El café pone en marcha el intestino de algunas personas a los pocos minutos de la primera taza, mientras que otras no notan absolutamente nada. Esa diferencia no es imaginaria: se ha medido con manometría y separa a la población en dos grupos bastante definidos. Al mismo tiempo, en exceso puede producir acidez, reflujo o molestias. La respuesta individual manda más que cualquier regla general.
¿Por qué el café estimula el intestino?
Al llegar al estómago, el café favorece la liberación de gastrina y colecistoquinina, dos hormonas digestivas que activan el llamado reflejo gastrocólico. Ese reflejo pone en marcha las contracciones del colon poco después de que algo entre en el estómago.
La cafeína suma su parte, pero no explica todo el efecto. El café descafeinado también estimula el colon, así que hay otros compuestos implicados, probablemente los ácidos clorogénicos y las sustancias generadas durante el tostado.
Lo que midió un estudio sobre el colon
Interesa saber si esa sensación tan comentada tiene respaldo objetivo. Un equipo británico lo comprobó preguntando a 99 voluntarios sanos por sus hábitos intestinales y midiendo después con manometría la respuesta del recto y el sigma en catorce de ellos, tras tomar café con y sin cafeína.
Según una investigación publicada en la revista Gut en 1990, la motilidad aumentó en los cuatro minutos siguientes a la toma solo en quienes ya decían notar ese efecto, y se mantuvo elevada al menos media hora. En los demás no ocurrió nada, y el agua caliente no produjo respuesta en nadie. La muestra era pequeña y antigua, pero el hallazgo clave sigue vigente: existen respondedores y no respondedores.
Los efectos que conviene conocer
El balance depende de la cantidad y de cada persona:
- Estimula el movimiento del colon en cerca de un tercio de la población, con más frecuencia en mujeres
- Aumenta la secreción de ácido gástrico, lo que puede molestar en estómagos sensibles
- Relaja el esfínter que separa el esófago del estómago, favoreciendo el reflujo
- Acelera el vaciamiento gástrico en algunas personas
- En estudios observacionales se asocia a menos fibrosis hepática y a menos cálculos biliares

Cómo tomarlo con menos molestias
Pequeños ajustes cambian bastante la tolerancia sin renunciar a la taza:
- Tomarlo con algo de comida en lugar de en ayunas si notas ardor
- Limitarlo a unos 400 mg de cafeína diarios en adultos sanos, unas tres o cuatro tazas
- Probar tuestes claros o café de filtro, menos irritantes que el tueste muy oscuro
- Evitarlo en las ocho horas previas a acostarse, porque el mal descanso empeora las digestiones
- Reducir azúcar, siropes y natas, que suelen sentar peor que el propio café
- Espaciarlo una o dos horas de las comidas ricas en hierro vegetal, ya que sus taninos frenan la absorción
Puedes complementarlo con las pautas sobre qué hacer para reducir el vientre hinchado.
Quién debería moderarlo
Las personas con reflujo gastroesofágico, gastritis o úlcera suelen tolerarlo mal, y en el síndrome del intestino irritable puede desencadenar urgencia o diarrea. Durante el embarazo la recomendación baja a 200 mg diarios. También conviene vigilarlo con ansiedad, arritmias, insomnio o tratamiento con ciertos fármacos, porque la cafeína interactúa con varios de ellos.
Cuándo consultar
El café no causa enfermedades digestivas, pero puede desenmascarar una que ya estaba ahí. Si las molestias aparecen con cualquier comida y no solo con la taza, si el ardor se repite varias veces por semana durante meses, o si hace falta tomar antiácidos de forma habitual, toca consultar. Merecen valoración sin demora la dificultad para tragar, el dolor que despierta por la noche, la pérdida de peso sin motivo, los vómitos repetidos, la anemia, la sangre en las heces o unas deposiciones muy oscuras, y cualquier cambio persistente del ritmo intestinal, sobre todo a partir de los 50 años. El médico de familia puede orientar el diagnóstico y decidir si hace falta una endoscopia o una prueba para Helicobacter pylori. Quitar el café no sustituye a ese estudio.
Este contenido tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Si tienes molestias digestivas frecuentes, consulta con tu médico en lugar de ajustar solo tu consumo de café.









