Rectosigmoidoscopia: qué es, para qué sirve y cómo se realiza

Actualizado en marzo 2024

La rectosigmoidescopia es un examen indicado para visualizar alteraciones o enfermedades que afectan la porción final del intestino grueso. Para su realización se introduce, a través del ano, un tubo que puede ser flexible o rígido, con una cámara en la punta, capaz de detectar lesiones, pólipos, focos de sangrado o tumores, por ejemplo. 

La rectosigmoidoscopia debe ser indicada por un gastroenterólogo o coloproctólogo. Es un examen simple y rápido que puede realizarse sin sedación, aunque puede causar una ligera molestia.

Pese a ser un examen parecido a la colonoscopia, la rectosigmoidescopia se diferencia en que solo se visualiza el recto y colon sigmoide, correspondiendo, en promedio, a los últimos 30 cm del intestino. Además, no se requiere lavado intestinal completo ni sedación, como ocurre en la colonoscopia. Conozca para qué sirve y cómo es la preparación para la colonoscopia

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Para qué sirve

La rectosigmoidoscopia es un examen de imagen que se utiliza para evaluar la mucosa de la parte final del intestino grueso, el recto y el ano, identificando lesiones o cualquier alteración en esta región.

Además de visualizar el intestino, durante la rectosigmoidoscopia también es posible realizar biopsias para que sean analizadas en el laboratorio y confirmar la alteración.

Cuándo es indicada

La rectosigmoidoscopia puede indicarse en las siguientes situaciones:

  • Seguir enfermedades inflamatorias del recto;
  • Verificar la presencia de masa o tumor en el recto;
  • Hacer un seguimiento del cáncer colorrectal;
  • Observar la presencia de divertículos y pólipos;
  • Detectar el origen de los sangrados;
    Evaluar la presencia de hemorroides, fisuras y fístulas anales;
  • Identificar y buscar la causa de una colitis fulminante. 
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Asimismo, con la rectosigmoidoscopia se pueden visualizar alteraciones a través de la cámara, y es posible también realizar biopsias para que sea analizada en el laboratorio y diagnosticada la alteración.

Cómo es la preparación

Para la rectosigmoidoscopia, no es necesario ayunar ni seguir una dieta especial, aunque se recomienda comer alimentos ligeros el día del examen para evitar náuseas.

Sin embargo, se recomienda realizar una limpieza del final del intestino grueso para facilitar la visualización del examen, utilizando un supositorio de glicerina o un enema de flota, aproximadamente 4 horas antes, y repitiendo 2 horas antes del examen, según lo indique el médico.

Para realizar el enema de flota, generalmente se recomienda introducir el medicamento por el ano y esperar unos 10 minutos, o el tiempo máximo posible sin evacuar. Vea cómo realizar un enema en casa

Cómo se realiza

El examen de rectosigmoidoscopia es sencillo, dura aproximadamente de 10 a 15 minutos y puede realizarse en un consultorio o en un hospital.

Además, no es necesario administrar sedación, pudiendo retornar al trabajo el mismo día. Sin embargo, también puede realizarse bajo sedación ligera, ya que es un examen que puede causar incomodidad.

Tipos

Para su realización, el médico introduce un aparato a través del ano, llamado rectosigmoidoscopio, con un diámetro de 1 dedo aproximadamente, que puede ser de 2 tipos diferentes:

  • Rígido: es un aparato metálico y firme que contiene una cámara en la punta y una fuente de luz para observar el trayecto, siendo capaz de realizar biopsias;
  • Flexible: es un aparato más moderno, ajustable, que también contiene una cámara y una fuente de luz, pero es más práctico, menos incómodo y es capaz de realizar fotografías del trayecto, además de biopsias. 

Ambas técnicas son eficaces y capaces de identificar y tratar las alteraciones, pudiendo escogerse de acuerdo a la opinión del médico o la disponibilidad en el hospital, por ejemplo. 

Posibles riesgos

La retosigmoidoscopia es considerada un procedimiento seguro; sin embargo, al igual que otros exámenes más invasivos, pueden existir algunos riesgos y complicaciones, como sangrado anal, especialmente cuando se realiza una biopsia al mismo tiempo, infecciones y dolor en el sitio de la intervención. Además, aunque rara vez, existe el riesgo de perforación intestinal.

Es importante informar al médico sobre cualquier síntoma que surja después de la retosigmoidoscopia para que se realice una evaluación y, si es necesario, se inicie el tratamiento adecuado.