Te agachas para coger la bolsa de la compra del suelo o para atarle los cordones a tu hijo y suena un chasquido seco, parecido al de un nudillo. Esa crepitación articular en la rodilla preocupa a mucha gente, sobre todo a partir de los 40 años, porque se suele relacionar con el desgaste. Casi siempre el ruido no indica ninguna lesión. Aun así, algunos síntomas que lo acompañan sí piden una valoración médica.
¿Por qué cruje la rodilla al flexionarla?
Dentro de cada articulación hay líquido sinovial, un lubricante con gases disueltos. Al flexionar la rodilla de golpe cambia la presión y se forman pequeñas burbujas que estallan con un chasquido. Por eso el sonido tarda unos minutos en repetirse. También pueden sonar los tendones y los ligamentos al deslizarse sobre los relieves del hueso durante una sentadilla. Si el ruido es aislado y no duele, se habla de crepitación fisiológica y no necesita tratamiento.
Lo que revela la investigación sobre los crujidos y la artrosis de rodilla
Una investigación publicada en 2025 reunió datos de 103 estudios, con cerca de 36.000 participantes, para medir lo frecuente que es la crepitación articular. La cifra ronda el 41 % de la población general y sube hasta el 81 % entre quienes tienen artrosis de rodilla. Los autores también observaron una asociación entre los crujidos y la artrosis radiográfica: las rodillas que suenan tenían más del triple de probabilidad de mostrarla.
Conviene leer este dato con calma. La propia revisión reconoce que la certeza de la evidencia es baja o muy baja, así que el crujido por sí solo no basta para diagnosticar una artrosis de rodilla. Lo que sí indica es que un ruido constante y rasposo, con rigidez por la mañana, merece una exploración física. En ese caso, una radiografía muestra si el espacio articular se ha estrechado.
El papel del cartílago y la rótula en los ruidos de la articulación
La rodilla une el fémur, la tibia y la rótula. Todas sus superficies están cubiertas de cartílago, un tejido liso que amortigua los impactos y facilita el deslizamiento. Los ruidos más habituales tienen estas causas:
- Burbujas de gas en el líquido sinovial, que dan un chasquido único e indoloro.
- Roce de tendones o de la cintilla iliotibial al pasar sobre el hueso.
- Desalineación de la rótula, que se sale de su surco al doblar la pierna.
- Condromalacia rotuliana, un reblandecimiento del cartílago que hay detrás de la rótula.
- Desgaste del cartílago por artrosis, con un sonido rasposo y continuo.

La diferencia suele estar en cómo suena. Un chasquido aislado no tiene nada que ver con la sensación de arenilla que aparece cuando el cartílago pierde grosor. Si quieres saber qué patrón encaja con tus molestias, puedes repasar los motivos del crujido de rodilla y los síntomas que conviene vigilar.
¿Hacer ejercicio consigue que dejen de sonar?
No necesariamente. Un análisis complementario de 2024, con siete estudios en adultos con artrosis de rodilla, no observó cambios en la crepitación tras el ejercicio, aunque la mayoría de esos trabajos tenía un riesgo de sesgo moderado o alto. Eso no le quita valor al entrenamiento. Fortalecer el cuádriceps y los glúteos mejora la estabilidad de la rótula, alivia el dolor y mantiene la movilidad, aunque la articulación siga crujiendo. Las sentadillas parciales, la bicicleta estática y la natación son buenas opciones de bajo impacto.

Señales de alarma que acompañan a la crepitación articular
El ruido deja de ser inofensivo cuando llega junto a otros síntomas. Presta atención si notas:
- Dolor al subir o bajar escaleras, o después de pasar mucho rato sentado.
- Hinchazón o calor en la articulación.
- Bloqueos, o la sensación de que la rodilla se engancha o falla.
- Rigidez por la mañana que dura más de 30 minutos.
- Crujidos que empezaron tras un golpe, una torsión o una caída.
Estos signos pueden apuntar a una lesión de menisco, a una inestabilidad de la rótula o a un desgaste avanzado del cartílago. Los bloqueos después de una torsión hacen pensar sobre todo en una rotura meniscal, que se estudia con resonancia magnética. Si la rodilla se hincha de repente y tienes fiebre, acude a urgencias, porque una artritis infecciosa necesita tratamiento inmediato.
¿Cuándo conviene pedir cita con el médico?
Vuelve a la escena del principio. Si la rodilla suena al agacharte a por la bolsa, pero te levantas sin dolor, sin hinchazón y sin que la pierna falle, esa crepitación articular forma parte del funcionamiento normal de la articulación. Si el sonido se vuelve rasposo, se repite en cada flexión o viene con dolor y rigidez, pide cita con tu médico de familia o con un traumatólogo. Con una exploración, y una radiografía si hace falta, se puede ver si hay desgaste del cartílago y empezar a tiempo con fisioterapia, control del peso y ejercicio adaptado.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si tienes molestias en la rodilla o dudas sobre tu estado de salud, busca atención médica.









