Propiocepción: qué es, para qué sirve y ejercicios

Revisión clínica: Marcelle Pinheiro
Fisioterapeuta
julio 2019

La propiocepción es la capacidad que el propio cuerpo tiene de evaluar en qué posición se encuentra a fin del mantener el perfecto equilibrio cuando se está de pie, en movimiento o al realizar esfuerzo.

La propiocepción se produce porque existen los propioceptores que son células que se encuentran en los músculos, tendones y articulaciones y que envían información al sistema nervioso central, el cual organiza la parte del cuerpo, manteniendo la posición correcta, parado o en movimiento.

¿Para qué sirve la propiocepción?

La propiocepción es muy importante para mantener el equilibrio corporal, junto con el sistema vestibular que se encuentra dentro el oído, y el sistema visual, que también son fundamentales para permanecer de pie sin desequilibrarse.

Cuando el sistema propioceptivo no es debidamente estimulado existe un mayor riesgo de caídas y esguinces, por lo que es importante entrenarlo, particularmente en aquellos que practican actividad física, pero también en los casos de la fase final de rehabilitación de todos los casos de traumato-ortopédica.

La propiocepción, también conocida como kinestesia, puede clasificarse como:

  • Propiocepción consciente: sucede a través de propioceptores, que permiten caminar sobre una cuerda floja si caer;
  • Propiocepción inconsciente: son actividades involuntarias ejecutadas por el sistema nervioso autónomo para regular los latidos del corazón, por ejemplo.

Realizar ejercicios de propiocepción en consultas de fisioterapia es importante, no sólo para mejorar el equilibrio y los movimientos precisos del cuerpo, también para evitar el empeoramiento de lesiones deportivas, como distensión muscular, enseñándole al cuerpo cómo moverse para proteger el área afectada.

Ejercicios de propiocepción

Los ejercicios propioceptivos están indicados cuando hay una lesión en la articulación, músculos y/o en los ligamentos, por eso, deben ser orientados por un fisioterapeuta para adecuar los ejercicios a lo que el paciente realmente necesita.

Algunos ejemplos de ejercicios propioceptivos son descritos a continuación, y fueron ordenados de acuerdo al grado de dificultad:

  1. Caminar en línea recta durante 10 metros, con un pie al frente del otro;
  2. Caminar por 10 metros en diferentes tipos de superficies, como el suelo, colchonetas, almohadas, etc;
  3. Caminar en línea recta usando sólo la punta de los pies, talones, borde lateral o interna del pie, de forma intercalada;
  4. El terapeuta permanece detrás de la persona y pide para que el paciente quede en un sólo pie y pase la pelota hacia atrás, volteando sólo el tronco;
  5. Hacer de 3 a 5 sentadillas con sólo 1 pie en el piso, brazos extendidos al frente, y después con los ojos cerrados;
  6. Permanecer de pie sobre una superficie redondeada, como una pelota medio desinflada, por ejemplo;
  7. Permanecer en un sólo pie sobre una superficie inestable como una pelota medio desinflada y dibujar un círculo en el aire;
  8. Saltar en la cama elástica, elevando una rodilla a la vez;
  9. De pie en una mecedora, cerrar los ojos mientras el terapeuta empuja a la persona para desequilibrarlo e intentar mantenerse en equilibrio
  10. Sobre una superficie inestable, jugar a la pelota con el terapeuta sin perder el equilibrio.

Estos ejercicios pueden realizarse todos los días, durante unos 10 a 20 minutos, siempre que no produzcan dolor. Colocar una bolsa de agua fría en la zona afectada puede ser útil para disminuir el dolor y la inflamación que puede surgir después del entrenamiento.

¿Fue útil esta información?

Atualizado por Dr. Gonzalo Ramírez - Médico general y Psicólogo, em julio de 2019. Revisión clínica por Marcelle Pinheiro - Fisioterapeuta, em julio de 2019.
Revisión clínica:
Marcelle Pinheiro
Fisioterapeuta
Formada por la UNESA con registro profesional en CREFITO- 2 nº. 170751 - F.