Hay una vitamina que merece una mirada específica a partir de esa edad, y no es la que suele nombrarse primero: la B12. No porque haga falta comer más carne o más huevos, sino porque el estómago pierde con los años la capacidad de separarla de los alimentos. El resultado es un déficit frecuente que avanza en silencio.
¿Por qué cambia la absorción con la edad?
La vitamina B12 llega unida a las proteínas de los alimentos y necesita el ácido del estómago para liberarse. Después se une al factor intrínseco, una sustancia que produce la mucosa gástrica, y solo así atraviesa la última porción del intestino delgado.
Con la edad aparece con frecuencia una gastritis atrófica que reduce la producción de ácido, así que la vitamina se queda pegada a la proteína y no se absorbe. Ese mecanismo se conoce como malabsorción de cobalamina alimentaria, y explica por qué alguien puede comer carne a diario y tener déficit igualmente. Los inhibidores de la bomba de protones y la metformina agravan el problema.
¿Cuánta gente mayor está afectada?
Un equipo de los Hospitales Universitarios de Estrasburgo revisó la epidemiología y las causas de este déficit en población de edad avanzada.
Según la revisión publicada en el Canadian Medical Association Journal en 2004, más del 20% de las personas mayores presenta déficit de vitamina B12, y en la mayoría de los casos pasa desapercibido porque las manifestaciones son sutiles. La malabsorción alimentaria explicaba más del 60% de los casos, y la anemia perniciosa entre el 15% y el 20%. La ingesta insuficiente quedaba en un lugar secundario.

Las señales que pueden aparecer
Los síntomas son inespecíficos y a menudo se atribuyen al envejecimiento sin más:
- Cansancio persistente que no mejora con el descanso;
- Hormigueo o entumecimiento en manos y pies, que suele empezar por los dedos;
- Inestabilidad al caminar y más tropiezos de lo habitual;
- Fallos de memoria, confusión o dificultad para concentrarse;
- Lengua lisa, enrojecida y dolorida al comer;
- Palidez y anemia detectada en un análisis;
- Irritabilidad o ánimo bajo sin motivo aparente.
El detalle importante es que los síntomas neurológicos pueden aparecer antes que la anemia y, si el diagnóstico se retrasa mucho, algunos no se recuperan del todo.
¿Dónde encontrarla en la alimentación?
Todas las fuentes naturales son de origen animal, y las cantidades varían bastante:
- Hígado y vísceras, con diferencia lo más concentrado;
- Almejas, mejillones y berberechos;
- Pescado azul como sardina, caballa, salmón y atún;
- Carne de ternera, cerdo y pollo;
- Huevos, leche, yogur y quesos;
- Alimentos fortificados como cereales de desayuno o bebidas vegetales enriquecidas.
Los alimentos fortificados tienen una ventaja concreta en esta etapa: la vitamina que llevan no está unida a proteínas, así que se absorbe aunque falte ácido gástrico. Puedes consultar los alimentos con más vitamina B12 con las cantidades por ración.
La suplementación se decide con análisis y pauta médica
Aquí conviene ser claro: no se trata de comprar un bote por si acaso. El diagnóstico requiere un análisis de sangre, y en la zona intermedia de resultados el médico suele añadir la homocisteína o el ácido metilmalónico, que se elevan cuando la vitamina falta a nivel celular. Ese matiz importa porque hay personas con cifras aparentemente normales y carencia real, y otras con valores bajos sin ninguna consecuencia clínica.
El tratamiento se ajusta a la causa. En la malabsorción alimentaria suelen funcionar dosis altas por vía oral, mientras que en la anemia perniciosa, donde falta el factor intrínseco, se recurre a inyecciones intramusculares. Automedicarse tiene un riesgo concreto: una dosis alta puede corregir la anemia y normalizar el hemograma mientras el daño neurológico sigue avanzando sin diagnóstico. Por eso, ante cansancio, hormigueos o fallos de memoria a partir de los 60, lo indicado es pedir el análisis antes que el suplemento, y dejar que sea el médico quien decida la dosis y la vía.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Consulta con tu médico antes de iniciar cualquier suplementación con vitamina B12.









