12 pastillas para la infección de orina (con y sin receta)

Las pastillas para la infección de orina, también llamada infección urinaria o “mal de orín”, incluyen antibióticos como fosfomicina, nitrofurantoína o trimetoprima con sulfametoxazol. También pueden usarse medicamentos para aliviar los síntomas, como fenazopiridina para el ardor o butilhioscina para los cólicos, pero estos no curan la infección.

La mayoría de las infecciones urinarias son causadas por la bacteria Escherichia coli, que vive en el intestino y puede llegar hasta la vejiga. Son más frecuentes en mujeres y pueden causar ardor al orinar, ganas frecuentes de ir al baño, orina turbia o con olor fuerte y dolor en la parte baja del abdomen.

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Es importante recordar que los antibióticos requieren receta médica. Solo el médico puede confirmar el diagnóstico e indicar el tratamiento más adecuado. Sin receta, solo existen opciones para aliviar síntomas o ayudar a prevenir nuevas infecciones, pero no para curar una infección urinaria activa.

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Pastillas para la infección de orina (con receta médica)

Las pastillas para el mal de orín, principalmente los antibióticos, solo deben usarse con indicación y receta del médico. Las dosis que aparecen descritas a continuación son orientativas, la dosis exacta y los días de tratamiento dependen de cada persona.

1. Fosfomicina

La fosfomicina trometamol es un antibiótico que se usa para tratar la cistitis aguda no complicada, especialmente en mujeres. Es una de las opciones recomendadas en varias guías clínicas, ya que puede actuar frente a bacterias frecuentes en infecciones urinarias, como la E. coli, siempre que sean sensibles al medicamento.

Se encuentra con nombres como Fosfocil, Monuril, Fossin, Fostren, Urofos, Acecnou, Monurol, Fomixina, entre otros, según el país y la presentación disponible.

Dosis habitual: 1 sobre de 3 g en dosis única, disuelto en agua y tomado con la vejiga vacía, de preferencia antes de dormir. Es práctica porque suele bastar una sola toma. Vea cómo tomar la fosfomicina.

En caso de cápsulas, es importante confirmar la presentación, ya que algunas contienen fosfomicina cálcica y no fosfomicina trometamol; en estos casos, la dosis puede variar entre 500 mg y 1000 mg, 1 o 2 cápsulas cada 8 horas, según indicación médica. Vea cómo tomar la fosfomicina.

Precauciones: durante el embarazo solo debe usarse si lo indica el obstetra. No se recomienda en niños menores de 12 años ni en personas con insuficiencia renal grave.

2. Nitrofurantoína

La nitrofurantoína es otro antibiótico de primera elección para la cistitis o pielonefritis. Se concentra principalmente en la orina y tiene bajo impacto sobre otras bacterias del organismo, aunque su uso debe considerar las resistencias locales.

Se vende como Macrodantina, Futroken, Ircilus, Furadantina, Biofurin, Macrofurin, Urofuran, Zuvic o Nitrocare o como genérico “nitrofurantoína”, entre otros, según el país.

Dosis habitual: puede variar según la presentación. En algunas formulaciones, se indica 50 a 100 mg cada 6 a 8 horas durante 5 a 7 días; en otras, como las de liberación prolongada, puede indicarse 100 mg cada 12 horas durante 5 días.

Debe tomarse después de las comidas para reducir molestias en el estómago. Vea cómo tomar nitrofurantoína.

Precauciones: no debe usarse en bebés menores de 1 mes, al final del embarazo, especialmente entre las semanas 38 y 42, durante el parto o cuando el parto es inminente.

Durante la lactancia, debe evitarse si el bebé tiene menos de 1 mes, ictericia o deficiencia de G6PD. Tampoco se recomienda en personas con insuficiencia renal importante.

3. Ciprofloxacino

El ciprofloxacino o clorhidrato de ciprofloxacino es un antibiótico de amplio espectro de la clase de las fluoroquinolonas indicado para el tratamiento de infecciones urinarias bacterianas como cistitis, uretritis gonocócica o pielonefritis aguda.

Este medicamento se encuentra en forma de comprimidos de 500 mg, como genérico “clorhidrato de ciprofloxacino” o bajo los nombres comerciales de Cipraín, Ciprobac, Grifociprox, Ciproflox, Ciproxina, Rexner, Medaflox, Ciriax, Dibactil, Xipromox, Cipro o Cipro XR, por ejemplo, vendidos previa presentación de receta médica.

