Las urgencias pediátricas son situaciones clínicas que deben identificarse y tratarse rápidamente para estabilizar las funciones vitales del bebé, niño o adolescente, evitando discapacidad permanente o la muerte.
Algunas situaciones clasificadas como urgencias pediátricas son atragantamiento, traumatismo grave, quemadura extensa, crisis convulsiva, ahogamiento, deshidratación grave, intoxicación y alergia grave.
Así, siempre se debe llamar a emergencias médicas o acudir a un servicio de urgencias pediátricas si el niño presenta síntomas como fiebre persistente, labios, lengua o uñas moradas, sangrado intenso, pérdida de la conciencia y/o hinchazón rápida de los labios, lengua o garganta, por ejemplo.
Cómo funcionan las urgencias pediátricas
Las urgencias pediátricas funcionan de forma rápida y dinámica, donde la atención debe realizarse de acuerdo con la gravedad de la condición.
Las etapas de atención en urgencias pediátricas son:
- Triángulo de Evaluación Pediátrica (TEP): este procedimiento se basa en la observación general y rápida del niño e incluye la apariencia, el trabajo respiratorio y la circulación. El objetivo del TEP es determinar si el estado del niño es o no potencialmente crítico;
- Protocolo ABCDE: el médico realiza una evaluación de las vías Aéreas, si el niño tiene Buena ventilación, la Circulación, si presenta Disfunción neurológica y la Exposición;
- Evaluación secundaria: después de la estabilización, el equipo médico evalúa los signos y síntomas del niño, posibles alergias, medicamentos en uso, historia clínica, alimentos y líquidos ingeridos en la última comida, lo que ocurrió antes de la urgencia, y solicita exámenes complementarios.
Después de que el médico finaliza toda la evaluación, el niño, ya estabilizado, debe ser trasladado al lugar más adecuado para el tratamiento de la condición diagnosticada.
Cuándo acudir a urgencias pediátricas
Se debe acudir a urgencias pediátricas en situaciones como:
1. Problemas respiratorios graves
Ante la presencia de problemas respiratorios graves, se debe acudir a urgencias pediátricas para que el bebé, niño o adolescente sea evaluado por el médico lo antes posible.
Los síntomas de problemas respiratorios graves incluyen dificultad extrema para respirar, respiración ineficaz, con mucho esfuerzo en el abdomen o cuello, o ausencia de respiración.
Además, los atragantamientos que causen silbidos al respirar, tos persistente, falta de aire o coloración azulada o morada en los labios, piel o extremidades, también indican problemas respiratorios graves.
2. Accidentes y traumatismos
Los accidentes y traumatismos que indican la necesidad de acudir a urgencias pediátricas son:
- Golpes en la cabeza: si el niño pierde la conciencia por más de 5 segundos o presenta vómitos, llanto excesivo, ojos morados, alteraciones en la visión, pérdida del equilibrio o dificultad para caminar;
- Ahogamiento e inmersión: todo niño víctima de ahogamiento necesita pasar por una evaluación médica, incluso si parece estable y bien después del rescate;
- Quemaduras: quemaduras de segundo grado que afecten más del 10 % del cuerpo del niño, quemaduras de tercer o cuarto grado o lesiones que afecten el rostro, cuello, vías respiratorias o genitales;
- Descarga eléctrica: siempre requiere evaluación médica, especialmente si el niño presenta pérdida de la conciencia, alteraciones respiratorias o quemaduras;
- Ingesta de sustancias: si el niño ingirió medicamentos de adultos, productos de limpieza, cosméticos, baterías u objetos punzocortantes.
En casos de heridas profundas o mordeduras de animales que no dejan de sangrar, tienen objetos incrustados o están localizadas en el rostro o cuello, también es fundamental acudir a urgencias pediátricas.
3. Alteraciones neurológicas
Es importante acudir a urgencias pediátricas si el niño o adolescente presenta síntomas de alteraciones neurológicas, como crisis convulsivas repetidas, repentinas o que duren más de 5 minutos.
Los cambios repentinos en el estado de conciencia, letargo grave, confusión mental, incapacidad para despertar al niño o coma, también pueden ser señales de alteración neurológica.
4. Deshidratación grave
Si el niño presenta signos de deshidratación grave, como ausencia de lágrimas y/u orina, ojos hundidos, boca muy seca y fontanela o mollera hundida, se debe acudir a urgencias pediátricas inmediatamente.
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Se recomienda acudir a urgencias pediátricas lo antes posible si el niño presenta dolor abdominal intenso, abdomen rígido y/o presencia de vómitos verdosos.
6. Fiebre con signos de alerta
Algunos signos de alerta cuando el niño presenta fiebre son:
- Fiebre en bebés menores de 3 meses;
- Fiebre que dura más de 3 a 4 días sin mejoría;
- Presencia de fiebre acompañada de manchas rojas o moradas en el cuerpo;
- Fiebre acompañada de rigidez en el cuello, postración grave, somnolencia o rechazo total a la alimentación.
En estos casos, los padres o responsables del bebé, niño o adolescente deben acudir a urgencias pediátricas lo antes posible. Conozca más sobre la fiebre en bebés.
7. Alergia grave
Siempre se debe acudir a urgencias pediátricas si el niño presenta síntomas de alergia grave, como hinchazón en el rostro o lengua acompañada de tos, manchas en la piel, silbidos en el pecho o falta de aire.
Estos síntomas aparecen inmediatamente después de que el niño entra en contacto con alguna sustancia alergénica, como alimentos, medicamentos, veneno de insectos o materiales, por ejemplo.
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