El potasio es uno de los minerales más presentes en el cuerpo humano, esencial para el latido del corazón, la contracción muscular y la conducción nerviosa. Trabaja junto al sodio en un delicado equilibrio que regula la presión arterial y la hidratación de las células. Está en alimentos tan cotidianos como el plátano, las patatas, las legumbres, las hojas verdes y el yogur, lo que hace que cubrir las necesidades diarias sea sencillo con una dieta variada y basada en productos frescos.
Qué dice la ciencia sobre el potasio y el corazón
El vínculo entre este mineral y la salud cardiovascular ha sido cuantificado con precisión en los últimos años. Un metaanálisis publicado en Journal of the American College of Cardiology en 2011 reunió 11 estudios prospectivos con 247.510 participantes seguidos entre 5 y 19 años para evaluar la relación entre el consumo habitual de potasio y los eventos vasculares.
Los autores documentaron una reducción del 21% en el riesgo de ictus por cada 1,64 gramos adicionales de potasio consumidos al día. También apareció una tendencia a menor riesgo de enfermedad coronaria y de enfermedad cardiovascular global. El efecto se explica por la acción del mineral sobre la presión arterial, la función endotelial y la eliminación del exceso de sodio a través de la orina.
Para qué sirve el potasio en el organismo
Este mineral cumple funciones tan básicas que su déficit se nota rápido. Participa en el equilibrio hídrico, en la conducción de los impulsos nerviosos y en la generación de energía celular.
- Regula la presión arterial al favorecer la eliminación del sodio.
- Mantiene el ritmo cardíaco normal.
- Interviene en la contracción muscular y ayuda a prevenir calambres.
- Colabora en la transmisión de señales entre las neuronas.
- Contribuye al equilibrio de líquidos dentro y fuera de las células.
- Favorece la digestión y el tránsito intestinal.
- Participa en el metabolismo de los hidratos de carbono y las proteínas.
- Apoya la función renal en personas con riñones sanos.
Cuáles son las cantidades recomendadas por día
Las ingestas de referencia varían según la edad, el sexo y la etapa vital. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria y la Organización Mundial de la Salud han establecido valores orientativos que sirven como guía para la población general sana.
- Adultos: al menos 3.500 mg al día según la EFSA, con hasta 4.700 mg recomendados por otras autoridades.
- Embarazo: en torno a 3.500 mg al día.
- Lactancia: entre 4.000 y 5.100 mg al día.
- Adolescentes: entre 3.100 y 3.500 mg según edad y sexo.
- Niños de 4 a 8 años: alrededor de 2.300 mg al día.
- Niños de 1 a 3 años: cerca de 1.400 mg al día.
Cuáles son los alimentos más ricos en este mineral
Alcanzar la cantidad diaria recomendada es posible con una alimentación variada, sin necesidad de recurrir a suplementos. Los productos frescos superan con creces a los procesados, que suelen perder mineral en el proceso industrial.
Entre las opciones más prácticas figuran los plátanos, las naranjas, el kiwi, el melón y los albaricoques, las patatas y los boniatos cocidos con piel, las legumbres como lentejas, garbanzos, alubias blancas y judías pintas, las hojas verdes como espinacas, acelgas y rúcula, el aguacate, el tomate maduro, la calabaza, los frutos secos como almendras y pistachos, las semillas de calabaza y girasol, los yogures naturales, la leche y el pescado como salmón, atún y bacalao. Quien quiera profundizar en el aporte diario puede consultar qué alimentos aportan más potasio y adaptar la compra semanal.

Cómo cocinar sin perder potasio
La forma de preparación influye en la cantidad que llega al plato. El mineral es soluble en agua, así que hervir las verduras en abundante líquido puede reducir su contenido hasta en un 50%. Cocinar al vapor, al horno o a la plancha conserva mejor el aporte. Aprovechar el caldo de cocción en sopas o guisos permite recuperar parte del potasio disuelto.
Consumir frutas y verduras crudas en ensaladas o batidos también asegura un aporte alto. Las patatas asadas con piel mantienen todo el mineral, a diferencia de las cocidas peladas. Estos pequeños ajustes marcan la diferencia en dietas donde las verduras son la fuente principal.
Qué señales pueden indicar niveles bajos
El déficit de potasio, conocido como hipopotasemia, es poco frecuente en personas sanas con dieta equilibrada. Cuando aparece, los síntomas son variados y a menudo se atribuyen a otras causas.
- Calambres musculares frecuentes, sobre todo en piernas.
- Debilidad muscular y fatiga inexplicada.
- Palpitaciones o alteraciones del ritmo cardíaco.
- Estreñimiento persistente.
- Hormigueo o entumecimiento en las extremidades.
- Aumento de la presión arterial.
- Dolor de cabeza y mareo.
- Sed intensa y aumento del volumen de orina.
Qué situaciones aumentan el riesgo de déficit
Algunas circunstancias favorecen niveles bajos. El uso prolongado de diuréticos, muy habitual en el tratamiento de la hipertensión, es la causa más frecuente en la práctica clínica. También pueden reducir el potasio la diarrea aguda, los vómitos repetidos, el ejercicio intenso con sudoración abundante, el consumo elevado de alcohol y algunas enfermedades endocrinas.
Las dietas restrictivas basadas en productos ultraprocesados, pobres en frutas y verduras, aportan cantidades muy bajas del mineral. En estos casos, aumentar el consumo de alimentos frescos suele ser suficiente para restablecer los niveles adecuados en la mayor parte de las personas sanas.
Por qué las personas con problemas renales necesitan orientación médica
Los riñones son el órgano que regula el equilibrio del potasio en el organismo. Cuando funcionan bien, eliminan el exceso a través de la orina sin dificultad. En personas con enfermedad renal crónica, esta capacidad se reduce y el mineral puede acumularse en sangre. La hiperpotasemia es una situación potencialmente grave que altera el ritmo cardíaco y puede desencadenar arritmias peligrosas.
Quienes tienen problemas renales, insuficiencia cardíaca avanzada o toman fármacos como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, los antagonistas del receptor de angiotensina II o los diuréticos ahorradores de potasio necesitan seguir la pauta específica de su médico. En estos casos, alimentos habitualmente saludables como el plátano, las patatas o las legumbres pueden requerir moderación. Los sustitutos de la sal con alto contenido en potasio, cada vez más frecuentes en el supermercado, también son motivo de precaución. Los suplementos sin indicación pueden desencadenar complicaciones graves y nunca deben tomarse por cuenta propia.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración médica ni la prescripción por parte de un profesional sanitario. Ante dudas sobre síntomas, dieta, medicación o función renal, siempre conviene consultar con el médico de familia, el cardiólogo, el nefrólogo o un dietista-nutricionista colegiado.









