El aire acondicionado es el electrodoméstico que más usamos en verano y el que menos limpiamos. Y tiene una particularidad incómoda: no solo mueve aire, sino que crea en su interior las condiciones perfectas para que crezcan hongos, y luego sopla ese aire directamente sobre nosotros durante horas. Un estudio reciente ha puesto cifras a lo que hay en esos filtros, y el dato invita a coger el destornillador.
¿Por qué crecen hongos dentro?

El motivo es su propio funcionamiento. Para enfriar, el aparato pasa el aire por unas bobinas frías, y al hacerlo condensa la humedad del ambiente, igual que se empaña un vaso frío.
El resultado es un microclima ideal: humedad, oscuridad, temperatura templada al apagarlo y polvo acumulado como alimento. Los mohos solo necesitan eso para instalarse.
¿Qué hay realmente en el filtro?
Un estudio analizó la comunidad de hongos que vive en los filtros de los equipos de tipo split, los más comunes en los hogares españoles.
Según un estudio publicado en la revista Building and Environment en 2025, los filtros de los aires acondicionados split contienen un 8,17% de hongos patógenos y alergénicos. Y un dato clave: el tiempo de funcionamiento del aparato se correlacionó positivamente con la abundancia de esos hongos. Cuanto más lo usas, más hay.
¿Qué problemas puede causar?

La exposición repetida a esporas de hongos en interiores está documentada como desencadenante de varios problemas respiratorios.
Estos son los descritos:
- Asma y rinitis alérgica.
- Neumonitis por hipersensibilidad, con síntomas parecidos a una gripe.
- Aspergilosis broncopulmonar alérgica en personas sensibles.
- Sinusitis fúngica alérgica.
- Síntomas del “edificio enfermo”: dolor de cabeza, fatiga, molestias en las mucosas.
Las personas con alergias, asma o defensas bajas son las más vulnerables.
¿Cada cuánto hay que limpiarlo?
Aquí conviene ser honesto: no existe un ensayo clínico que fije la cifra ideal. Las recomendaciones vienen sobre todo de los fabricantes y del sentido común técnico, y varían bastante.
Estas son las referencias que se manejan:
- Filtros: cada 2 semanas si lo usas a diario, según varios manuales.
- Como mínimo, una vez al mes en temporada de uso intenso.
- Bobinas y bandeja: revisión más profunda cada 6 meses.
- Antes de estrenar la temporada, siempre.
- Más a menudo si hay mascotas, cocina cerca o alguien con alergia.
¿Cómo se limpia el filtro?
Es una tarea sencilla que no requiere técnico y lleva diez minutos.
Estos son los pasos:
- Apaga y desenchufa el aparato.
- Abre la tapa frontal y retira los filtros, que salen deslizando.
- Aspira el polvo grueso primero.
- Lávalos con agua tibia y jabón suave, sin frotar con fuerza.
- Sécalos por completo antes de montarlos: un filtro húmedo es un criadero de moho.
Ese último punto es el más importante y el que más se incumple.
¿Qué más ayuda?
Más allá del filtro, unos hábitos reducen la humedad interna del aparato, que es la raíz del problema.
Estas medidas ayudan:
- Usa el modo ventilador unos minutos antes de apagarlo, para que se seque por dentro.
- Vigila que el desagüe no se atasque: el agua estancada cría moho.
- Ventila la casa a diario.
- Si huele a humedad al encenderlo, es una señal de aviso.
- Llama a un técnico si sospechas moho en las bobinas.
Lo que conviene recordar sobre el filtro del aire acondicionado
El aire acondicionado condensa humedad en su interior y crea el ambiente perfecto para los hongos: un estudio halló que el 8,17% de los hongos de los filtros son patógenos o alergénicos, y que su abundancia crece con las horas de uso. La exposición repetida puede desencadenar asma, rinitis y otros problemas respiratorios, sobre todo en personas alérgicas. No hay una cifra respaldada por ensayos, pero las recomendaciones apuntan a limpiar los filtros cada dos semanas o al menos cada mes en temporada, secándolos siempre por completo. Si el aire huele a humedad al encenderlo, toca limpiarlo ya.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un médico. Si tienes síntomas respiratorios o alérgicos persistentes, consulta con un profesional de la salud.









