Una alcachofa de ducha y dos temperaturas. No hace falta nada más.
Las piernas cansadas empeoran en julio y agosto por un motivo físico concreto: el calor dilata las venas superficiales y aumenta la presión dentro de ellas. El baño de contraste no revierte ese proceso, pero sí actúa sobre la sensación de pesadez al final del día.
Una revisión Cochrane de 2023 midió qué aportan realmente las terapias con agua. El resultado, unos párrafos más abajo, es más matizado que el titular habitual.
La pesadez de piernas es el síntoma más frecuente de la enfermedad venosa crónica, un trastorno en el que las válvulas de las venas de las piernas dejan de cerrar bien y la sangre se acumula. Afecta a una proporción alta de la población adulta española.
Se manifiesta como cansancio, hinchazón al final de la jornada, calambres nocturnos y sensación de quemazón, y se agrava con el ortostatismo, es decir, con las horas de pie.
Por qué julio multiplica la sensación de peso

El calor ambiental provoca vasodilatación periférica, un mecanismo con el que el cuerpo disipa temperatura. En una pierna con insuficiencia venosa, esa dilatación aumenta la presión hidrostática dentro de la vena y empuja líquido hacia el tejido.
De ahí la hinchazón del tobillo al caer la tarde y la marca del calcetín que no desaparece. Los viajes largos en coche o avión suman el efecto de la inmovilidad, y por eso las consultas de angiología se llenan al terminar el verano. Lo que ocurre en la ducha puede compensar parte de ese desequilibrio, si se hace en el orden correcto.
El baño de contraste, paso a paso
La técnica es antigua y cabe en cinco minutos. Consiste en alternar agua templada y agua fría sobre la pierna, siempre de abajo hacia arriba.
La secuencia completa queda así:
- Empieza con agua templada, nunca caliente, sobre los pies y sube despacio hasta la rodilla durante unos 30 segundos.
- Cambia a agua fría, sin llegar a helada, y repite el recorrido de tobillo a rodilla otros 20 segundos.
- Alterna tres o cuatro veces, dedicando siempre más tiempo al agua fría que a la templada.
- Termina con agua fría y seca sin frotar, con la pierna ligeramente elevada después.
El movimiento ascendente acompaña el sentido del retorno venoso hacia el corazón, y el chorro ejerce una presión suave sobre la pared de la vena.
El detalle del orden que casi todo el mundo invierte
Terminar con agua caliente anula buena parte del efecto buscado. La temperatura elevada vuelve a dilatar el vaso justo cuando se pretendía lo contrario.
Por eso la secuencia se cierra siempre en frío y por eso conviene evitar los baños muy calientes, la depilación con cera caliente y la exposición prolongada al sol directo sobre las piernas en quienes ya tienen varices. La arena mojada de la orilla del mar funciona con la misma lógica: agua fresca y presión suave mientras se camina. Y aquí es donde la evidencia acota lo que cabe esperar.
Lo que encontró la revisión Cochrane sobre el agua

La balneoterapia, es decir, el tratamiento basado en inmersión y aplicación de agua, se revisó de forma sistemática en 2023 en la Cochrane Database of Systematic Reviews, en un trabajo coordinado por de Moraes Silva y colaboradores.
La conclusión es prudente y por eso resulta útil: frente a no hacer nada, la terapia con agua probablemente mejora ligeramente la gravedad de la enfermedad y puede mejorar el dolor en personas con insuficiencia venosa crónica. Los autores señalan que la certeza de la evidencia es baja en la mayoría de los desenlaces y que no se registraron efectos adversos graves.
Traducido: es una medida segura y de efecto modesto sobre los síntomas, no un tratamiento de la causa. Las válvulas dañadas no se reparan con agua fría.
Los gestos que sostienen el efecto entre ducha y ducha
El baño alivia unas horas; el resto del día decide el resto. La elevación de las piernas por encima del nivel del corazón durante 15 minutos, dos veces al día, es la medida postural con más respaldo.
La guía de práctica clínica del Capítulo de Flebología y Linfología de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular recoge además la terapia compresiva como pilar del tratamiento conservador. Caminar activa la bomba muscular de la pantorrilla, que es el mecanismo que impulsa la sangre hacia arriba, y unos ejercicios para piernas sencillos bastan para mantenerla en marcha.
A partir de hoy, lo que conviene vigilar no es la sensación de cansancio, que fluctúa con el calor, sino los signos que no fluctúan: hinchazón que sigue por la mañana al levantarse, cambios de color en la piel del tobillo, endurecimiento del tejido o una úlcera que no cierra. Cualquiera de ellos apunta a una fase más avanzada y requiere valoración por angiología, no otra ducha fría. Para el edema puntual de una jornada larga, funciona bien un remedio casero para las piernas hinchadas.
El contenido de este artículo es divulgativo y no reemplaza la evaluación de un profesional sanitario. Si tienes varices, trombosis previa o heridas en las piernas, consulta antes de aplicar contrastes de temperatura.









