La presión arterial se expresa con dos cifras y tiene rangos de referencia bien definidos, aunque las guías europeas los revisaron hace poco y cambiaron algunos nombres. Lo importante es que el riesgo cardiovascular crece de forma continua a medida que suben esos números, sin un salto brusco al cruzar un umbral. Una medición aislada nunca define un diagnóstico. Lo que cuenta es la tendencia y quién la interpreta.
¿Qué significan los dos números?
El primer valor, el sistólico, refleja la presión en las arterias cuando el corazón se contrae y expulsa la sangre. El segundo, el diastólico, mide la presión que queda entre latido y latido, mientras el músculo cardíaco se rellena.
Ambos importan, aunque en adultos mayores de 50 años el sistólico predice mejor el riesgo. Se expresan en milímetros de mercurio, y de ahí la lectura habitual: 120/80 mmHg.
Cómo clasifican las guías europeas los valores
La Sociedad Europea de Cardiología reunió a un grupo de trabajo para actualizar los criterios de 2018, con la evidencia acumulada sobre el beneficio de tratar antes y con objetivos más ambiciosos.
Según las guías publicadas en el European Heart Journal en 2024, se introdujo una categoría intermedia llamada presión arterial elevada, entre 120-139 y 70-89 mmHg, mientras que la hipertensión se mantiene desde 140/90 mmHg medidos en consulta. Los autores recomiendan además un objetivo de 120 a 129 mmHg de sistólica en quienes reciben tratamiento. Otras sociedades, como la Europea de Hipertensión, conservan la clasificación anterior con la franja normal-alta, así que puedes encontrar ambas versiones según el profesional que te atienda.
Las franjas de referencia en adultos
Estos son los valores más utilizados en España, medidos en consulta:
- Óptima: por debajo de 120/80 mmHg
- Normal: entre 120-129 y 80-84 mmHg
- Normal-alta: entre 130-139 y 85-89 mmHg, la zona que conviene vigilar
- Hipertensión grado 1: entre 140-159 y 90-99 mmHg
- Hipertensión grado 2: entre 160-179 y 100-109 mmHg
- Hipertensión grado 3: desde 180/110 mmHg
En mediciones caseras los umbrales bajan unos 5 mmHg, así que se considera hipertensión a partir de 135/85 mmHg. Puedes contrastar tu resultado con esta tabla de valores según la edad.

Cómo medirla bien en casa
Una técnica descuidada altera el resultado varios milímetros, así que buena parte de las cifras alarmantes vienen de una mala medición. Estos pasos evitan los errores más frecuentes:
- Reposar sentado cinco minutos antes, en un ambiente tranquilo
- Apoyar la espalda, dejar los pies en el suelo y no cruzar las piernas
- Colocar el brazo sobre una mesa, con el manguito a la altura del corazón
- Poner el manguito sobre la piel, no encima de la ropa, y usar la talla correcta
- Evitar café, tabaco y ejercicio en la media hora previa, y orinar antes
- No hablar durante la medición
- Tomar dos lecturas separadas por un minuto y anotar el promedio
Por qué un valor aislado no diagnostica nada
La tensión cambia a lo largo del día y responde al frío, al estrés, al dolor, a una discusión o a una carrera para coger el autobús. Existe además el llamado efecto de bata blanca, que eleva las cifras solo en la consulta. Por eso el diagnóstico exige varias mediciones en días distintos, y muchas veces se confirma con un registro domiciliario de una semana o con un Holter de 24 horas.
Cuándo pedir cita y cuándo acudir a urgencias
Conviene consultar al médico de familia si el promedio supera de forma sostenida los 135/85 mmHg en casa o los 140/90 mmHg en consulta, aunque no notes nada, porque la hipertensión rara vez produce síntomas hasta que aparece un daño. La evaluación incluye un análisis de sangre y orina, un electrocardiograma y el cálculo del riesgo cardiovascular global, que combina la tensión con la edad, el colesterol, la diabetes y el tabaquismo. Hay una situación distinta: una lectura por encima de 180/110 mmHg acompañada de dolor en el pecho, falta de aire, dolor de cabeza intenso, alteraciones visuales, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo obliga a llamar al 112 sin esperar. Y una advertencia práctica: nunca ajustes por tu cuenta la dosis de la medicación antihipertensiva a partir de una cifra puntual del aparato de casa.
Este contenido tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Lleva tus registros de tensión a tu médico para que los interprete dentro de tu contexto y decida si hace falta tratamiento.









