Flemas en la garganta: 11 causas (y qué hacer)

Actualizado en abril 2024

Las flemas en la garganta pueden surgir debido a la baja ingesta de agua durante el día, o por estar en ambientes con aire seco, lo que puede dejar la garganta seca e irritada, con una flema más espesa. Sin embargo, también puede ocurrir debido a condiciones de salud como amigdalitis, faringitis, sinusitis o incluso reflujo gastroesofágico.

Dependiendo de la causa, la flema en la garganta puede estar acompañada de otros síntomas, como sensación de flema pegada en la garganta, moco constante, dolor de garganta, tos, fiebre o flema amarillenta o verdosa, por ejemplo. Vea qué significa cada color de la flema

Se recomienda consultar al otorrinolaringólogo o médico general siempre que surja flema en la garganta, en especial si empeora rápidamente o está acompañada de otros síntomas, para que sea diagnosticada su causa e iniciado el tratamiento más adecuado, que puede ser llevado a cabo con medicamentos analgésicos, antiinflamatorios y, en ciertos casos, antibióticos. 

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Principales causas

Las principales causas de flema en la garganta incluyen:

1. Beber poca agua

Beber poca agua durante el día puede dejar la garganta más seca y aumentar la viscosidad de las flemas de la garganta, pues el agua forma parte de la composición de estas, lo que puede dar como resultado la sensación de flema pegada en la garganta o flema constante.

Qué hacer: lo ideal es mantener la garganta hidratada, bebiendo al menos 2 litros de agua por día, para ayudar a fluidificar la flema y aliviar la sensación de flema pegada en la garganta. Para las personas con dificultad para tomar agua, una buena opción es adicionar el jugo de medio limón en el agua para darle sabor y facilitar su ingesta.

2. Aire seco y aire acondicionado

Cuando el aire está más seco, la mucosa de la nariz y de la garganta también pierden humedad, y la garganta tiende a irritarse y la flema a espesarse, ocasionando la sensación de flemas constantes en la garganta o moco pegado en la garganta, además de tos seca, carraspera o incluso ronquera.

Además, el uso del aire acondicionado también puede dejar el aire del ambiente más seco, lo que favorece la irritación de la garganta y el surgimiento de flema constante.

Qué hacer: lo ideal es evitar el aire acondicionado y la exposición a ambientes secos. Asimismo, se aconseja beber mucha agua y aplicar soluciones de hidratación de las mucosas, como suero fisiológico en la nariz. Otra medida es usar un humidificador de ambiente, pues aumenta la humedad del aire, reduciendo la irritación o la inflamación de la garganta, además de abrir las vías respiratorias y ayudar a liberar la flema. Vea cómo usar el humidificador correctamente.

3. Sinusitis

La sinusitis es una inflamación de los senos paranasales, que son pequeñas cavidades que se localizan en el cráneo, alrededor de la nariz y de los ojos, generalmente provocada por enfermedades alérgicas o infecciones por virus, hongos y bacterias, lo que causa la acumulación de flemas en la nariz.

El exceso de flema en la nariz puede ocasionar el surgimiento de goteo retronasal, que es cuando la flema gotea hacia la garganta, causando tos, hinchazón, irritación y sensación de aspereza en la garganta y flema amarillenta o verdosa en la garganta.

Qué hacer: el tratamiento de la sinusitis generalmente es llevado a cabo con medicamentos indicados por el otorrinolaringólogo, como analgésicos, antiinflamatorios, descongestionantes nasales o antibióticos. Además, para complementar el tratamiento médico, se puede hacer un lavado nasal con agua y sal o suero fisiológico, o inhalaciones con vapor para ayudar a fluidificar las flemas, favoreciendo su eliminación y aliviando los síntomas.

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Vea el video con el enfermero Manuel Reis sobre cómo hacer el lavado nasal correctamente:

4. Gripe y resfriado

La gripe y el resfriado son infecciones causadas por virus, los cuales pueden entrar por la nariz y llegar hasta la mucosa de la garganta, ocasionando el surgimiento de síntomas como inflamación o irritación de la garganta, flema blanca o grisácea, tos, fiebre, estornudos y dolor de cabeza y en el cuerpo. 

Qué hacer: se debe mantener el cuerpo hidratado, bebiendo bastante cantidad de líquido y guardando reposo. Asimismo, el otorrinolaringólogo puede recomendar el uso de medicamentos analgésicos, antiinflamatorios o descongestionantes, como paracetamol, ibuprofeno o desloratadina, por ejemplo, para ayudar a aliviar los síntomas. 

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5. Amigdalitis bacteriana

La presencia de flemas en la garganta también puede estar causada por amigdalitis bacteriana, que es la inflamación de las amígdalas, unas estructuras localizadas en la garganta, causada por bacterias, en especial Streptococcus pyogenes.

Además, otros síntomas que pueden surgir son flema con pus, dolor de garganta intenso, dificultad para tragar, fiebre alta y presencia de pus en la garganta.

Qué hacer: el tratamiento de la amigdalitis bacteriana debe ser llevado a cabo bajo orientación del otorrinolaringólogo, el cual puede indicar el uso de antibióticos para combatir la infección, como amoxicilina, azitromicina, clindamicina o cefalosporina, por ejemplo. Conozca los principales tratamientos para la amigdalitis bacteriana.

