Vista y oído cambian con el paso de los años, a veces de forma lenta y poco evidente. A partir de los 60 años, las revisiones médicas periódicas ayudan a detectar pérdida visual, hipoacusia, cataratas, glaucoma o dificultad para seguir conversaciones antes de que afecten la autonomía, el equilibrio o la seguridad al conducir.
¿Cada cuánto conviene revisar la vista desde los 60?
Vista y agudeza visual merecen un control regular, incluso si no hay molestias claras. En muchas personas, una revisión anual es una pauta razonable desde esta etapa, sobre todo si ya usan gafas, tienen diabetes, hipertensión, antecedentes de glaucoma o notan cambios para leer, enfocar o ver de noche.
Las revisiones médicas del ojo suelen incluir graduación, evaluación de la retina, presión intraocular y exploración de estructuras como cristalino y mácula. Si el oftalmólogo detecta cataratas, degeneración macular o riesgo de glaucoma, puede acortar el intervalo y pedir controles cada 6 a 12 meses, según el hallazgo.
¿Qué dice la evidencia sobre controlar visión y audición en personas mayores?
Revisiones médicas bien programadas tienen sentido porque visión y audición pueden deteriorarse sin dar señales llamativas al principio. Una investigación publicada en 2021 reunió recomendaciones y recursos para monitorizar ambas funciones en personas mayores y planteó una orientación práctica: revisión visual al menos anual a partir de cierta edad y control auditivo cada 1 a 3 años desde los 65.
Ese enfoque coincide con la idea de vigilar cambios funcionales antes de que aparezcan caídas, aislamiento o errores al tomar medicación. Puede leerse en seguimiento periódico de visión y audición en personas mayores, donde se resume por qué el control continuado resulta útil en la práctica clínica.

¿Con qué frecuencia hay que revisar el oído?
Oído y audición también necesitan seguimiento, aunque no exista dolor. Desde los 60, muchas guías prácticas consideran razonable hacer un cribado auditivo cada 1 a 3 años. Si ya hay dificultad para entender palabras, subir mucho el volumen de la televisión, zumbidos o sensación de oído taponado, la valoración debe adelantarse.
La revisión puede incluir otoscopia, pruebas de audición y, si hace falta, audiometría. Conviene pedir cita antes si aparecen estas señales:
- dificultad para seguir conversaciones en ambientes con ruido
- necesidad de repetir frases con frecuencia
- pitidos persistentes o tinnitus
- mareo, inestabilidad o sensación de presión
- molestia en un solo oído o pérdida repentina
Otra revisión científica de 2021 observó que varias pruebas detectan bien la pérdida auditiva en adultos mayores, aunque el impacto clínico del cribado sistemático todavía se estudia. Aun así, identificar la hipoacusia permite valorar audífonos, tapones de cerumen u otras causas tratables antes de que el problema avance.
¿Qué síntomas justifican adelantar la cita?
Vista y oído no siempre empeoran al mismo ritmo, por eso conviene fijarse en cambios concretos y no solo en el calendario. En el caso visual, hay que adelantar la revisión si aparece visión borrosa, destellos, manchas nuevas, pérdida de campo visual, dolor ocular o dificultad súbita para leer.
En el portal Tua Saúde puedes revisar cómo se realiza un examen oftalmológico y qué pruebas suelen pedir. En la audición, la cita no debe retrasarse si notas sordera repentina, secreción, dolor, vértigo o problemas para entender el habla, aunque oigas sonidos.
¿Qué factores hacen necesarias revisiones más seguidas?
60 años no significa lo mismo para todas las personas. El intervalo entre controles cambia si existen enfermedades crónicas, medicación específica o antecedentes familiares. Diabetes, hipertensión, tabaquismo, exposición a ruido intenso, cirugía ocular previa o uso de fármacos ototóxicos pueden justificar un seguimiento más estrecho.
Estas situaciones suelen requerir revisiones médicas más frecuentes:
- glaucoma, cataratas o degeneración macular diagnosticados
- hipoacusia previa o uso de audífonos
- diabetes con riesgo para la retina
- trabajo o aficiones con mucho ruido acumulado
- caídas, mareos o problemas de equilibrio repetidos
¿Cómo organizar las revisiones sin esperar a notar un problema?
Revisiones médicas de vista y oído funcionan mejor cuando forman parte de una rutina clara. A partir de los 60, suele ser útil reservar un control visual anual y una valoración auditiva cada 1 a 3 años, con adelanto inmediato si aparecen síntomas. Llevar una lista de cambios, medicación y antecedentes facilita que el profesional ajuste la frecuencia con criterio clínico.
La detección precoz de cataratas, glaucoma, degeneración macular, cerumen impactado o hipoacusia ayuda a preservar lectura, comunicación, equilibrio y seguridad en actividades cotidianas. Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si presentas síntomas o dudas sobre tu estado, busca atención médica.









