Trasplante de riñón: cómo se realiza, riesgos y recuperación

Actualizado en marzo 2024

El trasplante renal es la sustitución del riñón enfermo por otro saludable, proveniente de un donante compatible, y está indicado para personas con enfermedad renal avanzada, con el objetivo de sustituir la función del riñón enfermo y, de esta forma, mejorar la calidad de vida.

Esta cirugía, también conocida como trasplante de riñón, es llevada a cabo cuando existen daños graves en el riñón que perjudican la función de filtrar y eliminar toxinas del organismo, así como de mantener el equilibrio de agua y minerales en el cuerpo.

El trasplante renal debe ser indicado por el nefrólogo y el tiempo de recuperación generalmente es de alrededor de 3 meses, siendo importante seguir algunos cuidados para la recuperación, como tomar los medicamentos indicados por el médico y tener una alimentación balanceada, según las indicaciones del nutricionista. 

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Cuándo se indica el trasplante

El trasplante renal está indicado para enfermedad renal crónica avanzada, causada por:

  • Inflamación crónica de los glomérulos renales, conocida como glomerulonefritis;
  • Pielonefritis;
  • Enfermedad renal poliquística;
  • Tumor renal;
  • Isquémica crónica o aguda del riñón, en la que ocurre una reducción del flujo sanguíneo en el riñón;
  • Nefropatía por reflujo, nefropatía por IgA o nefropatía falciforme;
  • Bloqueo del flujo urinario, conocido como uropatía obstructiva, que puede afectar uno o ambos riñones;
  • Trastornos congénitos en los riñones;
  • Lesión renal progresiva causada por presión alta o diabetes mal controladas;
  • Síndromes, como síndrome urémico-hemolítico, síndrome de Goodpasture o síndrome de Alport.

La enfermedad renal crónica avanzada es cuando existe una lesión en el riñón que persiste por más de 3 meses, lo que hace que el riñón pierda la capacidad de filtrar la sangre y de eliminar residuos del organismo. Conozca qué es la enfermedad renal crónica avanzada y sus principales causas.

El trasplante renal está indicado por el médico cuando los daños en el riñón son irreversibles, es decir, cuando no es posible recuperar la función del riñón o cuando son necesarias múltiples sesiones de hemodiálisis por semana.

Cómo prepararse para el trasplante

El proceso de trasplante se inicia mucho antes de la cirugía, con una evaluación médica para identificar si existe algún factor que impida el trasplante y evaluar cuál es el riesgo de rechazo del nuevo riñón.

Antes de realizar el trasplante renal, el médico debe evaluar la compatibilidad del riñón del donante, que puede ser vivo o fallecido, siempre que esté saludable y no tenga ninguna enfermedad. Este donante puede estar relacionado o no con el paciente.

Asimismo, el médico debe solicitar un examen físico completo, análisis de sangre y exámenes de imagen, como tomografía computarizada o resonancia magnética, con la finalidad de evaluar las condiciones de salud y la función del riñón del receptor.

Cómo se evalúa si el trasplante es compatible

Para evaluar si el trasplante es compatible, son realizados exámenes de sangre y tipificación del antígeno leucocitario humano (HLA), por ejemplo. 

De esta forma, los donantes pueden tener o no parentesco con el paciente que será trasplantado, siempre que exista compatibilidad.

Cómo se realiza el trasplante

El trasplante renal es realizado por el nefrólogo, bajo anestesia general, en un hospital calificado y acreditado para realizar trasplantes.

La cirugía es llevada a cabo siguiendo las siguientes etapas:

  1. Aplicar la anestesia general en el quirófano;
  2. Hacer una incisión en el abdomen, para introducir el riñón del donante;
  3. Conectar las venas y las arterias del riñón del donante al receptor;
  4. Conectar el uréter trasplantado a la vejiga;
  5. Cerrar la incisión con puntos y colocar un apósito en la zona.

El riñón no afectado de la persona trasplantada normalmente no es retirado, pues su poca funcion aún es útil, en especial en los primeros momentos, cuando el riñón trasplantado aún no está completamente funcional.

El riñón enfermo solo es retirado en caso de que esté causando infección, por ejemplo.

