El ácido fólico, también llamado vitamina B9 o folato, participa en la formación de todas las células nuevas del cuerpo. Es especialmente relevante en el embarazo, cuando su déficit se asocia a malformaciones graves del bebé. Se encuentra en verduras de hoja verde, legumbres y cereales integrales, así que cubrir las cantidades diarias con la dieta es más sencillo de lo que muchas personas creen.
¿Qué funciones cumple esta vitamina en el organismo?
El ácido fólico interviene en la síntesis del ADN y en la división celular. Sin este nutriente, la médula ósea no puede fabricar glóbulos rojos con normalidad, lo que deriva en anemia megaloblástica con cansancio persistente y palidez.
Este micronutriente colabora además en el metabolismo de la homocisteína, un aminoácido cuyo exceso se asocia a mayor riesgo cardiovascular. También participa en la formación de neurotransmisores, lo que explica su relación con la memoria, el estado de ánimo y la concentración.
¿Qué dice la ciencia sobre su papel en el embarazo?
La evidencia científica en este terreno es contundente. Según una revisión sistemática con metaanálisis publicada en Frontiers in Pediatrics en 2024, la suplementación con folato antes de la concepción y en las primeras semanas de gestación produjo una reducción significativa del riesgo de defectos del tubo neural, incluyendo espina bífida y anencefalia.
El tubo neural se cierra entre los días 21 y 28 tras la concepción, cuando muchas mujeres aún no saben que están embarazadas. Por eso las autoridades sanitarias recomiendan iniciar el aporte al menos un mes antes de buscar el embarazo.
¿Cuáles son sus principales beneficios?
Aunque el foco suele estar en la gestación, este nutriente aporta ventajas a lo largo de toda la vida. Estos son los beneficios respaldados por la evidencia actual:
- Previene defectos del tubo neural en el bebé.
- Ayuda a prevenir la anemia megaloblástica.
- Contribuye al crecimiento y regeneración de tejidos.
- Participa en la producción de neurotransmisores.
- Reduce los niveles elevados de homocisteína en sangre.
- Favorece la salud de la piel y del cabello.
Además, este folato acompaña a otras vitaminas del complejo B en la conversión de los nutrientes en energía disponible para las células.
¿Cuánta se necesita al día?
Las recomendaciones europeas sitúan la ingesta adecuada en 330 microgramos diarios para adultos sanos, tanto hombres como mujeres. Durante el embarazo la cifra sube a 600 microgramos, y en la lactancia se mantiene alrededor de 500. Las mujeres en edad fértil que planean concebir suelen necesitar 400 microgramos adicionales a través de suplementos, siempre bajo indicación médica.
Estos valores se expresan como equivalentes dietéticos de folato, porque la forma sintética (ácido fólico de los suplementos y alimentos enriquecidos) se absorbe mejor que la natural presente en los vegetales.

¿En qué alimentos se encuentra?
Las mejores fuentes son de origen vegetal, en particular verduras de hoja verde crudas o poco cocinadas. El calor prolongado destruye buena parte del folato de los alimentos, así que la cocción al vapor conserva más nutriente que hervir en abundante agua. Puedes revisar información complementaria sobre para qué sirve el ácido fólico y sus fuentes alimentarias más habituales.
- Espinacas, acelgas, rúcula y berros.
- Legumbres como lentejas, garbanzos y alubias.
- Espárragos, brócoli, coles de Bruselas y alcachofa.
- Frutos secos como cacahuetes, nueces y almendras.
- Aguacate, plátano, naranja y fresas.
- Cereales integrales y harinas enriquecidas.
- Yema de huevo e hígado de vacuno.
Añadir hojas verdes crudas a las ensaladas y consumir legumbres dos o tres veces por semana asegura un aporte constante durante todo el año.
¿Qué señales indican niveles bajos?
El déficit se instala poco a poco y sus síntomas se confunden con otras causas. Cansancio persistente, palidez, irritabilidad, dificultad para concentrarse, llagas en la boca, caída de cabello y pérdida de apetito son las señales más frecuentes.
En una analítica de sangre aparecen glóbulos rojos más grandes de lo normal (macrocitosis). Grupos con mayor riesgo son personas con enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria intestinal, alcoholismo crónico, dietas muy restrictivas y quienes toman ciertos fármacos como metotrexato o antiepilépticos.
¿Cuándo está indicada la suplementación?
En mujeres que planean quedarse embarazadas, la suplementación es una recomendación general de las sociedades científicas. Se inicia al menos un mes antes de la concepción y se mantiene durante todo el primer trimestre, con la dosis y duración que indique el ginecólogo o el médico de familia.
Fuera del embarazo, la mayoría de las personas sanas cubren sus necesidades con la dieta. La suplementación puede tener sentido en déficit confirmado, malabsorción intestinal o uso de fármacos que interfieren con la vitamina, siempre con seguimiento profesional. El exceso mantenido puede enmascarar déficit de vitamina B12 y generar otros problemas.
Un plato semanal para cubrir la necesidad diaria
Un plato de lentejas con espinacas dos veces por semana, ensaladas con rúcula y aguacate, un puñado de frutos secos entre horas y espárragos verdes salteados como guarnición forman una base sólida. Una naranja o unas fresas de postre suman aporte extra y ayudan a fijar el hierro vegetal en la misma comida.
Este contenido tiene carácter meramente informativo y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Si estás embarazada, planeando estarlo o sospechas un déficit, consulta con tu médico o matrona para valorar la analítica y la pauta de suplementación adecuada.









