones de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de la persona.

Cuidados durante el tratamiento

Algunos cuidados son importantes durante el tratamiento de la insuficiencia venosa crónica, como:

  • Evitar permanecer de pie durante muchas horas;
  • Sentarse y acostarse con las piernas elevadas para facilitar el flujo sanguíneo;
  • Evitar estar mucho tiempo en lugares calurosos;
  • Evitar un estilo de vida sedentario;
  • Evitar la exposición solar prolongada, baños muy calientes o saunas;
  • Evitar el uso de zapatos con tacones altos o muy planos;
  • Evitar o dejar de fumar;
  • Reducir la ingesta de sal en la alimentación;
  • Mantener un peso saludable.

Estos cuidados ayudan a prevenir o aliviar los síntomas y a evitar el empeoramiento de la enfermedad.

Posibles complicaciones

Si no se trata adecuadamente, la insuficiencia venosa crónica puede provocar algunas complicaciones, como tromboflebitis, embolia pulmonar, dolor crónico o trombosis venosa profunda.

Además, otra complicación es el desarrollo de úlceras en la piel, especialmente en el maléolo medial, que es la parte interna del hueso del tobillo.