Cómo es la recuperación

La recuperación después del trasplante renal, en la primera semana, se hace en el hospital, con el seguimiento del cirujano, el anestesista, el nefrólogo y el enfermero, para que se puedan observar de cerca posibles signos de reacción al trasplante y se pueda iniciar el tratamiento inmediatamente.

Durante este período, el riñón trasplantado debe comenzar a funcionar con normalidad, lo que puede ocurrir inmediatamente después de la cirugía o puede demorar algunos días, en cuyo caso se recomienda la hemodiálisis hasta que el nuevo riñón comience a funcionar.

El apósito en el abdomen que protege la cicatriz contra infecciones será cambiado por el enfermero cada vez que sea necesario y, si la persona siente dolor, el médico puede prescribir el uso de analgésicos.

Desde el momento en que la persona se estabiliza, no hay signos de rechazo y los exámenes se consideran normales, el médico puede dar el alta, siendo importante seguir el tratamiento y las recomendaciones médicas en casa.

Cuidados después del trasplante

Los principales cuidados después del trasplante renal incluyen:

1. Cuidados diarios

Después del alta hospitalaria, se deben seguir algunos cuidados diarios en el hogar para ayudar a la recuperación del trasplante de riñón, que incluyen:

  • Tomar medicamentos inmunosupresores, como prednisolona, ​​azatioprina y ciclosporina, en los horarios indicados por el médico, para prevenir el rechazo renal;
  • Tomar los antibióticos prescritos por el médico para evitar posibles infecciones;
  • No realizar actividad física durante los primeros 3 meses;
  • Realizar exámenes semanales durante el primer mes, y después dos consultas mensuales hasta el tercer mes por riesgo de rechazo del órgano por parte del cuerpo;
  • Evitar fumar;
  • Evitar el contacto con personas enfermas y lugares contaminados.

La recuperación total del trasplante suele durar unos 3 meses, y después de ese período, el médico puede recomendar actividades físicas, como caminar o nadar, por ejemplo, debiendo realizarse bajo la orientación de un profesor de educación física o entrenador, para que pueda controlar el peso y prevenir complicaciones del trasplante de riñón, como aumento de la presión arterial o del colesterol.

2. Cuidados con la alimentación

La dieta para el trasplante renal debe ser indicada por un nutricionista y, normalmente, debe ser mantenida de manera rigurosa hasta que los valores del examen de sangre estén estables, siendo recomendado:

  • Consumir verduras y frutas, al menos 5 porciones al día;
  • Consumir alimentos ricos en fibra, como cereales integrales y semillas, todos los días;
  • Aumentar la cantidad de alimentos con calcio y fósforo, como leche descremada, almendras y salmón. En algunos casos, el nutricionista podría indicar el uso de algún suplemento para mantener los huesos y dientes fuertes;
  • No consumir sodio, que se encuentra en la sal de mesa y en los alimentos enlatados y congelados, esto permitirá controlar la retención de líquidos, la hinchazón y la presión arterial;
  • Consumir carnes magras, es decir, bajas en grasas, como pollo o pescado, en las cantidades recomendadas por el nutricionista;
  • Tener una dieta baja en azúcares, debiendo evitar la ingesta de dulces, galletas y pasteles, por ejemplo, ya que conducen a un rápido aumento de los niveles de azúcar en la sangre, debiendo optar por carbohidratos, encontrados en el arroz, el maíz, el pan, la pasta y la papa. Conozca cuáles son los alimentos con alto contenido de azúcar que deben evitarse;
  • Evitar el consumo de alimentos ricos en grasas y frituras;
  • Evitar las bebidas alcohólicas, ya que perjudican el funcionamiento del hígado;
  • Limitar la cantidad de potasio, que se encuentra en los plátanos y las naranjas, por ejemplo, ya que el medicamento indicado por el médico puede aumentar el potasio en el organismo. Conozca los alimentos ricos en potasio que se deben evitar;
  • No comer verduras crudas, debiendo ser cocinadas y desinfectadas con 20 gotas de hipoclorito de sodio en dos litros de agua, dejándolas reposar por 10 minutos;
  • No comer mariscos, huevos crudos ni embutidos;
  • Guardar los alimentos en el refrigerador por un período de 24 horas únicamente, evitando comer alimentos congelados;
  • Lavar muy bien la fruta y optar por la fruta cocida y horneada;
  • Tomar líquidos para hidratar el organismo, en las cantidades recomendadas por el médico y nutricionista.