El ciprofloxacino debe tomarse por vía oral, con un vaso de agua, antes o después de las comidas y la dosis recomendada varía según el tipo de infección del tracto urinario. Vea cómo tomar ciprofloxacino.

La ciprofloxacina no debe ser utilizada por niños, mujeres embarazadas o en período de lactancia, ni por personas con antecedentes de problemas en los tendones causados ​​por el uso de fluoroquinolonas o que tengan miastenia gravis.

Otro antibiótico de la clase de las fluoroquinolonas que puede indicar el médico es el levofloxacino. Vea para qué se usa y cómo tomar levofloxacino.

4. Trimetoprima sulfametoxazol

El médico puede indicar la trimetoprima con sulfametoxazol para tratar la cistitis y otras infecciones urinarias causadas por bacterias sensibles. Sin embargo, su uso depende del tipo de infección, los síntomas y la resistencia bacteriana.

Se conoce como Bactrim, Soltrim, Bisultrim, Ectaprim F, Bactiber, Maxtrim F, Bacticel, Dosulfin Forte, Sulfatrim, Bactron, o como genérico, entre otros, según el país.

Dosis habitual: en algunos casos de cistitis no complicada, puede indicarse 1 comprimido de 160 mg de trimetoprima + 800 mg de sulfametoxazol cada 12 horas durante 3 días.

Sin embargo, la dosis puede variar según la concentración del comprimido y el tipo de infección, por lo que debe ser indicada por el médico. Vea cómo tomar ​​​​trimetoprima sulfametoxazol.

Precauciones: no debe usarse en bebés menores de 2 meses. Durante el embarazo, debe evitarse especialmente en el primer trimestre y al final de la gestación, salvo indicación médica.

Durante la lactancia, debe evitarse si el bebé es prematuro, tiene ictericia, está enfermo o presenta deficiencia de G6PD. También requiere precaución en personas con enfermedad del hígado o del riñón, anemia por deficiencia de folato o que toman warfarina.

5. Cefalexina

La cefalexina es un antibiótico del grupo de las cefalosporinas. No suele ser la primera opción para una cistitis simple no complicada, pero el médico puede elegirla en ciertos casos, por ejemplo durante el embarazo o cuando las bacterias son sensibles a este antibiótico.

Se vende como Keflex, Cefalexin, Cefalver, Naxifelar, Butegina, Cefagrand, Septilisim, Ceporexím, Cefaxim, Ceporex o como genérico, entre otros, según el país.

Dosis habitual: depende de la edad, del tipo de infección, de la gravedad de los síntomas y de la función renal. En algunos casos de infección urinaria, puede indicarse 500 mg cada 6 a 12 horas durante 5 a 7 días, según criterio médico. Vea cómo tomar cefalexina.

Precauciones: no deben tomarla las personas con alergia a las cefalosporinas. En personas con alergia a penicilinas u otros antibióticos beta-lactámicos, debe usarse con precaución y solo bajo orientación médica, especialmente si la reacción alérgica fue grave. En el embarazo, debe usarse solo con indicación del obstetra.

Otro antibiótico de la clase de las cefalosporinas que puede indicar el médico para una infección urinaria grave es la ceftriaxona, que se administra a través de vía intravenosa en el hospital.

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6. Amoxicilina

La amoxicilina es un antibiótico del grupo de las penicilinas. No suele ser la primera opción para la cistitis simple, porque muchas bacterias, especialmente E. coli, pueden ser resistentes.

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Sin embargo, el médico puede indicarla en situaciones concretas, cuando la bacteria es sensible, a veces junto con ácido clavulánico.

Se conoce como Amoxil, Augmentin, cuando está combinada con ácido clavulánico, o como genérico, entre otros. Vea para qué sirve la amoxicilina con ácido clavulánico.

Dosis habitual: depende del tipo de infección, de la bacteria identificada y de la presentación del medicamento. En algunos casos, la amoxicilina puede indicarse en dosis de 500 mg cada 8 horas o 875 mg cada 12 horas.

Cuando está combinada con ácido clavulánico, puede indicarse 500 mg/125 mg cada 8 horas o 875 mg/125 mg cada 12 horas, generalmente durante 5 a 7 días, según indicación médica. Vea cómo tomar la amoxicilina.

Precauciones: no deben tomarla las personas alérgicas a la amoxicilina, penicilinas u otros beta-lactámicos. En personas con antecedentes de alergia grave a cefalosporinas, debe usarse solo bajo orientación médica.

