Ibuprofeno y naproxeno son los dos antiinflamatorios más habituales en el botiquín, y la duda sobre cuál elegir aparece en cada dolor de espalda o de regla. La diferencia principal está en cuánto dura su efecto: uno exige tomas cada seis u ocho horas y el otro aguanta doce. Comparten mecanismo, comparten contraindicaciones y comparten riesgos, y esa parte se conoce mucho menos.
¿Cómo actúan estos medicamentos?
Ambos bloquean la enzima ciclooxigenasa, que fabrica las prostaglandinas responsables del dolor, la inflamación y la fiebre. Esa acción explica el alivio, pero también los efectos adversos.
Las mismas prostaglandinas protegen la mucosa del estómago y mantienen el flujo de sangre en el riñón. Al frenarlas, el fármaco deja esos tejidos expuestos. Por eso los riesgos no son un fallo del medicamento sino una consecuencia directa de cómo funciona.
Lo que midió un metaanálisis con datos individuales
Conviene saber si los distintos antiinflamatorios se comportan igual en cuanto a seguridad. Un consorcio internacional reunió 280 ensayos frente a placebo con 124.513 participantes y otros 474 que comparaban un antiinflamatorio con otro, analizando los datos de cada paciente.
Según un metaanálisis publicado en The Lancet en 2013, el naproxeno a dosis alta se asoció a menos riesgo vascular que otros antiinflamatorios, mientras que el ibuprofeno a dosis alta mostró un perfil más parecido al de los coxibs. El matiz importa: todos los tratamientos analizados aumentaron las complicaciones digestivas altas, y el naproxeno fue de los que más. Ninguno resultó inocuo.
Las diferencias prácticas
Estas son las que condicionan la elección en el día a día:
- Duración: el ibuprofeno actúa unas 6 a 8 horas y el naproxeno entre 8 y 12, con menos tomas al día
- Rapidez: el ibuprofeno alcanza antes su efecto máximo, útil en dolor agudo puntual
- Perfil cardiovascular: el naproxeno es el de menor riesgo vascular dentro del grupo
- Perfil digestivo: el naproxeno, por su vida media más larga, tiende a irritar más la mucosa
- Uso en cuadros prolongados: la pauta de dos tomas diarias facilita el cumplimiento
Lo que comparten y suele ignorarse
Aquí está el punto que más importa. Las precauciones son prácticamente idénticas para los dos, y estas situaciones exigen valoración antes de tomarlos:
- Antecedentes de úlcera, gastritis o sangrado digestivo
- Enfermedad cardíaca, insuficiencia cardíaca, ictus previo o hipertensión mal controlada
- Enfermedad renal, deshidratación o tratamiento con diuréticos y antihipertensivos
- Tratamiento con anticoagulantes o corticoides
- Asma con antecedente de reacción a antiinflamatorios
- Embarazo, sobre todo desde la semana 20, y lactancia
- Edad avanzada, que multiplica el riesgo digestivo y renal
Puedes ampliar estas precauciones en la guía sobre para qué sirve el ibuprofeno.

Errores frecuentes con estos fármacos
Combinar los dos a la vez, o cualquiera de ellos con otro antiinflamatorio, multiplica el riesgo sin aumentar el alivio. Tampoco conviene encadenar semanas por cuenta propia, algo habitual con los dolores de espalda o articulares. Y hay una interacción poco conocida: el ibuprofeno puede reducir el efecto protector de la aspirina en dosis baja si se toman juntos, así que quien la use como prevención cardiovascular debe consultarlo.
Qué preguntar antes de empezar
La regla general es la dosis más baja durante el menor tiempo posible, y esa decisión tiene matices que solo se ajustan conociendo el caso. Conviene comentar con el médico o el farmacéutico qué otros medicamentos tomas, incluidos los de venta libre, y preguntar si necesitas un protector gástrico, algo habitual a partir de cierta edad o con antecedentes digestivos. Para un dolor leve sin inflamación, el paracetamol suele ser una alternativa más segura. Y hay señales que obligan a suspender y consultar sin esperar: dolor de estómago intenso, vómitos con sangre o con aspecto de posos de café, heces negras y pegajosas, hinchazón de piernas, dificultad para respirar, erupción cutánea extensa o una reducción llamativa de la cantidad de orina.
Este contenido tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Consulta con tu médico o tu farmacéutico antes de tomar ibuprofeno o naproxeno, sobre todo si sigues otros tratamientos o tienes alguna enfermedad crónica.









