La otitis es una inflamación o infección del oído que puede afectar distintas zonas de su estructura: el canal externo, la cavidad media situada detrás del tímpano o el oído interno. Es una de las afecciones más frecuentes en la infancia, aunque también aparece en adultos, y su gravedad varía según la localización y la causa que la origina. Reconocer sus síntomas a tiempo reduce el riesgo de complicaciones auditivas.
¿Cuáles son los tipos de otitis y qué los diferencia?
La clasificación depende del tramo del oído afectado. La otitis externa, conocida popularmente como otitis de piscina, ocurre cuando se infecta el conducto auditivo externo. Suele relacionarse con la humedad mantenida dentro del canal, el uso de cotonetes o la introducción de objetos que irritan la piel. El dolor se intensifica al tocar o tirar del pabellón auricular, lo que la distingue fácilmente de los otros tipos.
La otitis media es la forma más habitual en niños y aparece con frecuencia como complicación de un catarro, una gripe o una sinusitis. La acumulación de moco en la trompa de Eustaquio bloquea el drenaje del oído medio y favorece la proliferación de bacterias o virus en esa cavidad. La otitis interna, más rara y grave, puede comprometer tanto la audición como el equilibrio.

Qué dice la evidencia sobre los antibióticos en la otitis media
Uno de los puntos más debatidos en el manejo de la otitis media aguda es cuándo prescribir antibióticos. Una revisión publicada en la Cochrane Database of Systematic Reviews en 2023 analizó ensayos clínicos que comparaban antibióticos con placebo y con observación vigilante en niños. Los autores concluyeron que los antibióticos producen un efecto modesto sobre el dolor en los días siguientes al inicio del cuadro, y que la mayoría de los episodios se resuelven de forma espontánea.
Esto no significa que los antibióticos no tengan su lugar. En niños menores de dos años, con síntomas severos, fiebre superior a 39 °C o perforación del tímpano, la prescripción temprana está justificada. En otros casos, la observación durante 48 a 72 horas puede ser suficiente antes de iniciar el tratamiento, siempre bajo criterio médico.
¿Cuáles son los síntomas más comunes?
Los síntomas varían según la zona del oído afectada y la edad del paciente. En bebés y niños pequeños, los signos son menos específicos, lo que dificulta la identificación temprana del cuadro.
- Dolor de oído, a veces intenso, que empeora al masticar o al acostarse.
- Sensación de oído tapado o pérdida transitoria de audición por acumulación de líquido.
- Fiebre, irritabilidad y falta de apetito, especialmente en lactantes y niños pequeños.
- Secreción amarillenta o blanquecina por el canal auditivo, señal de posible perforación del tímpano.
- Zumbido en el oído o sensación de presión en la zona afectada.
- Mareo o vértigo, sobre todo cuando el oído interno está comprometido.
En los bebés, señales como frotarse repetidamente la oreja, llorar sin causa aparente o rechazar la posición tumbada pueden indicar dolor de oído. Para saber cuándo estas molestias apuntan a algo más serio, conviene conocer las causas más frecuentes de inflamación en el oído y cuándo consultar al médico.
¿Qué es la otitis y qué debes tener en cuenta? Toca y descúbrelo
¿Sientes un dolor punzante al tocar la oreja o notas el oído tapado tras un catarro? Toca en cada situación y descubre lo que le ocurre a tu oído sin rodeos:
¿Qué factores aumentan el riesgo de padecerla?
La edad es el factor de riesgo más determinante. La trompa de Eustaquio en los niños es más corta, horizontal y ancha que en los adultos, lo que facilita que los gérmenes procedentes de la nariz y la garganta alcancen el oído medio. La asistencia a guarderías también multiplica las posibilidades de infección respiratoria y, con ella, de otitis.
En adultos, los episodios suelen desencadenarse por infecciones de vías respiratorias altas no resueltas. La exposición prolongada al agua, el uso de tapones o auriculares sin la higiene adecuada y determinadas alergias respiratorias son factores que predisponen a la otitis externa.

Cómo se trata y qué conductas conviene evitar
El tratamiento depende del tipo y la gravedad del cuadro, y siempre debe indicarlo un médico, pediatra u otorrinolaringólogo tras examinar el oído. Las opciones habituales incluyen analgésicos para el dolor, antiinflamatorios y, cuando corresponde, antibióticos orales o en gotas otológicas.
- No introducir cotonetes ni objetos en el oído: empujan el cerumen hacia dentro y pueden dañar el tímpano.
- Mantener el oído seco durante el tratamiento, protegiendo el canal al ducharse o bañarse.
- No aplicar gotas otológicas si se sospecha perforación del tímpano, salvo indicación médica.
- Realizar lavados nasales con suero fisiológico para facilitar el drenaje en la otitis media asociada a catarro.
Cuándo acudir al médico sin esperar
La mayoría de los cuadros de otitis media aguda se resuelven en una o dos semanas, pero hay situaciones que requieren atención inmediata. Dolor muy intenso que no cede con analgésicos habituales, secreción activa por el oído, pérdida de audición marcada o fiebre alta persistente son señales de que el cuadro puede estar evolucionando hacia una complicación.
En niños menores de seis meses, cualquier sospecha de otitis debe valorarse sin demora. En adultos, la aparición de mareo intenso, dolor detrás de la oreja o presión que no mejora en 48 horas son motivos suficientes para consultar. La otitis no tratada o tratada de forma incompleta puede derivar en pérdida auditiva permanente o, en los casos más graves, en complicaciones como mastoiditis.
La información de este artículo tiene un propósito exclusivamente educativo y no sustituye la evaluación médica profesional. Ante síntomas de otitis, consulte siempre a su médico o especialista para un diagnóstico y tratamiento adecuados.









