La tendinitis se confunde a menudo con un simple dolor muscular, pero su origen es distinto. Es la inflamación de los tendones, las cuerdas resistentes que unen el músculo al hueso y transmiten la fuerza del movimiento. Esta inflamación suele aparecer por el esfuerzo repetido y produce dolor al mover y sensibilidad en la zona. Saber distinguirla del dolor de músculo ayuda a frenarla antes de que se cronifique.
¿En qué se diferencia del dolor muscular?
El dolor muscular suele ser difuso y mejora con el reposo en pocos días. La tendinitis, en cambio, se localiza en un punto concreto, justo donde el tendón se une al hueso. Ese dolor empeora con el movimiento y puede mantenerse semanas si no se trata.
El movimiento bien dosificado es clave para recuperar el tendón. Según una revisión de seis ensayos controlados publicada en Healthcare en 2021, el ejercicio excéntrico logró una reducción del dolor y mejor función del tendón en personas con tendinitis de codo. El trabajo concluyó que cargar el tendón de forma controlada, lejos de dañarlo, ayuda a repararlo cuando se hace de manera progresiva.
¿Dónde aparece la tendinitis con más frecuencia?
La tendinitis suele surgir en zonas sometidas a gestos repetidos. Reconocer las localizaciones más comunes ayuda a sospecharla. Las más habituales son:
- Hombro, por levantar peso o trabajar con los brazos en alto.
- Codo, el clásico codo de tenista o de golfista.
- Muñeca y mano, frecuente por el uso del ratón o el móvil.
- Rodilla, en personas que corren o saltan.
- Talón, en el tendón de Aquiles tras correr o caminar mucho.
¿Qué señales delatan un tendón inflamado?
La tendinitis avisa con un conjunto de síntomas bastante reconocibles. El más claro es el dolor que aparece al usar la articulación y cede al pararse. A veces se suma rigidez por la mañana o una ligera hinchazón sobre el tendón.
La sensibilidad local es otro signo característico. Al presionar la zona afectada, el dolor se dispara en ese punto exacto. En algunos casos se nota un crujido fino al mover la articulación, señal de que el tendón está irritado.
¿Cómo aliviar las molestias al principio?
En las primeras fases, unas medidas sencillas calman la inflamación y evitan que vaya a más. Estas pautas suelen ayudar:
- Reducir la actividad que desencadena el dolor sin parar del todo.
- Aplicar frío local unos minutos varias veces al día.
- Evitar cargar peso sobre el tendón afectado.
- Mantener un movimiento suave dentro del rango sin dolor.
- Cuidar la postura y la técnica en gestos repetidos.
El frío bien aplicado es un aliado en las primeras horas tras la sobrecarga. Repasar cuándo usar frío o calor en una lesión ayuda a no equivocarse y a acelerar el alivio.

¿Cuándo conviene consultar a un profesional?
El reposo y el frío resuelven muchos casos leves, pero hay señales que piden ayuda. Si el dolor no mejora en una o dos semanas, limita el movimiento, viene con hinchazón marcada o reaparece cada vez que se retoma la actividad, conviene acudir a un profesional. Un médico o fisioterapeuta puede confirmar el diagnóstico, descartar una rotura y diseñar un plan de ejercicios para recuperar el tendón sin recaídas.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Ante un dolor que no cede o que limita tus movimientos, consulta con tu médico o fisioterapeuta para recibir un diagnóstico y un tratamiento adecuados.









