Las verrugas están causadas por un virus, y ese detalle explica casi todo su comportamiento: aparecen sin avisar, se extienden a zonas cercanas y pueden pasar de una persona a otra. Muchas desaparecen solas con el tiempo, aunque otras persisten durante años. Rascarlas o manipularlas es la forma más rápida de que se multipliquen.
¿Por qué aparecen las verrugas?
El responsable es el virus del papiloma humano, del que existen decenas de tipos y solo algunos afectan a la piel de manos y pies. El virus entra a través de pequeñas grietas o heridas microscópicas y estimula a las células de la epidermis a multiplicarse más rápido de lo normal, formando ese engrosamiento rugoso característico.
El contagio ocurre por contacto directo o a través de superficies húmedas como suelos de vestuarios, duchas y bordes de piscina. Y hay un mecanismo clave: la autoinoculación, es decir, la propagación a otras zonas del propio cuerpo al rascarse, morderse las uñas o afeitarse sobre la lesión.
¿Qué tratamientos funcionan?
Un equipo revisó todos los ensayos aleatorizados disponibles sobre tratamientos tópicos para las verrugas cutáneas no genitales.
Según la revisión sistemática publicada por la Cochrane Database of Systematic Reviews en 2012, con 85 ensayos y 8.815 participantes, el ácido salicílico mostró un efecto beneficioso claro aunque modesto frente al placebo, con pocos efectos adversos y necesidad de varias semanas de aplicación diaria. La crioterapia no resultó superior a ese tratamiento más sencillo, y sí produjo más dolor, ampollas y cicatrices. Combinar ambos sí mejoró los resultados frente al ácido solo.
¿Cómo evitar que se extiendan?
La mayor parte del control depende de gestos cotidianos:
- No rascar, pellizcar ni intentar arrancar la verruga;
- Evitar morderse las uñas o los padrastros si hay lesiones en los dedos;
- Cubrirlas con un apósito, sobre todo en zonas expuestas al roce;
- No compartir toallas, calcetines, calzado ni limas de uñas;
- Usar chanclas en vestuarios, duchas comunes y piscinas;
- Secar bien los pies y mantenerlos ventilados;
- No afeitar ni depilar sobre una zona con verrugas.
Este último punto es especialmente relevante en piernas y cara, donde la cuchilla puede sembrar el virus a lo largo de todo el recorrido.

¿Cuánto tardan en desaparecer?
La evolución natural es variable y conviene conocerla antes de empezar cualquier tratamiento:
- Alrededor de dos tercios desaparecen solas en un plazo de dos años, sobre todo en niños;
- El sistema inmunitario acaba reconociendo el virus y eliminando la lesión;
- En adultos suelen persistir más tiempo;
- Las plantares son las más resistentes y las más molestas al caminar;
- Pueden reaparecer aunque el tratamiento haya funcionado;
- Ningún tratamiento elimina el virus, solo la lesión visible.
Las verrugas plantares se confunden a menudo con callos. Se distinguen porque tienen puntos negros diminutos en su interior y duelen al pellizcar los laterales, no al presionar en el centro, y conviene diferenciarlas de otras lesiones del pie antes de tratarlas.
¿Cuándo acudir al dermatólogo?
Conviene consultar si la verruga duele, sangra, crece, cambia de color, se multiplica pese a los cuidados, o si tras varias semanas de tratamiento tópico bien aplicado no hay ninguna mejoría. También si aparecen en la cara, alrededor de las uñas o en zonas genitales, porque en esos casos el abordaje es distinto y no debe improvisarse en casa. Cualquier lesión que sangre con facilidad o que tenga un aspecto irregular merece valoración para descartar otras causas.
Hay dos grupos en los que la consulta debería ser el primer paso y no el último: las personas con diabetes o con problemas de circulación, porque las lesiones en los pies pueden complicarse, y quienes tienen el sistema inmunitario debilitado, donde las verrugas se multiplican con más facilidad y responden peor. Conviene además evitar dos prácticas frecuentes: cortarlas con tijeras o cuchillas, que provoca heridas y disemina el virus, y aplicar callicidas potentes sin supervisión, que queman la piel sana de alrededor. El dermatólogo dispone de crioterapia, tratamientos con láser, inmunoterapia y otras opciones para los casos que no responden.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Si las verrugas se multiplican, duelen o no mejoran, consulta con tu dermatólogo.









