Ningún aparato de climatización fabrica virus. Los catarros de julio y agosto los provocan rinovirus y otros agentes respiratorios que ya circulan entre nosotros.
El aire acondicionado interviene por otra vía: reseca la mucosa nasal, mantiene el aire encerrado y multiplica las horas que pasamos a menos de dos metros de otras personas. Un modelo publicado en 2022 señala cuál es el factor que de verdad manda, y aparece unas líneas más abajo.
El resfriado común es una infección de las vías respiratorias altas causada sobre todo por rinovirus humanos, de los que se han descrito más de un centenar de tipos. Su circulación no se detiene en verano, aunque los picos españoles se concentren entre octubre y marzo. Lo que cambia en agosto es el escenario: oficinas, autobuses y comercios con equipos de frío funcionando ocho o diez horas seguidas.
Lo que el frío hace y lo que no hace

Un chorro de aire a 21 grados sobre la nuca no introduce ningún virus en el organismo. La infección necesita partículas víricas que alguien ha exhalado, ha dejado en un pomo o ha trasladado con las manos.
El enfriamiento local sí modifica el terreno. La temperatura de la mucosa nasal desciende, el movimiento de los cilios que arrastran el moco se ralentiza y la defensa inmediata de la nariz frente al rinovirus humano pierde parte de su eficacia. Eso explica la garganta rasposa al salir de un centro comercial, aunque el motivo real del contagio, como muestran los datos más adelante, esté en otro sitio.
La mucosa nasal seca deja pasar más
El equipo de aire acondicionado enfría condensando vapor de agua. El aire que devuelve a la sala llega más seco, con frecuencia por debajo del 40 % de humedad relativa.
Con esa sequedad el moco nasal se espesa y el aclaramiento mucociliar, el mecanismo que empuja las partículas hacia la faringe, trabaja peor. Aparecen picor, estornudos y carraspeo sin que exista todavía ninguna infección, un cuadro que muchas personas interpretan como el primer día de catarro.
Ocho horas respirando el mismo aire
La climatización de oficinas y transporte recircula buena parte del aire para ahorrar energía. Ese detalle técnico tiene consecuencias sanitarias medibles.
Un trabajo publicado en 2021 en la revista Environmental Science and Pollution Research analizó experimentalmente el comportamiento de las gotículas cargadas de virus en salas climatizadas y describió el aumento del riesgo cuando el aire se recircula sin renovación exterior. El aparato no infecta a nadie: redistribuye lo que exhala una persona resfriada sentada a cuatro metros.
Por qué el humidificador no es la solución que parece
Y aquí es donde cambia el escenario. Una investigación publicada en Scientific Reports en 2022 simuló el comportamiento de cinco virus respiratorios, entre ellos el rinovirus, el adenovirus y el virus de la gripe, en una vivienda con humedad relativa entre el 20 % y el 80 % y temperatura de 20 a 25 grados.
El resultado desmonta un consejo muy repetido. Elevar la humedad del 20 % al 50 % no reduce el riesgo de contagio por rinovirus, mientras que aumentar la tasa de renovación del aire de 0,5 a 6 renovaciones por hora reduce el riesgo de forma dominante con todos los virus analizados.
Ventilar pesa más que humidificar. Un humidificador junto al sofá alivia la sequedad de garganta, pero no modifica la probabilidad de coger el catarro que circula por la sala.
Cómo usar el equipo de frío sin pagar el peaje

La conclusión operativa no es apagar el aparato en pleno agosto, sino corregir tres cosas que dependen del usuario. Estas son las medidas con efecto más directo sobre la irritación y sobre el contagio:
- Mantener la temperatura entre 24 y 26 grados y evitar saltos superiores a 12 grados respecto al exterior.
- Abrir ventanas diez minutos cada dos horas, incluso con el equipo encendido, para forzar renovación de aire.
- Orientar las rejillas hacia el techo, nunca hacia la cara, el cuello o la espalda.
- Limpiar los filtros al menos una vez al mes durante la temporada de uso.
- Beber agua con regularidad y usar suero fisiológico nasal si aparece sequedad persistente.
Cuándo deja de ser una molestia sin importancia
Un resfriado estival se resuelve en cinco a siete días con mocosidad, estornudos y algo de dolor de garganta. La fiebre alta mantenida, la dificultad para respirar o el dolor torácico no encajan en ese cuadro y exigen valoración presencial.
Conviene distinguirlo además de la rinitis alérgica, muy frecuente en verano, que cursa con picor ocular intenso y estornudos en salvas sin fiebre. La duración también ayuda: los síntomas alérgicos se prolongan semanas y aparecen ligados a un entorno concreto.
A partir de ahora, el termostato importa menos que la ventana. Vigila las horas seguidas en espacios cerrados con aire recirculado, especialmente en reuniones largas y trayectos en autobús, porque ahí se concentra la exposición real. Si el catarro ya se ha instalado, revisa qué opciones de remedios caseros para la gripe y el resfriado tienen respaldo, y si la congestión persiste, consulta qué hay detrás de una nariz tapada que no se resuelve.
Este texto tiene finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación médica de un profesional sanitario. Ante fiebre persistente, dificultad respiratoria o síntomas que empeoran, acude a tu centro de salud.









