La operación de menisco es un procedimiento quirúrgico que permite reparar o retirar la parte lesionada de esta estructura, que actúa como amortiguador entre los huesos de la rodilla.
Esta cirugía puede indicarse cuando el dolor persiste a pesar del tratamiento con fisioterapia y medicamentos, cuando existe un bloqueo o una limitación de los movimientos de la rodilla o cuando se produce una rotura traumática del menisco.
El procedimiento lo realiza un ortopedista especializado en rodilla y, generalmente, se lleva a cabo mediante una artroscopia, una técnica que permite acceder a la articulación a través de pequeñas incisiones para tratar la lesión.
Lea también: Rotura de menisco: qué es, síntomas, causas y tratamiento tuasaude.com/es/menisco
Cuándo está indicada
La operación de menisco puede estar indicada en los siguientes casos:
- Dolor persistente, a pesar del tratamiento con fisioterapia, medicamentos y otras medidas conservadoras;
- Bloqueo de la rodilla, que impide doblar o estirar completamente la articulación;
- Roturas traumáticas desplazadas o con riesgo de desplazamiento, especialmente cuando pueden repararse quirúrgicamente para conservar el menisco;
- Síntomas mecánicos, como la sensación de que la rodilla se atasca o se bloquea al moverla.
En las personas con lesiones degenerativas, relacionadas con el desgaste natural del menisco a lo largo del tiempo, la cirugía generalmente no es la primera opción. En estos casos, se prioriza el tratamiento conservador, que incluye medicamentos y fisioterapia.
La indicación de la cirugía depende del tipo, la ubicación y la extensión de la rotura, así como de los síntomas y de la respuesta al tratamiento inicial.
¿La rotura del menisco interno requiere cirugía?
El menisco interno es una estructura de cartílago situada en la parte interna de la rodilla que ayuda a absorber los impactos y estabilizar la articulación, y cuya rotura no siempre requiere cirugía.
La intervención puede estar indicada cuando los síntomas persisten, la rodilla se bloquea o la rotura permite una reparación quirúrgica.
Cómo se realiza
La operación de menisco generalmente se realiza mediante una artroscopia, una técnica mínimamente invasiva que permite examinar y tratar la lesión a través de pequeñas incisiones en la rodilla. El procedimiento suele seguir estas etapas:
- Colocar la pierna en una posición adecuada para la cirugía;
- Administrar la anestesia, que puede ser general o regional, según la evaluación del equipo médico;
- Realizar pequeñas incisiones alrededor de la rodilla para introducir una cámara y los instrumentos quirúrgicos;
- Examinar el menisco y otras estructuras de la rodilla mediante la cámara;
- Reparar el menisco o retirar únicamente la parte lesionada, conservando la mayor cantidad posible de tejido sano;
- Cerrar las incisiones y colocar un vendaje.
Suele durar alrededor de una hora, aunque el tiempo puede variar según el tipo y la extensión de la lesión, así como la técnica utilizada.
Debido a que se trata de un procedimiento mínimamente invasivo, algunas personas pueden recibir el alta médica el mismo día.
Lea también: Artroscopia de rodilla: qué es, recuperación y secuelas tuasaude.com/es/artroscopia-de-rodillaTipos de cirugía
Los principales tipos de cirugía de menisco son:
La elección del tipo de cirugía depende de las características de la lesión y de las condiciones del menisco, con el objetivo de tratar la rotura y conservar la mayor cantidad posible de tejido sano.
Cómo es la recuperación
La recuperación de la operación de menisco depende del tipo, la ubicación y la extensión de la lesión, así como del procedimiento realizado y de la evolución de cada persona.
En general, las actividades ligeras, como caminar, realizar tareas domésticas y trabajar en actividades que no requieren esfuerzo físico, pueden retomarse entre 2 y 6 semanas después de la cirugía.
En cambio, las actividades de mayor impacto, como correr y practicar deportes, pueden requerir entre 3 y 6 meses de recuperación.
El regreso a las actividades habituales debe ser gradual y contar con la autorización del ortopedista y el fisioterapeuta, quienes valoran la evolución de la recuperación para determinar cuándo es seguro conducir, trabajar, hacer ejercicio o volver a practicar deportes.
Cuidados posoperatorios
Algunos cuidados después de la operación de menisco incluyen:
1. Reposo
Durante los primeros días después de la cirugía, puede ser necesario reducir las actividades para favorecer la recuperación de la rodilla.
La vuelta a las actividades habituales debe ser gradual y seguir las indicaciones del ortopedista.
2. Elevación de la pierna
Mantener la pierna elevada, especialmente durante los primeros días después de la cirugía, ayuda a reducir la hinchazón de la rodilla y favorece el retorno venoso.
3. Aplicación de frío
La aplicación de compresas frías durante 15 a 20 minutos, de 3 a 4 veces al día, ayuda a reducir el flujo sanguíneo en la zona, lo que disminuye la inflamación, la hinchazón y el dolor, especialmente durante los primeros días de recuperación.
Lea también: Crioterapia: qué es, para qué sirve, cómo se realiza y riesgos tuasaude.com/es/crioterapia4. Uso de muletas
Las muletas pueden ayudar a reducir la carga sobre la rodilla durante los primeros días o semanas de recuperación.
Después de una meniscectomía parcial, generalmente se permite apoyar el peso sobre la pierna desde una etapa más temprana, mientras que la reparación del menisco puede requerir limitar el apoyo durante aproximadamente 4 a 6 semanas, según el tipo y la ubicación de la rotura.
5. Fisioterapia
La fisioterapia puede comenzar durante los primeros días o semanas después de la cirugía, según el procedimiento realizado.
En la fase inicial, los ejercicios suelen centrarse en recuperar la movilidad de la rodilla, activar y fortalecer los músculos del muslo y elevar la pierna.
A medida que avanza la recuperación, se incorporan progresivamente ejercicios de equilibrio, propiocepción, coordinación y fortalecimiento muscular para mejorar la estabilidad de la rodilla y el control de los movimientos.
Lea también: Propiocepción: qué es, para qué sirve y ejercicios tuasaude.com/es/propiocepcionPosibles secuelas
Aunque la recuperación suele ser favorable, en algunos casos pueden quedar secuelas, como dolor o molestias persistentes en la rodilla.
Además, la retirada completa del menisco, una práctica más frecuente en el pasado, puede aumentar la sobrecarga en la articulación y favorecer el desarrollo de artrosis a largo plazo.
Si los síntomas continúan, en personas jóvenes sin artrosis avanzada puede considerarse un trasplante de menisco, mientras que en casos de artrosis avanzada puede ser necesario un reemplazo total de rodilla.
¿La operación de menisco es peligrosa?
La operación de menisco generalmente es segura, aunque, como cualquier cirugía, puede causar complicaciones, como infecciones, sangrado, lesiones en los nervios o vasos sanguíneos cercanos, rigidez de la rodilla y dolor persistente.