Mucha gente cree que la uña encarnada se evita cortando muy cortas las uñas de los pies y redondeando bien las esquinas. En realidad ese gesto la provoca. Al curvar el borde, la lámina ungueal queda por debajo del pliegue de piel y, al crecer, se clava en el tejido blando del dedo gordo. Para prevenirla hay que cortar bien las uñas, usar un calzado con espacio y vigilar a diario la higiene del pie.
Un corte recto protege el borde del dedo
Lo importante es la forma. En podología se recomienda un corte recto de lado a lado. Así las esquinas quedan visibles por encima de la piel y la uña crece hacia delante. Para cortar las uñas de los pies sin riesgo, sigue estos pasos:
- Córtalas después de la ducha, cuando la uña está más blanda.
- Usa un cortaúñas recto o unas tijeras de punta recta, limpios y desinfectados.
- Deja la uña a ras de la punta del dedo, con 1 a 2 mm de borde libre.
- No redondees las esquinas ni hurgues en los laterales.
- Lima solo los picos y siempre en una misma dirección.
El error más habitual es arrancar trocitos con los dedos o cortar en diagonal hacia el pliegue. Así queda escondido un pequeño fragmento afilado, la espícula, que suele dar dolor unos días después y abre la puerta a una infección. Ten especial cuidado con el dedo gordo, porque es el que soporta más presión al caminar.

¿Qué pesa más, el zapato o la forma de cortar?
Una serie retrospectiva de tres años, hecha en un centro hospitalario de segundo nivel, revisó los casos de uña encarnada atendidos y analizó sus factores de riesgo. Los datos mostraron que el calzado estrecho y el mal corte aumentaban el riesgo más que los golpes directos en el dedo. El origen del problema suele estar en los hábitos de cada día, no en un accidente.
En la práctica, el calzado ajustado aprieta los laterales de la uña contra la piel durante horas. Si además el corte de uñas ha sido en diagonal, la lámina se abre camino hacia el tejido blando. Los ejemplos más frecuentes son los tacones, las botas de punta fina y las zapatillas deportivas de una talla menor. Elige modelos con puntera ancha y deja alrededor de un centímetro entre el dedo más largo y la punta del zapato.

¿Cómo saber si una uña encarnada se ha infectado?
Al principio solo hay enrojecimiento y molestia al presionar el lateral del dedo. Si la piel se rompe, entran bacterias y puede aparecer una infección. Estas señales indican que el problema avanza:
- Hinchazón y calor en el pliegue de la uña.
- Pus amarillento o blanquecino.
- Dolor pulsátil, incluso en reposo.
- Un tejido rojo y brillante que crece sobre el borde, llamado granuloma.
- Fiebre o enrojecimiento que se extiende por el dedo.
En las fases leves alivian la presión los baños de agua tibia con sal y el calzado abierto. Si quieres conocer los síntomas y cómo se cura el uñero, hay guías con cuidados para casa. Las personas con diabetes o mala circulación deben consultar ante el primer signo de infección, porque en el pie las heridas cicatrizan más despacio.
¿Cuándo conviene pedir cita en podología?
Si la uña encarnada vuelve una y otra vez o el dolor no mejora en unos días, el siguiente paso es la consulta de podología. El podólogo puede retirar la espícula, poner una ortesis ungueal o valorar una cirugía menor con anestesia local. Una revisión Cochrane sobre las intervenciones quirúrgicas señaló la falta de consenso sobre el tratamiento ideal, así que cada caso se decide según su gravedad. Hay algo que puedes hacer hoy mismo. Después de la ducha, revisa las uñas de los pies, corta en recto las que sobresalgan y aparta los zapatos que te aprieten la punta del dedo gordo.
Este texto es solo orientativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario. Si notas dolor intenso, pus o fiebre, acude a tu médico o a tu podólogo.









