Los talones agrietados y las fisuras en la planta del pie suelen aparecer cuando la barrera cutánea pierde agua y elasticidad. En muchos casos no se deben solo a una crema insuficiente, sino a piel seca, fricción, apoyo repetido, calzado abierto o incluso a un aporte bajo de ciertos nutrientes que participan en la renovación de la piel.
¿Por qué aparecen grietas en la planta de los pies?
Los pies soportan carga, roce y cambios de temperatura a diario. Si la capa más superficial de la piel se reseca, se vuelve más rígida y menos flexible. Esa combinación favorece la aparición de durezas, descamación y pequeñas fisuras, sobre todo en talones y bordes laterales.
La hidratación insuficiente de la piel no siempre depende de beber más agua. También influye el estado de la barrera cutánea, el uso de jabones agresivos, caminar descalzo, el contacto prolongado con superficies secas y problemas como eccema, psoriasis o diabetes, que pueden alterar la cicatrización y aumentar la sequedad.
¿Qué dice la evidencia sobre piel seca y reparación de fisuras?
La piel seca tiene una relación directa con las grietas del pie porque pierde capacidad para retener agua y tolera peor la presión. Una investigación publicada en 2025 evaluó a personas con fisuras del pie durante 28 días y observó que una crema reparadora de barrera con ácido hialurónico logró una mejoría funcional relevante, con resultados de curación comparables a la urea al 40%.
Ese hallazgo respalda que no todo pasa por usar productos muy concentrados. En algunos casos, fórmulas centradas en la barrera cutánea pueden ser una opción útil para mejorar la curación de las fisuras del pie en 28 días. Cuando hay dolor, sangrado o grietas profundas, conviene valorar la causa de base y no limitarse a aplicar crema de forma aislada.

¿Cuándo pueden influir los déficits nutricionales?
Los talones agrietados también pueden verse en personas con alimentación poco variada o con problemas de absorción intestinal. La piel necesita proteínas, zinc, hierro, vitaminas del grupo B y ácidos grasos para mantener su estructura, renovarse y conservar una barrera funcional. Si alguno de estos elementos falla, puede aparecer más sequedad, fragilidad o descamación.
No significa que toda grieta indique una carencia. Aun así, merece atención si las lesiones se repiten pese a una buena rutina local o si se acompañan de otros signos. Por ejemplo:
- cansancio marcado o palidez, que pueden orientar a déficit de hierro
- grietas en comisuras, lengua dolorida o cambios en las uñas
- pérdida de peso no buscada o diarrea persistente, que sugieren mala absorción
- dieta muy restrictiva o escasa en alimentos frescos y fuentes de proteína
¿Qué cuidados ayudan de verdad a mejorar los pies resecos?
Los pies suelen responder mejor a una rutina constante que a aplicaciones esporádicas. La prioridad es reducir la pérdida de agua y ablandar la capa engrosada sin irritar la piel. En el portal Tua Saúde puedes ampliar las causas de la resequedad en los pies y revisar medidas sencillas para el día a día.
Las estrategias más útiles suelen ser estas:
- aplicar crema con urea, glicerina o ácido láctico después del baño
- usar calcetines de algodón tras la hidratación nocturna
- evitar limar en exceso las durezas, porque puede empeorar la fisura
- elegir calzado que reduzca la fricción del talón
- limitar jabones muy perfumados y agua demasiado caliente
¿Cuándo conviene consultar y no seguir solo con crema?
La hidratación local ayuda, pero no resuelve todo. Si hay grietas profundas, dolor al caminar, enrojecimiento, secreción, mal olor o sangrado, conviene descartar infección, dermatitis, hongos o alteraciones de la circulación. También es importante consultar si la piel seca afecta a otras zonas del cuerpo o si los pies presentan picor intenso y descamación persistente.
Los talones agrietados pueden ser una señal de roce, xerosis o barrera cutánea alterada, pero a veces apuntan a un problema más amplio. Valorar el estado de la piel, la alimentación, el calzado y posibles enfermedades asociadas permite tratar la causa real y favorecer una reparación más estable del tejido.
Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si presentas síntomas, dolor o dudas sobre tu estado de salud, busca atención médica.









