Terminas un plato de cocido o una pizza un viernes por la noche y, al rato, notas un ardor que sube desde el estómago hasta la garganta. Esa quemazón detrás del esternón es la acidez estomacal, uno de los síntomas digestivos más consultados al médico de familia. Aparece cuando el ácido gástrico retrocede hacia arriba. Casi siempre tiene un detonante concreto: lo que comemos, cuánto comemos o la hora a la que lo hacemos.
Los alimentos grasos encabezan la lista de desencadenantes
Los alimentos grasos ralentizan el vaciado del estómago y relajan el esfínter esofágico inferior. Es la válvula muscular que separa el estómago del esófago. Si esa válvula cede, el ácido encuentra el camino libre y se inicia el reflujo gastroesofágico. Junto a las grasas, estos son los productos que más se repiten entre quienes sufren ardor tras las comidas:
- Fritos, rebozados, embutidos y quesos curados.
- El chocolate, que contiene sustancias capaces de relajar el esfínter.
- Café, té y refrescos con cafeína o gas.
- Cítricos, tomate y salsas ácidas.
- Picantes, cebolla cruda y ajo.
- Alcohol, sobre todo vino y cerveza.
No todo el mundo reacciona igual a cada alimento. Hay quien tolera bien el gazpacho y, en cambio, nota pirosis con dos cafés seguidos. Llevar durante dos semanas un diario sencillo, apuntando qué comiste y si hubo ardor, ayuda a localizar tus dos o tres desencadenantes personales. Así no tienes que eliminar grupos enteros de alimentos sin motivo.

¿Qué dice la investigación sobre el reflujo gastroesofágico y la dieta?
Una revisión sistemática publicada en 2021 analizó 72 artículos sobre factores de alimentación y estilo de vida vinculados al reflujo gastroesofágico. Sus conclusiones señalan a dos culpables claros: más reflujo con dietas ricas en grasas y comidas rápidas. Los autores reconocen que los trabajos eran muy distintos entre sí y no pudieron calcular un efecto conjunto único. Aun así, el patrón coincide con lo que se ve en consulta. Los platos copiosos y grasientos, engullidos en pocos minutos, son los que más episodios de ardor provocan.
¿Por qué la cena tardía dispara el ardor por la noche?
La cena tardía es un problema muy nuestro. En España es habitual cenar pasadas las diez y acostarse poco después. Al tumbarte con el estómago lleno, la gravedad deja de ayudar y el contenido ácido presiona contra el esfínter. Otros hábitos que agravan la acidez estomacal son:
- Echarse la siesta o tumbarse justo después de comer.
- Servirse raciones muy abundantes.
- Fumar, porque el tabaco debilita el esfínter.
- Llevar cinturones o ropa muy ajustada en la cintura.
- El sobrepeso abdominal, que aumenta la presión sobre el estómago.
La recomendación más repetida por los especialistas en aparato digestivo es dejar al menos tres horas entre la última comida y la cama. Elevar el cabecero entre 15 y 20 centímetros también reduce los episodios nocturnos. Ambas medidas forman parte de las pautas para tratar el reflujo, junto con los cambios en la alimentación y, si hace falta, la medicación que indique el médico.

¿Cuándo hay que preocuparse por el esófago?
La acidez estomacal ocasional no suele ser grave. Si aparece dos o más veces por semana, el ácido puede irritar la mucosa del esófago y causar esofagitis. Acude al médico si notas dificultad para tragar, pérdida de peso sin motivo, vómitos con sangre o heces negras. Sobre la dieta, un análisis complementario de 2024 apuntó a una menor exposición ácida del esófago con dietas bajas en carbohidratos. En ese trabajo, comer más despacio por sí solo no redujo los episodios de reflujo.
Un hábito fácil de mantener a diario es cerrar la cocina tres horas antes de dormir y hacer de la cena la comida más ligera del día. Verdura cocida, pescado a la plancha o una tortilla francesa funcionan mejor que los alimentos grasos, los fritos o las salsas. Si además das un paseo de diez minutos después de cenar en lugar de ir directo al sofá, el estómago se vacía antes y la acidez estomacal tiene menos opciones de aparecer al acostarte.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario. Si la acidez es frecuente o tienes dudas sobre tus síntomas digestivos, consulta con tu médico.