Es importante seguir las recomendaciones del nutricionista y tener una dieta equilibrada y variada para ayudar a controlar el peso y mantener el buen funcionamiento del organismo, con la finalidad de evitar el rechazo del riñón trasplantado y disminuir el riesgo de infección o complicaciones, como enfermedades cardiovasculares o diabetes.

Posibles riesgos y complicaciones

Algunos riesgos y complicaciones que pueden surgir después del trasplante de riñón son:

  • Rechazo del riñón trasplantado;
  • Infección en la cicatriz quirúrgica;
  • Infecciones urinarias o generalizadas;
  • Formación de coágulos de sangre o trombosis;
  • Obstrucción urinaria;
  • Sangrado o hemorragia.

Aunque son raras, también pueden presentarse complicaciones de la anestesia general, como reacciones anafilácticas, náuseas, vómitos, disminución de la presión arterial, escalofríos, temblores, fiebre o infección, por ejemplo.

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Además, también pueden surgir efectos secundarios de los medicamentos inmunosupresores, como aumento de peso, osteoporosis, diabetes, hinchazón del cuerpo, cambios en la piel y las membranas mucosas, como acné o aftas, mayor riesgo de cáncer de piel o linfoma y mayor cantidad de vello corporal, especialmente en el rostro de las mujeres.

Signos de alerta para volver al médico

Es importante consultar al nefrólogo o acudir al centro de urgencias más cercano en caso de que surjan síntomas como fiebre superior a 38 °C, ardor al orinar, hinchazón o aumento de peso repentino, diarrea, tos frecuente o dificultad para respirar.

Asimismo, también se debe acudir al hospital en caso de que surjan síntomas de infección en la zona de la cicatriz, como hinchazón, calor y enrojecimiento.

Rechazo del trasplante renal

El rechazo del trasplante renal puede surgir minutos u horas después del trasplante, lo que se conoce como rechazo hiperagudo, que se caracteriza por fiebre y ausencia de la producción de orina, y aunque sea muy poco usual, esta condición debe ser tratada inmediatamente a través de cirugía para remover el riñón trasplantado.

Asimismo, el rechazo puede ocurrir una semana o incluso hasta tres meses después del trasplante, lo que se conoce como rechazo agudo, o incluso puede desarrollarse a lo largo del los años, deteriorando lenta y progresivamente la función del riñón trasplantado, lo que se conoce como rechazo crónico.

El rechazo del trasplante de riñón puede ser detectado a través de exámenes de sangre, donde suele haber un aumento de la creatinina luego del trasplante renal, o de exámenes de imagen. Para confirmar el rechazo renal, el médico debe solicitar una biopsia del riñón para evaluar en el laboratorio e identificar cambios en el tejido renal trasplantado. 

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Síntomas de rechazo de trasplante de riñón

Los principales síntomas de rechazo de trasplante renal son:

  • Fiebre;
  • Aumento de la sensibilidad o dolor en la zona del trasplante;
  • Hinchazón de los pies, tobillos o manos, o hinchazón generalizada;
  • Aumento de peso rápido y repentino;
  • Presión alta;
  • Disminución de la producción de orina;
  • Cansancio excesivo;
  • Dolor en el cuerpo;
  • Dolor de cabeza;
  • Escalofríos;
  • Náuseas o vómitos;
  • Diarrea.

Estos síntomas deben ser comunicados inmediatamente al médico, para que sean evaluados y, de esta forma, sea iniciado el tratamiento necesario lo antes posible. 

Contraindicaciones del trasplante

El trasplante es realizado de acuerdo con las condiciones de salud de cada persona, estando contraindicado en aquellos individuos con cáncer metastásico o incapacidad para tolerar la cirugía debido a enfermedad cardíaca o pulmonar graves o infecciones activas no tratadas.

Además, también puede estar contraindicado en personas que usan drogas de manera activa o que tienen problemas psiquiátricos no tratados.

Estas condiciones deben ser evaluadas individualmente por el médico, el cual va a verificar los beneficios y los riesgos relacionados con este procedimiento.

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