Las piernas hinchadas al final del día son una queja muy común y en la mayoría de los casos responden a algo tan simple como pasar horas de pie o sentado. Otras veces, sin embargo, reflejan un problema venoso, cardíaco, renal o un efecto de la medicación. Hay pistas que ayudan a orientarse, aunque el diagnóstico corresponde siempre al médico.
¿Por qué se hinchan las piernas?
La sangre venosa tiene que subir desde los pies hasta el corazón en contra de la gravedad, y quien la impulsa es la contracción de los gemelos al caminar. Cuando esa bomba muscular está inactiva, la sangre se acumula abajo y la presión dentro del capilar aumenta.
Al superar cierto umbral, parte del líquido pasa al tejido que rodea al vaso y aparece el edema. El sistema linfático se encarga de retirarlo, pero si el volumen filtrado supera su capacidad de drenaje, la hinchazón se hace visible. La fóvea, esa marca que queda al presionar con el dedo, indica que hay líquido acumulado.
¿Cómo se descarta una trombosis?
Es la causa que más preocupa y la que exige actuar rápido. Un equipo canadiense comparó estrategias diagnósticas en un ensayo aleatorizado.
Según el estudio publicado en The New England Journal of Medicine en 2003, con 1.096 pacientes atendidos por sospecha de trombosis venosa profunda, combinar la probabilidad clínica con el dímero D permitió descartarla con seguridad y evitar la ecografía en buena parte de los casos. En los pacientes con baja probabilidad y dímero D negativo, el riesgo de complicaciones a los tres meses fue mínimo.
Cuándo la hinchazón suele ser pasajera
Estas características apuntan a una causa mecánica y benigna:
- Afecta a las dos piernas de forma similar;
- Aparece al final del día y mejora tras una noche de descanso;
- Empeora con el calor, en verano o en ambientes muy cálidos;
- Se relaciona con jornadas largas de pie o sentado, o con un vuelo prolongado;
- Cede al elevar las piernas veinte o treinta minutos;
- Se acompaña de sensación de pesadez, sin dolor intenso;
- Empeora tras comidas muy saladas o en los días previos a la menstruación.
En estos casos, moverse cada media hora, caminar y reducir la sal suelen bastar para notar mejoría en pocos días.

¿Qué otras causas pueden estar detrás?
Cuando el patrón no encaja con lo anterior, conviene tener en cuenta esta lista:
- Insuficiencia venosa crónica, con varices, calambres y cambios de color en el tobillo;
- Insuficiencia cardíaca, que suele añadir falta de aire y aumento rápido de peso;
- Enfermedad renal o hepática, con hinchazón también en cara o abdomen;
- Hipotiroidismo, con piel seca y cansancio asociados;
- Medicamentos como antagonistas del calcio, corticoides, antiinflamatorios y algunos tratamientos hormonales;
- Linfedema, que deja la piel engrosada y no cede al elevar la pierna;
- Embarazo y sobrepeso, que aumentan la presión sobre el retorno venoso.
Si la pesadez es diaria y se acompaña de frialdad o cambios de color, merece la pena repasar las señales de una mala circulación antes de la consulta.
¿Cuándo hay que pedir valoración?
Hay una situación que no admite espera: la hinchazón que aparece de forma brusca en una sola pierna, con dolor en la pantorrilla, calor y enrojecimiento, sobre todo tras un vuelo largo, una inmovilización, una cirugía reciente o un embarazo. Ese cuadro obliga a acudir a urgencias el mismo día, y si se suma dolor en el pecho o falta de aire, hay que llamar al 112, porque puede indicar una embolia pulmonar.
Fuera de esa urgencia, conviene consultar cuando la hinchazón en ambas piernas se mantiene durante semanas sin mejorar con el reposo, cuando se acompaña de falta de aire al tumbarse o de un aumento de peso de varios kilos en pocos días, cuando la piel del tobillo se oscurece, se endurece o aparecen heridas que no cicatrizan, y cuando coincide con el inicio de un fármaco nuevo. El médico de familia suele orientar el diagnóstico con una exploración, un análisis con función renal, hepática y tiroidea, y las pruebas complementarias que procedan. Nunca conviene retirar un medicamento por cuenta propia por sospechar que causa el edema: esa decisión corresponde a quien lo prescribió.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Si la hinchazón afecta a una sola pierna, duele o persiste, consulta con tu médico.









