Paracetamol e ibuprofeno conviven en casi todos los botiquines, y muchas veces se eligen al azar. La diferencia es real: el primero alivia el dolor y baja la fiebre, mientras que los antiinflamatorios además reducen la inflamación. Los riesgos también son distintos, y ninguno de los dos es inofensivo. Saber cuál encaja en cada situación evita problemas evitables.
¿Cómo actúa cada uno?
Los antiinflamatorios como el ibuprofeno o el naproxeno bloquean la ciclooxigenasa en todo el organismo. Esa enzima fabrica las prostaglandinas que producen dolor e inflamación, pero también las que protegen la mucosa gástrica y mantienen el flujo sanguíneo renal.
El paracetamol actúa sobre todo a nivel central, en el sistema nervioso, con un efecto muy débil sobre la inflamación en los tejidos. Por eso no sirve para desinflamar un esguince, pero tampoco daña el estómago ni el riñón de la misma forma.
Lo que muestran los datos sobre el riesgo hepático
El paracetamol tiene fama de suave, y conviene ver hasta dónde llega esa seguridad. Un equipo australiano revisó los datos de intoxicaciones publicados entre 2017 y 2022 para estimar su peso real en el daño hepático a escala mundial.
Según una revisión publicada en Expert Opinion on Drug Metabolism & Toxicology en 2023, el paracetamol interviene en más de la mitad de los casos de fallo hepático agudo grave, con una toxicidad dependiente de la dosis. Los autores subrayan que resulta bastante más tóxico en sobredosis que otros analgésicos de venta libre. La estimación se basa en fuentes heterogéneas, pero el mensaje es claro: la dosis máxima diaria no es una recomendación flexible.
Cuándo encaja mejor cada opción
Estas son las situaciones más habituales:
- Paracetamol: fiebre, dolor de cabeza, dolor leve sin inflamación, molestias musculares generales
- Antiinflamatorios: esguinces, dolor dental con inflamación, dolor menstrual, brotes de artrosis o tendinitis
- Paracetamol como primera opción en embarazo, siempre a la dosis mínima eficaz y consultando
- Paracetamol si hay antecedentes de úlcera, enfermedad renal o problemas cardíacos
- Antiinflamatorios evitados a partir de la semana 20 de gestación

Los riesgos de cada grupo
Cada familia tiene su punto débil, y conviene conocerlo antes de decidir:
- Paracetamol: la toxicidad hepática es el riesgo principal, con un límite habitual de 3 a 4 gramos diarios en adultos y menos en personas de bajo peso, con enfermedad hepática o consumo habitual de alcohol
- Antiinflamatorios: úlcera y sangrado digestivo, empeoramiento de la tensión arterial, retención de líquidos, daño renal y aumento del riesgo cardiovascular
- Ambos: interacciones con otros fármacos, sobre todo anticoagulantes, antihipertensivos y diuréticos
Puedes ampliar estas precauciones en la guía sobre para qué sirve el ibuprofeno.
Un error que se repite mucho
El paracetamol aparece oculto en muchos preparados combinados para el catarro y la gripe, y también en algunos analgésicos con codeína. Tomar uno de esos productos junto a comprimidos de paracetamol suelto lleva con facilidad a superar el límite diario sin darse cuenta. Conviene revisar siempre la composición antes de sumar medicamentos.
Qué preguntar antes de elegir
La decisión depende del tipo de dolor, pero sobre todo de quién lo padece. Comentar con el médico o el farmacéutico qué otros medicamentos tomas evita duplicidades e interacciones, y permite valorar si necesitas un protector gástrico en caso de usar antiinflamatorios. Combinar dos antiinflamatorios distintos no aumenta el alivio y sí el riesgo, mientras que alternar paracetamol con un antiinflamatorio sí es una pauta que a veces se indica en dolores intensos, siempre bajo criterio profesional. Y hay señales que obligan a suspender y consultar sin esperar: dolor de estómago intenso, vómitos con sangre, heces negras, hinchazón de piernas, dificultad para respirar, erupción extensa, orinar mucho menos de lo normal, o una piel y unos ojos con tono amarillento. Un dolor que persiste más de unos días tampoco se resuelve subiendo la dosis, sino averiguando su causa.
Este contenido tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Consulta con tu médico o tu farmacéutico antes de tomar cualquier analgésico, sobre todo si sigues otros tratamientos o tienes alguna enfermedad crónica.









