La gripe puede comenzar de forma más brusca que un resfriado, pero algunas molestias aparecen antes de que el cuadro alcance su máxima intensidad. Cansancio, dolor de garganta, sensación de malestar, escalofríos o dolor de cabeza pueden ser las primeras pistas. Reconocer estos cambios no permite confirmar una infección, pero ayuda a prestar atención a la evolución y reducir el contacto con otras personas.
¿Qué señales pueden aparecer antes de que llegue la fiebre?
La gripe suele comenzar de manera repentina, con fiebre o sensación febril, tos, dolor de garganta, dolores musculares, dolor de cabeza y cansancio. Sin embargo, la fiebre no aparece en todas las personas. En algunos casos, el cansancio intenso, el dolor de garganta o la tos pueden presentarse antes de que la temperatura corporal aumente de forma evidente.
El periodo de incubación de la gripe suele ser de uno a cuatro días, con un promedio aproximado de dos. Además, una persona puede transmitir el virus desde aproximadamente un día antes de que comiencen los síntomas. Por eso, una sensación repentina de malestar después de haber estado expuesto a alguien enfermo merece atención, especialmente durante una época de alta circulación del virus.

¿Qué ha encontrado una investigación sobre los primeros síntomas?
Una investigación publicada en Influenza and Other Respiratory Viruses en 2022 analizó la evolución de los síntomas en 2.471 personas atendidas en Estados Unidos y Taiwán por cuadros similares a la gripe. El 45,7 % obtuvo un resultado positivo para influenza. Los investigadores observaron que la dinámica de los síntomas cambiaba según el momento de la infección.
Durante la primera mitad de la enfermedad, el dolor muscular y el cansancio fueron más útiles para identificar la gripe, mientras que la tos mantuvo una asociación importante durante toda la semana. Puedes consultar la investigación sobre la evolución de los síntomas de la gripe durante la enfermedad. Estos resultados muestran por qué no conviene esperar a que aparezca fiebre para prestar atención a otros signos.
¿El cansancio y el dolor de garganta pueden ser las primeras pistas?
El cansancio puede aparecer junto con sensación de debilidad, dolor muscular o malestar general. El dolor de garganta también es frecuente, al igual que la tos seca, la congestión nasal y el dolor de cabeza. Una investigación realizada durante una epidemia de gripe H1N1 encontró que aproximadamente un tercio de los pacientes presentó algunos síntomas antes de desarrollar fiebre alta.
Estos signos no son exclusivos de la influenza. Un resfriado común, la COVID-19 y otras infecciones respiratorias pueden producir molestias similares. Por eso, un dolor de garganta aislado o una mañana de cansancio no permiten saber si la persona desarrollará una gripe fuerte. Lo más útil es observar si los síntomas aparecen juntos, avanzan rápidamente o se acompañan de fiebre, dolores corporales y tos.

¿Cómo distinguir una gripe de un resfriado al principio?
La forma de aparición puede ofrecer una pista. El resfriado suele comenzar de manera gradual y destaca por congestión nasal, estornudos, secreción nasal y dolor de garganta. La gripe tiende a comenzar de forma más brusca y puede provocar fiebre, escalofríos, dolores musculares, dolor de cabeza y agotamiento más intensos.
Aun así, existe una considerable superposición entre ambas infecciones. No todas las personas con gripe presentan fiebre y los síntomas pueden variar según la edad y las condiciones de salud. Algunos niños también pueden presentar vómitos o diarrea. Por eso, cuando conocer la causa es importante, una prueba diagnóstica y la valoración de un profesional pueden ser más fiables que intentar identificar el virus solo por los síntomas.
¿Qué hacer cuando aparecen las primeras señales?
Si aparecen síntomas respiratorios de forma repentina, conviene descansar, mantener una hidratación adecuada y evitar el contacto cercano con personas especialmente vulnerables. Ventilar los espacios, cubrirse al toser o estornudar y lavarse las manos también ayuda a reducir la transmisión. Las personas con mayor riesgo de complicaciones pueden necesitar una valoración temprana, ya que los antivirales contra la gripe funcionan mejor cuando se inician pronto.
La atención debe ser más rápida ante dificultad para respirar, dolor o presión persistente en el pecho, confusión, deshidratación, debilidad intensa o empeoramiento después de una mejoría inicial. Los adultos mayores, los niños pequeños, las embarazadas y las personas con determinadas enfermedades crónicas tienen mayor riesgo de complicaciones. Los signos de alarma y síntomas de la gripe están detallados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
El cansancio repentino, el dolor de garganta, la tos y los dolores musculares pueden aparecer en las primeras fases de una gripe, incluso antes de que exista fiebre. Ninguno de estos signos confirma por sí solo la infección, pero observar su evolución permite actuar antes, reducir los contactos innecesarios y buscar atención si aparecen señales de gravedad. La rapidez con la que surgen y la intensidad del cuadro ayudan a diferenciar la gripe de un resfriado, aunque pueden existir síntomas compartidos.
Este contenido tiene finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación médica. Ante dificultad respiratoria, dolor torácico, deshidratación, confusión o un empeoramiento importante, se recomienda buscar atención sanitaria.