6. Rinitis alérgica

La rinitis alérgica es una inflamación de la mucosa de la nariz que puede ocasionar la acumulación de moco en la nariz, el cual, cuando se encuentra en exceso, puede gotear hacia la garganta, causando flemas constantes en la garganta, además de congestión o goteo nasal, lagrimeo y estornudos contantes.

La rinitis alérgica es causada por el contacto con sustancia alergénicas, como polvo, polen, pelo de animales o algunas plantas, por ejemplo, y puede ser más frecuente durante la primavera o el otoño.

Qué hacer: el tratamiento de la rinitis alérgica debe ser indicado por el alergólogo o médico general, de acuerdo con la intensidad y la frecuencia de los síntomas, pudiendo ser recomendado el uso de medicamentos antialérgicos, como desloratadina o cetirizina, por ejemplo. Además, es fundamental evitar el contacto con la sustancia que causó la alergia. Vea los principales antialérgicos que pueden ser indicados por el médico.

7. Faringitis

La faringitis es una inflamación en la faringe que puede ser provocada por virus, como adenovirus, rinovirus o influenza, o bacterias como Streptococcus pyogenes, por ejemplo, causando dolor de garganta, dificultad para tragar, sensación de aspereza o comezón en la garganta y flema verde o amarilla en la garganta.

Además, en algunos casos puede surgir fiebre, dolor de cabeza, malestar general y ronquera. 

Qué hacer: el tratamiento de la faringitis varía de acuerdo con los síntomas y la causa, pudiendo ser indicado por el otorrinolaringólogo el uso de medicamentos analgésicos, antiinflamatorios o antibióticos. Además, es importante guardar reposo y beber bastante cantidad de líquidos durante el tratamiento. Conozca los principales tratamientos para la faringitis.

8. Reflujo gastroesofágico

El reflujo gastroesofágico es el retorno del contenido del estómago en dirección a la boca, lo que causa dolor, sabor desagradable y, en ciertos casos, comezón en la garganta y sensación de flemas constantes en la garganta, debido a la irritación provocada por el contenido ácido del estómago.

Qué hacer: se debe hacer el tratamiento del reflujo gastroesofágico indicado por el gastroenterólogo con el uso de antiácidos, protectores gástricos o aceleradores del vaciamiento gástrico, para evitar el retorno del ácido del estómago a la boca, aliviando los síntomas. Conozca los principales medicamentos para el reflujo gastroesofágico

9. Exposición a sustancias irritantes

La exposición a sustancias irritantes, como el humo de cigarro o polución, pueden provocar irritación en la garganta e inflamación crónica, lo que ocasiona el aumento de la producción y acumulación de flemas en la garganta.

Además, otros síntomas que pueden surgir son aspereza en la garganta, comezón o incluso dolor de garganta.

Qué hacer: evitar la exposición a sustancias que provoquen irritación en la garganta es la medida más eficaz. En caso de que eso no sea posible, se puede recurrir a pastillas calmantes que tengan miel, limón o jengibre en su composición, o hacer enjuagues bucales con soluciones a base de agua y sal.

En el caso del hábito de fumar, se debe consultar el médico general para que indique medidas para dejar de fumar o medicamentos como bupropión o vareniclina. Vea los principales medicamentos para dejar de fumar

10. Problemas pulmonares

Algunos problemas pulmonares, como bronquitis, asma o neumonía, pueden causar aumento de la producción de flemas por los pulmones, congestión nasal y tos con flema clara, blanco-grisácea, amarillenta o verdosa, pudiendo también haber sangre.

Asimismo, estos problemas respiratorios pueden causar dolor o irritación en la garganta y sensación de flemas constantes en la garganta, además de otros síntomas como dificultad para respirar o falta de aire, silbidos en el pecho al respirar, fiebre o cansancio excesivo.

Qué hacer: se debe consultar al neumólogo para que indique el tratamiento más adecuado, que varía de acuerdo con el problema pulmonar, pudiendo ser indicado el uso de medicamentos como corticosteroides o broncodilatadores inhalados en forma de bombas, analgésicos, antiinflamatorios, jarabes expectorantes o mucolíticos y, en ciertos casos, antibióticos. Vea cómo es realizado el tratamiento de la bronquitis, del asma y de la neumonía.

11. Uso de descongestionantes nasales

El uso de descongestionantes nasales en forma de soluciones o aerosoles que contienen sustancias que causan un adelgazamiento de los vasos sanguíneos en la mucosa nasal, como la nafazolina o la pseudoefedrina, por ejemplo, puede generar un aumento de la producción de moco en la nariz, que puede gotear hacia la garganta y causar sensación de flema en la garganta.

Esto debido a que, al usar los descongestionantes nasales excesivamente o por un tiempo prolongando, puede surgir congestión nasal como efecto rebote, que es cuando el organismo comienza a producir sustancias para generar la dilatación de los vasos sanguíneos de la mucosa nasal, al percibir que hubo una disminución del flujo sanguíneo en esa región, lo que puede empeorar el malestar de la congestión nasal.

Qué hacer: se deben utilizar los descongestionantes nasales solo cuando son recomendados por el médico y durante el menor tiempo posible, que generalmente varía de 3 a 7 días, dependiendo de la sustancia presente en el descongestionante.

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