Las hemorroides son venas dilatadas en la zona del ano y del recto. Pueden provocar picor, escozor, dolor y sangrado al defecar. Durante años se han achacado casi en exclusiva al estreñimiento, pero los hábitos en el inodoro y una dieta pobre en fibra pesan tanto o más. Pasar quince minutos sentado con el móvil aumenta la presión sobre esas venas, aunque no hagas ninguna fuerza.
¿Por qué aparecen almorranas sin que haya estreñimiento?
Todos tenemos tejido hemorroidal. Son unas almohadillas vasculares que ayudan a mantener la continencia y a cerrar bien el canal anal. El problema surge cuando se inflaman y se desplazan hacia abajo. Cualquier situación que aumente la presión dentro del abdomen o dificulte el retorno de la sangre favorece ese proceso.
Al sentarte en el inodoro, el asiento deja el periné sin apoyo y la zona anal queda colgando. La gravedad hace que la sangre se acumule en los plexos venosos. Por eso el embarazo, el sobrepeso, la diarrea crónica y el sedentarismo también se relacionan con la enfermedad hemorroidal, y no solo el estreñimiento.
¿Qué ocurre si pasas demasiado tiempo sentado en el inodoro?
Una investigación publicada en 2025 analizó a 125 adultos mayores de 45 años que se sometieron a una colonoscopia. Quienes usaban el móvil en el baño mostraron un riesgo de hemorroides un 46 % mayor. Los autores lo relacionan con que el teléfono alarga la estancia sentado, casi sin que la persona se dé cuenta.
Lo llamativo es que el estudio no encontró una relación independiente con el esfuerzo al defecar. Es decir, no hace falta apretar para congestionar las venas. Basta con quedarse leyendo noticias o viendo vídeos mientras la presión actúa sobre el canal anal minuto a minuto. Dejar el teléfono fuera del baño es una de las medidas preventivas más sencillas que existen.

¿Cómo protege la fibra el tránsito intestinal?
La fibra retiene agua y da volumen a las heces. Así salen más blandas y en menos tiempo, lo que reduce los minutos de presión sobre el recto. Las recomendaciones habituales para adultos rondan los 25 a 30 gramos diarios, una cifra que buena parte de la población española no alcanza. Estas son algunas fuentes fáciles de incluir en el menú:
- Legumbres como lentejas, garbanzos y alubias, dos o tres veces por semana.
- Frutas con piel, como la pera, la manzana o el kiwi.
- Verduras y hortalizas como la alcachofa, el brócoli o las espinacas.
- Pan y cereales integrales, avena y salvado de trigo.
- Semillas de lino o de chía, mejor remojadas.
Conviene subir la cantidad de forma progresiva y beber al menos 1,5 litros de agua al día. Si aumentas la fibra de golpe sin hidratarte, pueden aparecer gases e hinchazón abdominal. Una revisión de 2021 repasó los factores de riesgo de la enfermedad hemorroidal, como la poca fibra, el sobrepeso y el sedentarismo, y advirtió que la evidencia sobre varios de ellos todavía es controvertida.
¿Qué postura en el baño facilita la evacuación?
La postura en el baño cambia el ángulo entre el recto y el ano. Sentado a 90 grados, el músculo puborrectal mantiene ese ángulo cerrado y cuesta más vaciar el intestino. Elevar los pies lo abre y acerca el cuerpo a la posición de cuclillas, que es la más natural para defecar. Estos gestos ayudan a evacuar sin forzar:
- Apoya los pies en un taburete de 15 a 20 centímetros de altura.
- Inclina el tronco hacia delante con los codos sobre las rodillas.
- Deja el móvil fuera y limita cada visita a unos cinco minutos.
- Ve al baño en cuanto notes ganas, sin retrasar el reflejo de defecación.
- Si no sale nada, no empujes. Levántate y vuelve a intentarlo más tarde.
¿Cómo aliviar las hemorroides con medidas sencillas?
Los baños de asiento con agua tibia durante 10 o 15 minutos, dos o tres veces al día, relajan el esfínter y calman el escozor. También ayuda secar la zona con toques suaves, usar papel sin perfume y aplicar frío local en los brotes más inflamados. Las pomadas con hidrocortisona o con anestésicos locales alivian el picor, pero no deben usarse más de una semana sin indicación médica.
El tratamiento depende del grado de la lesión y de si son internas o externas. Antes de elegir una pomada, puedes repasar los tipos y tratamientos de almorranas para entender qué opciones existen en cada caso. Van desde los flebotónicos orales, que reducen la inflamación venosa, hasta la ligadura con banda elástica en consulta.
Cuándo pedir cita con el médico de familia
Acude a consulta si el sangrado rectal es abundante, si aparece un bulto duro y muy doloroso o si cambia tu ritmo intestinal sin motivo aparente. La sangre oscura o mezclada con las heces no debe atribuirse a las hemorroides sin una valoración, sobre todo a partir de los 50 años. Tratar el estreñimiento, comer más fibra, cuidar la postura en el baño y salir del inodoro en pocos minutos reduce la congestión de los plexos venosos y el riesgo de nuevos brotes.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si tienes molestias anales persistentes o sangrado, pide cita con tu médico.








