Cada grado que baja el termómetro se asocia con un aumento de unos 0,26 mmHg en la presión sistólica, según los datos combinados de varios estudios. Parece poco. Pero entre un día templado de octubre y una mañana helada de enero puede haber 15 grados de diferencia. Por eso la presión arterial tiende a subir en invierno, sobre todo en personas mayores o con enfermedad cardiovascular. Entender el mecanismo ayuda a elegir los hábitos que mantienen la presión arterial estable.
El frío estrecha los vasos sanguíneos y obliga al corazón a esforzarse más
Cuando la piel detecta frío, el sistema nervioso simpático pone en marcha una respuesta de defensa térmica llamada vasoconstricción. Los vasos sanguíneos de la piel y las extremidades se estrechan para conservar el calor en los órganos internos. Al reducirse el diámetro de las arterias, aumenta la resistencia vascular y el corazón bombea con más fuerza. Así sube la tensión, sobre todo la cifra sistólica.

La vasoconstricción no actúa sola. En los meses fríos se suman otros factores que empujan las cifras hacia arriba:
- Más noradrenalina en sangre, la hormona que acelera el pulso y tensa las arterias.
- Menos horas de luz y menos actividad física al aire libre.
- Comidas más calóricas y saladas, como cocidos, embutidos y guisos con caldo preparado.
- Más kilos acumulados entre las fiestas y el final del invierno.
- Más infecciones respiratorias y uso de antigripales con descongestionantes como la pseudoefedrina, que pueden elevar la tensión.
¿Cuánto sube la tensión cuando baja la temperatura?
Una revisión sistemática con metaanálisis reunió unos 14 estudios para analizar cómo influye la temperatura exterior en las cifras de tensión de los adultos. Los investigadores comprobaron que cada grado menos eleva la presión sistólica en torno a 0,26 mmHg y la diastólica en unos 0,13 mmHg. El efecto fue más intenso en quienes ya tenían enfermedad cardiovascular. Para una persona con hipertensión diagnosticada, una ola de frío puede bastar para sacar las cifras de su rango de control. Y puede ocurrir aunque siga tomando su medicación de siempre.
Hábitos que ayudan a mantener la tensión estable con el frío
Buena parte del efecto del invierno se puede amortiguar con decisiones cotidianas. Estas son las más útiles:
- Mantener la casa entre 18 y 21 °C, sobre todo el dormitorio y el baño a primera hora.
- Abrigarse por capas y cubrir cabeza, cuello y manos al salir, para limitar la vasoconstricción.
- Reducir la sal. Menos embutidos, quesos curados, pan industrial y caldos de pastilla, sin superar los 5 gramos al día.
- Moverse a diario aunque sea bajo techo: caminar 30 minutos, subir escaleras o pedalear en una bicicleta estática.
- Moderar el alcohol, que da sensación de calor pero altera la regulación de la tensión.
- Preguntar en la farmacia por antigripales sin descongestionantes si se toma tratamiento para la tensión.
El aislamiento de la vivienda pesa más de lo que parece. Una investigación de 2022 en hogares japoneses apuntó que mejorar el aislamiento térmico rebaja la tensión medida en casa durante el invierno, con más beneficio en personas hipertensas. Además del frío, la tensión elevada depende de factores que actúan todo el año, como el peso, el descanso o el estrés. Repasar las causas de la presión alta ayuda a ver cuáles se pueden corregir.
¿Cuándo conviene vigilar más de cerca la hipertensión en invierno?
Medir la presión arterial en casa es la herramienta más útil durante los meses fríos. Lo ideal es hacerlo por la mañana, antes del desayuno y de la medicación, y otra vez por la noche. Siéntate tras cinco minutos de reposo, con la espalda apoyada y el brazo a la altura del corazón. Si las lecturas se repiten por encima de 135/85 mmHg, conviene comentarlo con el médico para revisar el tratamiento.

Si aparecen dolor de cabeza intenso, dolor en el pecho, visión borrosa o pérdida de fuerza, hay que buscar atención urgente, porque pueden indicar una crisis hipertensiva. Volviendo a la cifra del principio, 0,26 mmHg por cada grado parece un detalle mínimo. Sumado durante semanas de mañanas heladas, puede separar una hipertensión bien controlada de otra que deja de estarlo. Una casa templada, menos sal y el tensiómetro a mano ayudan a contrarrestar el efecto del frío.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario, ni su diagnóstico o seguimiento. Si notas síntomas o tienes dudas sobre tus cifras de tensión, acude a tu médico.