En el embarazo y la lactancia, solo debe utilizarse con indicación médica.

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7. Butilhioscina

La butilhioscina, también llamada butilbromuro de hioscina o butilescopolamina, es un antiespasmódico: no es un antibiótico y no cura la infección, pero puede ayudar a aliviar los espasmos y cólicos de las vías urinarias.

Se vende como Buscapina o, junto con un analgésico, como Buscapina Compositum, según el país. Vea cómo tomar butilhioscina.

Dosis habitual: en adultos, puede indicarse 20 mg, 4 veces al día. En algunas presentaciones de 10 mg, esto equivale a 2 comprimidos, 4 veces al día. La dosis puede variar según la presentación y la orientación médica.

Precauciones: no se recomienda durante el embarazo ni la lactancia, salvo indicación médica. Tampoco deben usarla personas con miastenia gravis, glaucoma de ángulo estrecho, megacolon, íleo paralítico u obstructivo, obstrucción intestinal o alergia a este medicamento.

8. Flavoxato

El flavoxato es otro antiespasmódico urinario que puede ayudar a aliviar el dolor, la urgencia para orinar, la frecuencia urinaria y las molestias asociadas a la cistitis. Como la butilhioscina, alivia los síntomas, pero no elimina las bacterias ni sustituye el antibiótico indicado por el médico.

Se conoce como Genurin, Geniet, Sigtiphin, Urodutan, Lisur, Urodial, Detrucalm, Bladoxato, Bladuril, Flavoxil, Flavosex, Citogral, Vesitram, entre otros. Vea cómo tomar flavoxato.

Dosis habitual: en adultos y adolescentes mayores de 12 años, puede indicarse 100 a 200 mg, 3 o 4 veces al día. La dosis puede reducirse cuando los síntomas mejoran, según indicación médica.

Precauciones: no se recomienda en menores de 12 años. Durante el embarazo o la lactancia, debe usarse solo si el médico lo considera necesario. También debe evitarse en personas con obstrucción intestinal, íleo, hemorragia gastrointestinal u obstrucción urinaria baja, y usarse con precaución en personas con sospecha de glaucoma.

9. Fenazopiridina

La fenazopiridina es un analgésico urinario: alivia rápidamente el ardor, el dolor y las ganas constantes de orinar, pero no es un antibiótico, por lo que no cura la infección. Por eso se usa solo durante pocos días y siempre junto al tratamiento indicado por el médico.

Se vende como Urezol, Pirimir, Bioferina, Rezol, Urosaxin, Almax NX, Ribacil, Pyridium, entre otros. Es normal que tiña la orina de color naranja o rojizo mientras se toma; eso no es peligroso. Vea cómo tomar la fenazopiridina.

Dosis habitual: en adultos, puede indicarse 200 mg, 3 veces al día, después de las comidas. Cuando se usa junto con un antibiótico para una infección urinaria, el tratamiento no debe superar 2 días, salvo indicación médica.

Precauciones: debe usarse por poco tiempo, en general no más de 2 días cuando se usa junto con antibiótico para una infección urinaria. No deben tomarla personas con insuficiencia renal o alergia a la fenazopiridina.

En el embarazo y la lactancia, debe usarse solo si el médico lo considera necesario. También requiere precaución en personas con enfermedad hepática o deficiencia de G6PD.

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 Pastillas para la infección de orina sin receta

Sin receta no se consiguen antibióticos en la mayoría de los países, pero sí existen algunas opciones que pueden ayudar a prevenir infecciones urinarias recurrentes o complementar el tratamiento indicado por el médico.

Estas opciones no sustituyen al antibiótico cuando ya hay una infección urinaria activa.

10. Arándano rojo (Cranberry)

El arándano rojo, también conocido como cranberry, es un suplemento que puede ayudar a prevenir infecciones urinarias recurrentes, especialmente en mujeres con episodios frecuentes.

Su efecto se relaciona con la presencia de proantocianidinas, sustancias que pueden dificultar que bacterias como Escherichia coli se adhieran a las paredes de las vías urinarias. Conozca otros beneficios del cranberry.

La evidencia más reciente apoya su uso como medida preventiva, no como tratamiento de una infección ya instalada. Por eso, si ya existen síntomas como ardor al orinar, dolor, urgencia urinaria, fiebre o sangre en la orina, se debe consultar al médico.

