El parto inducido es una intervención médica que inicia el trabajo de parto cuando este no comienza de manera espontánea, mediante medicamentos o técnicas que estimulan las contracciones y la maduración del cuello uterino.
El obstetra puede recomendar la inducción si el embarazo supera las 41 semanas, si hay ruptura de la bolsa amniótica o ante situaciones que representan riesgo para la madre o el bebé, como diabetes gestacional, preeclampsia o crecimiento fetal insuficiente.
Este procedimiento se realiza en el hospital, tomando en cuenta la evaluación del obstetra sobre la condición de la madre, del bebé y la maduración del cuello uterino, y puede implicar el uso de fármacos, ruptura de la bolsa o desprendimiento de membranas.
Lea también: Cesárea: qué es, tipos, indicaciones y riesgos tuasaude.com/es/cesarea
En qué semana es recomendable inducir al parto
En general, se recomienda inducir el parto a partir de la semana 41 de embarazo, ya que después de este tiempo aumentan los riesgos para la madre y el bebé.
Antes de la semana 41, si el embarazo no presenta complicaciones, no se indica la inducción de forma rutinaria.
No obstante, entre las 39 y 40 semanas, la inducción puede considerarse en algunos casos, siempre bajo supervisión médica y de acuerdo con la decisión informada de la mujer.
La elección del momento para inducir el parto debe realizarse junto al obstetra, teniendo en cuenta la edad gestacional exacta, el estado de salud de la madre y del bebé, y los beneficios y riesgos de continuar o finalizar el embarazo.
¿Cuántas horas dura un parto inducido?
Tras iniciar la inducción del parto, el tiempo hasta el nacimiento varía según la maduración del cuello uterino, la técnica empleada y la respuesta del cuerpo de la mujer al procedimiento.
Cuándo se indica
La inducción del parto debe ser orientada por el obstetra y puede estar indicado en los siguientes casos:
- Embarazo prolongado, cuando la gestación supera las 41 semanas, ya que aumenta el riesgo para el bebé;
- Ruptura de la bolsa, si la bolsa se rompe al final del embarazo y el trabajo de parto no comienza de manera espontánea;
- Bajo líquido amniótico, cuando la cantidad de líquido alrededor del bebé es reducida, incluso tras intentar hidratarse.
- Problemas de salud de la madre, como infección uterina, diabetes gestacional, hipertensión o preeclampsia;
- Restricción del crecimiento fetal, cuando el bebé no crece al ritmo esperado;
- Muerte fetal;
- Incompatibilidad del factor Rh;
- Factores logísticos, como distancia al hospital o ausencia de acompañante.
La embarazada tiene derecho a recibir información clara sobre la inducción del parto y puede decidir aceptar, posponer o rechazar el procedimiento tras la orientación del equipo médico.
Lea también: Cómo el factor Rh de la madre o del padre puede afectar el embarazo tuasaude.com/es/enfermedad-hemolitica-del-recien-nacidoCómo se realiza
La inducción del parto se realiza en el hospital bajo vigilancia médica constante, combinando técnicas adaptadas a la situación de cada madre y bebé para garantizar seguridad y control durante todo el proceso.
Antes de iniciarla, el obstetra evalúa la condición de la madre y del bebé, explica los métodos disponibles y verifica la maduración del cuello uterino, así como el bienestar fetal, lo que permite elegir la técnica más adecuada para cada caso.
Dependiendo de la preparación del cuello uterino, se pueden aplicar medicamentos como prostaglandinas, catéteres con balón u otros dispositivos para ablandarlo.
Si ya está parcialmente dilatado, lo habitual es romper la bolsa y, de ser necesario, administrar oxitocina intravenosa para estimular y fortalecer las contracciones o ,en ciertas situaciones, solo se desprenden ligeramente las membranas para favorecer el inicio natural del trabajo de parto.
¿El parto inducido es más doloroso?
El parto inducido puede resultar más doloroso que el espontáneo, ya que las contracciones suelen ser más intensas y frecuentes, y el cuello uterino puede tardar más en dilatar.
Además, normalmente se requiere un monitoreo continuo del bebé, lo que puede limitar el uso de ciertas posiciones o técnicas para aliviar el dolor.
Lea también: ¿Cómo aliviar el dolor durante el trabajo de parto?: 10 estrategias tuasaude.com/es/como-aliviar-el-dolor-durante-el-trabajo-de-partoCómo inducir el parto de forma natural
Existen formas naturales de facilitar el inicio del trabajo de parto que pueden realizarse con el conocimiento y la orientación del obstetra.
Entre ellas se incluyen actividades como caminatas prolongadas y la estimulación de los pezones, que favorece la liberación de oxitocina y puede iniciar o intensificar las contracciones uterinas.
Otras prácticas, como las relaciones sexuales sin condón y la masturbación, también pueden contribuir al proceso, ya que al final del embarazo estimulan la producción de oxitocina y favorecen el ablandamiento del cuello uterino.
Además, estrategias orientadas a la relajación, como activar recuerdos afectivos positivos mediante lugares agradables, alimentos favoritos o aromas asociados a buenas experiencias, pueden ayudar al cuerpo a iniciar el trabajo de parto.
En este contexto, las sesiones de acupuntura y el consumo de té de frambuesa pueden colaborar en la preparación del útero, favoreciendo un progreso más regular del parto y reduciendo el dolor.
Contraindicaciones
El parto inducido no se indica en los siguientes casos:
- Sufrimiento fetal;
- Más de dos cesáreas previas, debido a la presencia de cicatrices en el útero;
- Embarazo múltiple, como gemelos o más bebés;
- Posición anómala del bebé, cuando está sentado o no se ha colocado de cabeza;
- Herpes genital activo en la mujer;
- Placenta previa completa o parcial, condición en la que la placenta cubre total o parcialmente el cuello uterino;
- Serología positiva para VIH en la mujer.
Además, el parto inducido no está indicado en casos de vasa previa, una condición en la que los vasos sanguíneos del cordón umbilical se encuentran próximos al orificio interno del cuello uterino, ni cuando el bebé presenta un peso elevado, superior a 4,2 kg.
Posibles complicaciones
Durante la inducción del parto pueden presentarse algunas complicaciones, como el fallo de la inducción, lo que puede hacer necesaria la realización de una cesárea, y el aumento del riesgo de infección, especialmente cuando se lleva a cabo la ruptura de la bolsa.
También puede producirse una disminución de los latidos cardíacos del bebé debido a contracciones excesivas provocadas por los medicamentos, lo que puede reducir el aporte de oxígeno al feto.
Aunque es poco frecuente, la inducción del parto también puede causar ruptura uterina, que suele ocurrir en la zona de una cicatriz por cesárea o cirugía previa, pero que en raras ocasiones también puede presentarse en mujeres sin antecedentes de cirugía uterina.
¿El parto inducido es peligroso?
El parto inducido no es necesariamente peligroso, pero, como cualquier procedimiento médico, puede implicar algunos riesgos, como contracciones muy intensas, fallo de la inducción, que puede derivar en una cesárea, y un aumento del tiempo de hospitalización.
Por esta razón, es fundamental que la inducción sea indicada y supervisada por un obstetra, y que la embarazada reciba información clara sobre los beneficios y posibles riesgos del procedimiento.