A las siete de la tarde el zapato aprieta más que a las nueve de la mañana. No es imaginación: es hidrostática.
La pesadez de piernas aparece cuando las venas de las extremidades inferiores devuelven la sangre al corazón con dificultad y el líquido se acumula en el tobillo. El calor la agrava porque dilata esas venas y hace más lento el retorno. En verano, con temperaturas por encima de 30 grados, las consultas por este motivo se multiplican en España.
Hay un dato de una revisión de ensayos que cambia la forma de mirar las medias de compresión, y aparece más adelante.
La insuficiencia venosa crónica es la incapacidad de las venas de las piernas para devolver la sangre de forma eficaz, por fallo de las válvulas o por obstrucción. Se clasifica con la escala CEAP, que va del grado 0, sin signos visibles, al grado 6, con úlcera activa. Es más frecuente en mujeres, aumenta con la edad y tiene un componente familiar claro.
Por qué la gravedad gana por la tarde

De pie, la columna de sangre que hay entre el tobillo y el corazón genera una presión considerable en las venas del pie. Las válvulas venosas, que funcionan como compuertas de un solo sentido, deben impedir que esa sangre retroceda.
La bomba muscular de la pantorrilla es el motor real del sistema: cada paso comprime las venas profundas y empuja la sangre hacia arriba. Ocho horas sentado o de pie sin apenas mover el gemelo dejan ese motor apagado, y el líquido pasa poco a poco del capilar al tejido. De ahí la marca del calcetín al quitarlo.
El calor y el vaso dilatado
El cuerpo pierde calor dilatando los vasos de la piel y de las extremidades. Esa vasodilatación, útil para la termorregulación, aumenta el volumen de sangre estancada en las piernas y sube la presión dentro de la vena.
Por eso empeoran los síntomas en agosto, en las duchas muy calientes, en la depilación con cera caliente y con la calefacción de suelo radiante. El frío hace lo contrario: contrae la vena y alivia en minutos. Ese alivio inmediato con agua fresca es, en la práctica, una pista de que el origen es venoso.
Qué dicen los ensayos sobre las medias de compresión
La compresión graduada aprieta más en el tobillo y menos en el muslo, y reduce el calibre de la vena para que las válvulas cierren mejor. La duda habitual es qué clase de compresión merece la pena.
Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en la revista BMC Geriatrics en 2019 reunió cinco ensayos controlados y aleatorizados en personas mayores con insuficiencia venosa crónica y piernas hinchadas. Al comparar clases de compresión, las medias de clase 2 frente a las de clase 1 mostraron una reducción de la recurrencia de úlcera venosa a los 12 meses, con un riesgo relativo de 0,52 y un intervalo de confianza del 95% entre 0,30 y 0,88.
El mismo trabajo no encontró diferencias entre la clase 2 y la clase 1 en los síntomas subjetivos de insuficiencia venosa. Y aquí está el matiz que importa: la compresión demuestra su mayor valor en prevenir daño futuro, no necesariamente en hacer que la pierna se sienta mejor esa misma tarde.
La bomba de la pantorrilla, el tratamiento que no se compra

Ninguna media funciona bien en una pierna que no se mueve. El músculo gastrocnemio es el que exprime la vena profunda, y su contracción repetida hace más por el retorno venoso que cualquier gel frío.
La Fundación Española del Corazón recomienda al menos 30 minutos diarios de actividad física casi todos los días y caminar hasta alcanzar unos 10.000 pasos. Aplicado a las piernas pesadas, ese objetivo se traduce en gestos muy concretos:
- Elevaciones de talones sentado, 20 repeticiones cada hora de trabajo.
- Levantarse y caminar dos minutos cada 45 o 60 minutos de silla.
- Ducha final con agua fresca desde el tobillo hacia la rodilla.
- Piernas elevadas 15 centímetros por encima del corazón durante 20 minutos al llegar a casa.
- Poner las medias antes de levantarse de la cama, con la pierna aún deshinchada.
Ese último detalle decide buena parte del resultado: una media colocada a mediodía trabaja sobre una pierna ya cargada.
Señales que apuntan a insuficiencia venosa y no a cansancio
La pesadez simple mejora al elevar las piernas y desaparece por la mañana. Hay signos que indican que el problema ha pasado a otra fase y requieren valoración por angiología y cirugía vascular.
Conviene pedir cita si aparecen varices visibles y tortuosas, hinchazón que ya no cede al despertar, picor persistente, manchas marrones en el tobillo por depósito de hemosiderina, endurecimiento de la piel o cualquier herida que tarde en cerrar. La úlcera venosa es el desenlace que se intenta evitar y no aparece de un día para otro.
Distinto es el aviso urgente: dolor intenso en una sola pierna, con hinchazón brusca, enrojecimiento y calor local, obliga a descartar una trombosis venosa profunda el mismo día. Ahí no cabe esperar ni elevar la pierna en casa.
A partir de este verano, la prueba práctica es sencilla: si la pierna mejora con frío, elevación y movimiento, el circuito venoso está pidiendo ayuda mecánica. Empieza por la bomba de la pantorrilla y por la compresión graduada bien elegida, y consulta si el tobillo ya no amanece fino. Mientras tanto, estos remedios caseros para las piernas hinchadas y el papel que se atribuye a la castaña de indias completan el cuadro de lo que se usa en España para el retorno venoso.
Este contenido se ofrece con fines informativos y no reemplaza la consulta con un profesional sanitario. La clase de compresión adecuada y el estudio con eco-Doppler deben indicarse de forma individual.