11. Metenamina

La metenamina, especialmente en forma de hipurato de metenamina, es un antiséptico urinario que puede indicarse para prevenir infecciones urinarias recurrentes. Actúa formando sustancias con efecto antibacteriano en la orina, lo que ayuda a disminuir el crecimiento de bacterias.

Estudios recientes muestran que la metenamina puede ser una alternativa útil a los antibióticos diarios para prevenir infecciones urinarias repetidas, con la ventaja de no favorecer la resistencia bacteriana de la misma forma que los antibióticos. Sin embargo, no sirve para tratar una infección urinaria aguda.

Algunas presentaciones pueden combinar metenamina con otros compuestos, como azul de metileno, pero la evidencia más sólida para prevención se refiere principalmente al hipurato de metenamina.

Su uso debe ser indicado por el médico, especialmente en personas con enfermedad renal, enfermedad hepática, embarazo o uso de otros medicamentos.

12. Uro-Vaxom

El Uro-Vaxom es un inmunoestimulante oral elaborado con componentes de la bacteria Escherichia coli. Se utiliza con indicación médica para ayudar a reducir el riesgo de infecciones urinarias recurrentes, especialmente en personas con episodios frecuentes.

Este medicamento no trata una infección urinaria activa y no reemplaza el antibiótico cuando este es necesario. Su objetivo es ayudar al sistema inmunitario a responder mejor frente a bacterias que suelen causar infecciones urinarias.

La disponibilidad del Uro-Vaxom puede variar según el país, y su uso debe ser evaluado por el médico. Vea cómo se utiliza la Uro-Vaxom.

Remedios naturales para la infección urinaria

Algunas opciones naturales pueden ayudar como complemento o en la prevención de infecciones urinarias recurrentes, pero no reemplazan la evaluación médica ni el uso de antibióticos cuando hay una infección bacteriana activa.

Algunas opciones incluyen:

  • Jugo o cápsulas de arándano rojo, por su posible efecto preventivo;
  • Té de gayuba, de uso tradicional en mujeres adultas con molestias urinarias leves y recurrentes, después de descartar enfermedades graves;
  • Té de vara de oro (Solidago virgaurea), usado tradicionalmente como coadyuvante en molestias urinarias leves;
  • Aumentar el consumo de líquidos, especialmente en mujeres con infecciones recurrentes que beben poca agua.

Estos remedios no deben utilizarse para retrasar la consulta médica si hay síntomas intensos, fiebre, dolor en la espalda, sangre en la orina, embarazo o infección urinaria en niños.

La gayuba y otras plantas medicinales tampoco deben usarse durante el embarazo, la lactancia o en niños sin orientación médica.

Beber más agua puede ayudar a aumentar la frecuencia urinaria y puede ser útil para prevenir infecciones recurrentes en algunas personas. Sin embargo, no elimina una infección urinaria ya instalada.

Tratamiento en niños y en el embarazo

En niños, el tratamiento de la infección urinaria debe ser indicado por el pediatra. Pueden utilizarse antibióticos similares a los usados en adultos, muchas veces en forma de jarabe, pero la dosis siempre debe calcularse según la edad, el peso, el tipo de infección y la gravedad de los síntomas.

En el embarazo, los antibióticos deben ser indicados por el obstetra y elegidos con cuidado para no afectar al bebé. Algunas penicilinas y cefalosporinas pueden ser opciones en determinados casos, pero la elección depende de los síntomas, del examen de orina, del trimestre de embarazo y de la sensibilidad de la bacteria.

Nunca se debe tomar antibiótico por cuenta propia durante el embarazo o en niños.

Cómo prevenir las infecciones urinarias que se repiten

Algunas mujeres presentan infecciones urinarias varias veces al año. En estos casos, el médico puede recomendar medidas de prevención, como:

  • Beber más agua, especialmente si la ingesta diaria de líquidos es baja;
  • Orinar después de las relaciones sexuales;
  • Evitar retener la orina durante muchas horas;
  • Evaluar opciones sin antibiótico, como arándano rojo o metenamina, según el caso;
  • Usar estrógeno vaginal en mujeres posmenopáusicas, cuando esté indicado por el médico;
  • Utilizar antibióticos en dosis bajas durante un tiempo, solo en situaciones específicas y bajo control médico.

La prevención debe adaptarse a cada persona, ya que las causas de infecciones urinarias recurrentes pueden variar.

Vea otros consejos para tratar la infección urinaria en el video a continuación:

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