Descubrir que la parte blanca del ojo ha tomado un tono amarillento suele achacarse al cansancio o a haber dormido poco, pero rara vez es esa la causa. Este cambio de color, conocido como ictericia, suele reflejar la acumulación de una sustancia llamada bilirrubina y puede ser la primera señal visible de un problema en el hígado, la vesícula o la sangre. Conviene tomárselo en serio.
Entender de dónde sale ese pigmento amarillo ayuda a saber por qué aparece en los ojos.
Por qué los ojos se ponen amarillos

El color amarillo proviene de la bilirrubina, un pigmento que el cuerpo genera al descomponer los glóbulos rojos viejos. Normalmente, el hígado la procesa y la elimina a través de la bilis hacia el intestino.
Cuando ese proceso falla, la bilirrubina se acumula en la sangre y se deposita en tejidos visibles como la piel y la esclerótica, la parte blanca del ojo. Los ojos suelen ser el primer lugar donde se nota, incluso antes que la piel.
Qué dicen las fuentes médicas sobre la ictericia
Aquí está la razón por la que no conviene restarle importancia. La ictericia es, en la mayoría de los casos, un signo de enfermedad que merece valoración.
Según el Manual MSD, la ictericia aparece cuando hay un exceso de bilirrubina en la sangre, algo que suele indicar un problema en el hígado o en las vías que transportan la bilis. Esa misma fuente señala que la hepatitis vírica es una causa frecuente, sobre todo en personas jóvenes y sanas, y recomienda consultar pronto al médico.
Las causas más habituales

Detrás de unos ojos amarillos puede haber varios orígenes. Conviene conocerlos para dimensionar el problema:
- Enfermedades del hígado, como la hepatitis, la cirrosis o el hígado graso avanzado.
- Obstrucción de las vías biliares, por ejemplo por cálculos en la vesícula.
- Problemas en el páncreas que interfieren en el flujo de la bilis.
- Destrucción excesiva de glóbulos rojos, como en algunas anemias hemolíticas.
- El síndrome de Gilbert, una alteración hereditaria benigna que no requiere tratamiento.
Que las causas vayan de lo benigno a lo grave es justo el motivo por el que conviene no autodiagnosticarse. Una alteración del hígado graso, por ejemplo, tiene un abordaje muy distinto al de una anemia.
Los síntomas que acompañan y orientan
La ictericia rara vez aparece sola, y los síntomas que la rodean ayudan a orientar la causa. La orina muy oscura y las heces muy claras suelen apuntar a un problema en el hígado o las vías biliares.
El dolor abdominal, sobre todo en el lado derecho, puede relacionarse con la vesícula, mientras que el cansancio marcado y la palidez acompañan a menudo a las causas sanguíneas. Ante síntomas de piedras en la vesícula junto con ojos amarillos, la consulta no debería demorarse.
Cuándo el color amarillo no es ictericia
No todo amarillo en el cuerpo es ictericia. Si la piel se ve amarillenta pero la parte blanca de los ojos permanece normal, es posible que no haya ictericia.
Un consumo muy alto de betacaroteno, el pigmento anaranjado de las zanahorias y otras verduras, puede teñir la piel sin afectar a los ojos. Por eso el color de la esclerótica es una pista tan valiosa: cuando los ojos amarillean, la causa suele estar en la bilirrubina y no en la dieta.
Cuándo acudir al médico
Los ojos amarillos nunca deberían ignorarse ni atribuirse sin más al cansancio. Conviene acudir al médico para que confirme si hay ictericia y solicite un análisis de bilirrubina y de función hepática.
La aparición brusca de ictericia, sobre todo si se acompaña de dolor abdominal, fiebre, orina oscura o mucho cansancio, requiere atención sin demora, ya que puede indicar una enfermedad hepática grave o una obstrucción biliar. Si además hay signos de anemia, el médico valorará también esa vía. Detectar la causa a tiempo es lo que permite tratarla adecuadamente.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante ojos u piel amarillentos, consulta con tu médico.









