Llegas a casa en pleno verano y notas los tobillos hinchados, los zapatos apretados y las piernas pesadas. No es tu imaginación: con el calor, las venas se dilatan para soltar temperatura y les cuesta más devolver la sangre hacia el corazón. El líquido se queda entonces en la parte baja de las piernas, sobre todo si has pasado muchas horas de pie o sentado en el mismo sitio.
Por qué el calor hincha las piernas

El mecanismo es sencillo. Para refrescarse, el cuerpo envía más sangre hacia la piel y ensancha los vasos de las piernas. Esa dilatación frena el retorno venoso, es decir, el viaje de la sangre de vuelta hacia arriba, y parte del agua del plasma se filtra hacia los tejidos. Así aparece la hinchazón, que en verano suele ser leve y pasajera. Reconocer que es el calor, y no otra cosa, ya tranquiliza bastante.
Hay factores que la empeoran. Si bebes poca agua o te pasas con la sal, el cuerpo retiene todavía más líquido. Estar mucho rato quieto, el sobrepeso, el embarazo o el calor de un viaje largo también lo favorecen. La buena noticia es que casi todos se pueden contrarrestar en casa con gestos muy simples.
Lo que observó un estudio sobre meter las piernas en agua
Sumergir las piernas tiene una explicación física, y la ciencia la ha medido. Según un estudio publicado en la revista Phlebology en 2021, media hora con las piernas dentro del agua redujo el volumen de la pierna y el contorno del tobillo en personas con hinchazón por estar de pie, y el efecto era aún mayor si caminaban dentro del agua.
Un baño fresco en casa aprovecha ese mismo principio: la presión del agua sobre la piel empuja el líquido de vuelta hacia la circulación. Y si el agua está fría, se suma otra ventaja, porque el frío contrae los vasos dilatados y frena la hinchazón. No necesitas una piscina, basta con la ducha o un barreño grande, y el agua no tiene que estar helada para que ayude.
Paso a paso para deshinchar esta noche

Cuando llegues con las piernas cargadas, prueba esta secuencia. No necesitas nada especial, solo unos minutos y un rato de calma:
- Pasa un chorro de agua fría por las piernas en la ducha, de los tobillos hacia las rodillas, durante dos o tres minutos. Termina siempre con el agua fresca, nunca con agua caliente.
- Túmbate y eleva las piernas por encima del nivel del corazón, apoyadas en un cojín o en la pared, entre quince y veinte minutos.
- Con las piernas en alto, mueve los tobillos: dibuja círculos y flexiona los pies arriba y abajo unas veinte veces, para activar la bomba de la pantorrilla.
- Bebe un vaso de agua y aligera la sal de la cena, porque el exceso de sodio hace que retengas más líquido mientras duermes.
Si tienes mala circulación diagnosticada, diabetes o poca sensibilidad en los pies, usa agua fresca en lugar de muy fría y evita los cambios bruscos de temperatura. Puedes completar la rutina con unos ejercicios suaves para las piernas antes de acostarte.
Otros trucos para el día a día
La prevención durante el día pesa tanto como el remedio de la noche. Muévete cada poco: si trabajas de pie o sentado, camina un par de minutos cada hora para que la pantorrilla haga de bomba. Evita cruzar las piernas mucho rato, viste ropa holgada y calzado cómodo, y en los días de más calor pon los pies en alto siempre que puedas.
Beber suficiente agua ayuda, aunque parezca lo contrario, porque un cuerpo bien hidratado retiene menos. Algunas infusiones de efecto diurético suave pueden acompañar, y plantas venotónicas como la castaña de indias se usan de forma tradicional para las piernas cansadas. Ninguna sustituye moverse ni elevar las piernas, pero suman. Si te hinchas cada verano, unas medias de compresión ligera, bien indicadas, marcan una gran diferencia.
Cuándo la hinchazón deja de ser cosa del calor
La hinchazón del verano afecta a las dos piernas por igual, mejora al elevarlas y casi desaparece por la mañana. Conviene consultar cuando se hincha una sola pierna, sobre todo si va con dolor, calor o enrojecimiento, porque puede indicar un coágulo en una vena. También si la hinchazón es constante, no cede con el reposo o se acompaña de falta de aire, dolor en el pecho o hinchazón alrededor de los ojos. En esos casos ya no es el calor, y merece una revisión sin esperar. Tampoco conviene achacar siempre al verano una hinchazón que se repite fuera de temporada.
Estos consejos son de ayuda general y no sustituyen la valoración de un profesional sanitario. Si la hinchazón es intensa, dolorosa o afecta solo a una pierna, acude al médico para descartar otras causas.









