Notar el oído taponado después de un catarro o al bajar del avión es tan común que rara vez preocupa, y casi siempre se resuelve solo. El zumbido continuo es otra historia, porque suele instalarse sin causa evidente y desconcierta a quien lo sufre. Distinguir lo pasajero de lo que necesita revisión ahorra angustia y, en algunos casos, audición.
¿Por qué se tapa el oído?
El oído medio es una cavidad cerrada que necesita mantener la misma presión que el exterior. De ese equilibrio se encarga la trompa de Eustaquio, un conducto que conecta con la parte posterior de la nariz y se abre al tragar o bostezar.
Cuando la mucosa se inflama por un resfriado o una alergia, ese conducto se bloquea. El tímpano deja de vibrar con normalidad y aparecen la sensación de plenitud, el sonido apagado y la propia voz retumbando dentro de la cabeza. Los cambios bruscos de altitud producen el mismo efecto por otra vía, al no dar tiempo a compensar la presión.
¿Cuánta gente convive con zumbido?
Un equipo europeo revisó los estudios poblacionales publicados hasta 2021 para estimar cuántas personas perciben ese sonido sin fuente externa.
Según el metaanálisis publicado en JAMA Neurology en 2022, con 113 publicaciones elegibles, el acúfeno alcanza una prevalencia del 14,4% entre los adultos, lo que equivale a más de 740 millones de personas en el mundo. La forma grave, la que interfiere de verdad en la vida diaria, se sitúa en el 2,3% y afecta sobre todo a mayores de 65 años. Es decir, el zumbido leve es frecuente y el incapacitante, mucho menos.
Las causas más habituales
Estas son las que aparecen con más frecuencia en la consulta del otorrino:
- Tapón de cerumen, la causa más común y la más fácil de resolver;
- Catarro, rinitis alérgica u otitis media con líquido en el oído medio;
- Cambios de presión en vuelos, buceo o carreteras de montaña;
- Exposición a ruido intenso, en conciertos, obras o con auriculares a volumen alto;
- Presbiacusia, la pérdida auditiva asociada a la edad;
- Disfunción de la articulación temporomandibular y bruxismo;
- Algunos fármacos ototóxicos, como ciertos antibióticos, diuréticos o dosis altas de antiinflamatorios.
Cuando la sensación se acompaña de inestabilidad o de la impresión de que todo gira, conviene revisar las causas del vértigo y el mareo, porque el oído interno puede estar implicado en ambos síntomas.

¿Qué se puede hacer y qué conviene evitar?
La mayoría de los episodios pasajeros mejoran con medidas sencillas:
- Tragar saliva, bostezar o masticar chicle durante el despegue y el aterrizaje;
- Soplar con la nariz tapada de forma suave, nunca con fuerza;
- Tratar la congestión nasal con lavados de suero fisiológico;
- Aplicar calor local si hay molestias tras un catarro;
- Proteger los oídos con tapones en ambientes ruidosos;
- Aplicar la regla del 60 con auriculares, un máximo del 60% del volumen durante 60 minutos.
Hay dos cosas que conviene descartar. Los bastoncillos empujan el cerumen hacia dentro y compactan el tapón, y las velas óticas no tienen ninguna eficacia demostrada y provocan quemaduras. La extracción de un tapón la hace un profesional.
¿Cuándo hay que pedir valoración?
Existe una situación urgente que conviene conocer: la pérdida súbita de audición en un oído, con o sin zumbido, debe valorarse en las primeras 48 o 72 horas, porque el tratamiento con corticoides pierde eficacia con cada día que pasa. Ante ese cuadro no hay que esperar a ver si mejora solo. También justifican consulta el zumbido que afecta a un solo oído, el que late al ritmo del corazón, el que se acompaña de vértigo, dolor, supuración o fiebre, y cualquier taponamiento que persista más de una o dos semanas tras un catarro.
Fuera de esos casos, el otorrino confirma el diagnóstico con una otoscopia y una audiometría, que suelen bastar para orientar el problema. Cuando el acúfeno se cronifica, existen abordajes eficaces como la terapia sonora, los audífonos si hay pérdida auditiva asociada y la terapia cognitivo-conductual, que reduce el malestar aunque el sonido siga presente.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Si el zumbido persiste o notas pérdida de audición, acude a tu médico o a un otorrinolaringólogo.









