La vitamina B12, o cobalamina, es la única vitamina que el organismo no puede obtener de fuentes vegetales de forma natural. Interviene en la formación de los glóbulos rojos, en la síntesis del ADN y en el mantenimiento de la vaina que recubre los nervios. Su carencia avanza despacio y puede pasar años sin dar la cara.
¿Qué es y para qué sirve la vitamina B12?
Es una vitamina hidrosoluble que las bacterias producen y que llega al ser humano a través de los alimentos de origen animal. Su absorción es peculiar: el ácido del estómago la separa de la proteína a la que viene unida y después necesita el factor intrínseco, una sustancia que fabrica la mucosa gástrica, para atravesar el intestino.
Un adulto necesita alrededor de 2,4 microgramos diarios, cifra que sube a 2,6 en el embarazo y a 2,8 durante la lactancia. El hígado almacena reservas para varios años, y por eso el déficit tarda tanto en manifestarse cuando la ingesta se interrumpe.
¿Quién tiene más riesgo de déficit?
Un equipo estadounidense revisó los estudios que medían el estado de esta vitamina con marcadores fiables como el ácido metilmalónico, más precisos que la simple cifra en sangre.
Según la revisión publicada en Nutrition Reviews en 2013, con dieciocho estudios analizados, aparecieron tasas de déficit muy altas entre vegetarianos y veganos, del 62% en embarazadas y de hasta el 86% en algunos grupos de población infantil. Los autores concluyeron que la carencia aparece con independencia de la edad, del país o del tipo de dieta vegetariana, y recomendaron la suplementación preventiva en estos casos.
Los beneficios y funciones principales
Su papel se extiende a varios sistemas a la vez, y ahí está la razón de que los síntomas de la carencia sean tan dispersos:
- Formación de glóbulos rojos, cuya falta produce anemia megaloblástica;
- Mantenimiento de la mielina, la capa que aísla los nervios y permite transmitir el impulso;
- Síntesis del ADN durante la división celular;
- Metabolismo de la homocisteína, un aminoácido asociado al riesgo cardiovascular cuando se acumula;
- Desarrollo neurológico del feto durante el embarazo;
- Producción de energía a partir de grasas y proteínas.
La carencia suele empezar con cansancio, palidez, hormigueo en manos y pies, lengua lisa y enrojecida o dificultad para concentrarse. Ninguno de esos síntomas es exclusivo, así que el diagnóstico depende siempre de un análisis.

¿Dónde se encuentra?
Todas las fuentes naturales son de origen animal, y las cantidades varían bastante entre unas y otras:
- Hígado y vísceras, con diferencia la fuente más concentrada;
- Pescado azul como sardina, caballa, salmón y atún;
- Almejas, mejillones y berberechos;
- Carne de ternera, cerdo y pollo;
- Huevos, leche, yogur y quesos;
- Alimentos fortificados como bebidas vegetales, cereales de desayuno y levaduras enriquecidas.
Conviene aclarar un malentendido frecuente: las algas, la espirulina y la levadura de cerveza sin fortificar contienen análogos inactivos que no cumplen la función de la vitamina y pueden falsear el análisis. Puedes consultar los alimentos con más vitamina B12 con las cantidades por ración.
¿Cómo se detecta y se corrige la carencia?
Con un análisis de sangre. Se considera déficit por debajo de 200 o 250 pg/mL según el laboratorio, aunque en la zona gris el médico suele añadir la homocisteína o el ácido metilmalónico, que se elevan cuando la vitamina falta a nivel celular. Ese matiz importa, porque hay personas con cifras aparentemente normales y carencia real. El tratamiento se ajusta a la causa: suplementos orales cuando el problema es la ingesta, e inyecciones intramusculares cuando hay un fallo de absorción, como en la anemia perniciosa o tras una cirugía bariátrica.
Hay perfiles que conviene vigilar aunque no sigan una dieta vegetariana: mayores de 60 años con menos ácido gástrico, personas en tratamiento prolongado con metformina o con inhibidores de la bomba de protones, y quienes tienen celiaquía o enfermedad de Crohn. No es buena idea suplementarse por cuenta propia ante un cansancio inespecífico, porque una dosis alta puede corregir la anemia mientras el daño neurológico avanza sin diagnóstico, y ese daño llega a ser irreversible si se retrasa demasiado.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Consulta con tu médico antes de iniciar cualquier suplementación con vitamina B12.









