Con el otoño vuelven los resfriados y la gripe, y casi nadie piensa en el objeto que más toca al día. El móvil va del baño a la mesa del bar, pasa por el metro y acaba pegado a la cara en cada llamada. Por eso acumula bacterias que se saltan la higiene de manos más cuidadosa. Limpiarlo bien no exige productos caros, pero sí saber qué líquidos dañan la pantalla.
El teléfono es un imán para los microbios
El calor de la batería y el contacto continuo con la piel favorecen a los microorganismos. Lo cogemos con las manos sin lavar, lo dejamos en el asiento del autobús y lo llevamos al cuarto de baño. Cada uno de esos gestos deja sudor, grasa y gérmenes en el cristal y la carcasa.
La mayoría de estos microbios forman parte de la flora normal de la piel y no causan problemas. El riesgo aparece con bacterias patógenas como Staphylococcus aureus o gérmenes de origen intestinal. Estos pueden pasar del aparato a la boca, a los ojos o a una pequeña herida. Así, el teléfono hace de puente de contagio entre las manos y la cara.
Nueve de cada diez teléfonos analizados tenían bacterias
Un estudio con 238 estudiantes y trabajadores de la Universidad de Haramaya, en Etiopía, tomó muestras de sus dispositivos y detectó bacterias en el 89,5% de los móviles. Los investigadores relacionaron la contaminación con dos factores concretos: la falta de limpieza regular y no saber que el aparato puede ser un foco de infección. Encaja con lo que ven los microbiólogos: un objeto que se toca a todas horas y casi nunca se limpia acumula microbios sin que se note a simple vista.

La higiene de manos protege también la pantalla
La desinfección del teléfono sirve de poco si las manos que lo cogen siguen sucias. Los gérmenes vuelven al cristal a los pocos minutos de usar el baño, tocar dinero o agarrarse a la barra del metro. La higiene de manos es la primera barrera, antes que cualquier toallita.
Si tienes dudas sobre la técnica, conviene repasar cómo lavarse bien las manos, con agua, jabón y al menos 20 segundos frotando entre los dedos y bajo las uñas. Si además dejas el teléfono fuera del baño, llegan muchos menos microorganismos a la pantalla.
¿Cómo limpiar el teléfono sin dañar el cristal?
Los fabricantes recomiendan un método sencillo que respeta el recubrimiento oleofóbico, la capa que repele la grasa de los dedos. Antes de empezar, apaga el aparato, desconéctalo del cargador y quítale la funda:
- Usa un paño de microfibra un poco húmedo o una toallita con alcohol isopropílico al 70%.
- Pasa el paño con suavidad por la pantalla, la parte trasera y los laterales, sin apretar.
- Evita que entre líquido en el puerto de carga, los altavoces y el micrófono.
- Lava la funda aparte con agua y jabón y espera a que esté bien seca antes de volver a ponerla.
Otra investigación de 2024, hecha en un hospital, comparó la luz ultravioleta con las toallitas desinfectantes para reducir los microbios de los teléfonos. Ese trabajo sirve de referencia para valorar los métodos. En casa, la toallita con alcohol es la opción más fácil de conseguir y la más barata.
Productos de desinfección que conviene evitar
Algunos limpiadores de casa eliminan gérmenes, pero también desgastan el cristal o estropean las piezas. Estos son los errores más frecuentes:
- Lejía, amoniaco y limpiacristales, que deterioran la capa protectora de la pantalla.
- Pulverizar el producto sobre el aparato en lugar de aplicarlo en el paño.
- Papel de cocina o estropajos, que dejan microarañazos.
- Sumergir el teléfono, aunque sea resistente al agua.
- Meter aire comprimido o palillos en los puertos, porque pueden dañar las piezas internas.

¿Cada cuánto hay que desinfectar el móvil?
Para la mayoría de la gente basta con una desinfección a fondo una vez por semana. Añade un repaso rápido con toallita después de ir a un hospital, viajar en transporte público o cuidar a alguien con gripe. Ahora que empieza la temporada de resfriados, ese gesto semanal, junto con lavarte las manos y dejar el teléfono fuera del baño, evita que el tuyo sea uno de esos nueve de cada diez aparatos cargados de bacterias.
Esta información es orientativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Si tienes una infección que no mejora o dudas sobre tu estado de salud, pide cita con tu médico.








