Los riñones filtran la sangre y regulan el agua y las sales del cuerpo, y cuando su función está reducida hay que tener más cuidado con lo que se toma. Muchas infusiones se ven como algo inofensivo o incluso beneficioso, pero no todas lo son en este caso. Algunas plantas de uso habitual pueden sobrecargar un riñón que ya trabaja con dificultad. Conviene revisarlas y consultarlas antes de tomarlas a diario.
Las infusiones no son medicamentos, pero contienen compuestos activos que el riñón tiene que manejar. En una persona con la función renal reducida, ese detalle importa. Saber qué revisar y por qué ayuda a evitar problemas.
¿Por qué algunas infusiones no son indiferentes para el riñón?

Hay dos motivos principales. El primero es el efecto diurético: algunas plantas aumentan bastante la producción de orina. En un riñón sano no suele ser problema, pero con la función renal reducida, o combinado con diuréticos recetados, puede alterar el equilibrio de líquidos y de sales como el potasio. Ese desequilibrio no es indiferente para un riñón que ya trabaja al límite.
El segundo motivo son los oxalatos, unas sustancias presentes en cantidad alta en algunas infusiones, como el té negro. Los oxalatos pueden favorecer la formación de cálculos y sobrecargar el riñón. No es que estas infusiones sean venenosas, sino que en un riñón con función reducida conviene revisarlas. El contexto de cada persona lo cambia todo.
¿Qué dicen las fuentes sobre las infusiones y el riñón?
Las entidades especializadas aconsejan precaución. La National Kidney Foundation, una organización de referencia en salud renal, advierte de que algunos productos herbales pueden no ser adecuados en la enfermedad renal avanzada. Recomienda que las personas con problemas de riñón consulten antes de añadir infusiones o suplementos de hierbas a su rutina.
El motivo es que ciertas plantas pueden empeorar el problema renal o interferir con el tratamiento. Conviene precisar el alcance: no toda infusión está prohibida, y muchas son seguras con moderación en personas sanas. El mensaje es de revisión y consulta, no de alarma generalizada. En caso de función renal reducida, el criterio profesional es la mejor guía.
¿Qué infusiones conviene revisar y por qué?
Algunas plantas concretas merecen especial atención si la función del riñón está reducida. Estas son las que conviene revisar y el motivo:
- Diente de león, ortiga o cola de caballo: efecto diurético potente.
- Té negro y, en menor medida, té verde: contenido alto de oxalatos.
- Regaliz: puede subir la tensión y alterar el potasio.
- Infusiones tipo “depurativas” o “detox del riñón”: composición poco clara.
Las infusiones que se venden como limpiadoras o depurativas del riñón son las que más conviene evitar, por su composición incierta y su falta de respaldo. Si tomas alguna de estas plantas de forma habitual, revísalo con tu médico. No conviene guiarse por la idea de que “por ser natural es seguro”.
¿Cómo tomar infusiones con más seguridad?

Para quien tiene la función renal reducida y quiere tomar alguna infusión, hay medidas que reducen el riesgo. Conviene tener en cuenta estas pautas:
- Consultar siempre antes con el médico o el nefrólogo.
- Evitar tomas concentradas o repetidas a lo largo del día.
- Limitar la cantidad, por ejemplo una taza de unos 200 ml puntual, si el médico lo permite.
- Mantener una buena hidratación con agua junto a las infusiones diuréticas.
La clave es la moderación y el consejo profesional, no una prohibición absoluta. Preparar la infusión suave y no tomarla varias veces al día reduce la carga sobre el riñón. Si notas dolor en los riñones u otros síntomas, suspéndela y consulta.
¿A quién le conviene especialmente esta precaución?
Esta precaución no aplica igual a todo el mundo. Es especialmente importante en estos casos, que deben consultar antes de tomar infusiones de forma habitual:
- Personas con enfermedad renal crónica o función del riñón reducida.
- Personas en diálisis o con restricción de líquidos o potasio.
- Quienes toman diuréticos u otros medicamentos para el riñón o la tensión.
- Personas mayores o con varias enfermedades a la vez.
En estos grupos, una infusión aparentemente inofensiva puede tener consecuencias. Para el resto de la población sana, las infusiones con moderación no suelen ser un problema. Si te preocupa tu riñón, revisa los síntomas de riñones inflamados y consulta con tu médico.
Revisar antes de tomar, cuando el riñón lo pide
Cuando la función del riñón está reducida, conviene revisar las infusiones antes de tomarlas a diario, sobre todo las de efecto diurético potente y las altas en oxalatos. El motivo es que pueden alterar el equilibrio de líquidos y sales o sobrecargar un riñón que ya trabaja con dificultad. No se trata de prohibir todo, sino de consultar y moderar. Ante cualquier duda, el nefrólogo es quien mejor puede orientar.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si tienes la función renal reducida, enfermedad renal o tomas diuréticos, consulta con tu médico antes de tomar infusiones de forma habitual. Como apoyo general, puedes ver estos cuidados para los riñones.









