Las nueces tienen fama de aliadas del corazón, pero también de calóricas, y esa doble cara genera dudas a partir de los 60. La clave está en la porción: la cantidad justa aporta grasas buenas, fibra y minerales sin disparar las calorías del día. Entender cuánto es un puñado razonable ayuda a disfrutarlas sin miedo a ganar peso.
¿Cuántas nueces al día son la porción justa?

La ración recomendada de frutos secos ronda los 30 gramos al día, lo que equivale a un puñado que cabe en la palma de la mano. En el caso de las nueces, eso son unas siete nueces enteras, es decir, catorce mitades.
Esa cantidad basta para notar los beneficios sin pasarse de calorías. Como referencia sencilla, un puñado de 30 gramos equivale a:
- Nueces: unas 7 unidades enteras, o 14 mitades peladas.
- Almendras: entre 20 y 23 unidades.
- Avellanas: alrededor de 20 unidades.
- Anacardos: unos 15 a 18.
¿Qué encontró el estudio PREDIMED sobre los frutos secos y el corazón?
El ensayo español PREDIMED es uno de los más citados sobre alimentación y salud cardiovascular. Repartió a miles de personas mayores con riesgo cardiovascular en varios grupos, y a uno de ellos le añadió una ración diaria de frutos secos, en su mayoría nueces, unos 30 gramos al día.
Según los resultados publicados en el New England Journal of Medicine en 2018, la dieta mediterránea con frutos secos se asoció con una reducción de cerca del 28% en eventos cardiovasculares graves frente a la dieta de control. Ese puñado diario fue justamente la porción que aquí se recomienda, lo que refuerza que no hace falta comer grandes cantidades para notar el efecto.
¿Por qué esa porción cuida el corazón?

Las nueces destacan por su contenido en omega-3 vegetal, fibra y compuestos que ayudan a la pared de las arterias. En conjunto, colaboran en mantener a raya el colesterol y la inflamación de bajo grado.
Ese perfil ayuda a bajar el colesterol LDL, el que conviene tener bajo, sin reducir el protector. Si quieres profundizar, aquí tienes cómo influye el colesterol LDL en las arterias y por qué importa la grasa de calidad.
A esos beneficios se suman el potasio y el magnesio, dos minerales que ayudan a relajar la pared de los vasos y a mantener la tensión en cifras razonables. Después de los 60, cuando el corazón y las arterias acumulan más años de trabajo, esa combinación de grasa buena y minerales convierte a las nueces en un aliado sencillo de sumar a la rutina, sin recetas complicadas.
¿Engordan las nueces si se comen a diario?
Aquí está la duda más frecuente. Es cierto que las nueces son densas en calorías: esos 30 gramos aportan alrededor de 200 kilocalorías. Sin embargo, comidas dentro de la porción, no suelen traducirse en más peso, porque sacian, se mastican despacio y parte de su grasa no llega a absorberse por completo. El problema aparece cuando se pica del bote sin medir, sumando puñado tras puñado delante del televisor. La cuenta honesta es sencilla: un puñado al día suma, mientras que cuatro puñados seguidos sobran y acaban notándose en la báscula. Conoce mejor las diferencias entre los tipos de frutos secos y sus calorías.
¿Cómo repartirlas en el día?
Repartir la ración ayuda a controlar el apetito y a no excederse. Algunas ideas prácticas:
- En el desayuno, sobre el yogur natural o la avena.
- A media mañana o media tarde, como tentempié en lugar de galletas.
- En la ensalada del almuerzo, troceadas.
- Siempre al natural o tostadas sin sal, evitando las versiones fritas o azucaradas.
Comprarlas con cáscara y abrirlas de una en una es un truco eficaz para no pasarse. Su omega-3 se conserva mejor si se guardan en un lugar fresco y al abrigo de la luz; puedes ver más sobre el papel del omega-3 en la salud cardiovascular.
¿Quién debe moderar o evitarlas?
Las nueces convienen a casi todo el mundo, pero hay matices. Quien tenga alergia a los frutos secos debe evitarlas por completo. En caso de dificultad para tragar o de problemas dentales, conviene tomarlas trituradas o en crema. Y si el objetivo es adelgazar, la porción debe contarse dentro del total del día, no sumarse sin más. Para el corazón, lo que de verdad marca la diferencia es la constancia de ese puñado diario dentro de una alimentación variada, más que atiborrarse un día concreto. Si además controlas la tensión, quizá te interese qué frutos secos ayudan a controlar la presión arterial.
Este contenido es orientativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si tienes una enfermedad cardiovascular, alergias o sigues una dieta pautada, consulta con tu médico o dietista sobre la cantidad adecuada para tu caso.









