El moxifloxacino es un antibiótico indicado para tratar algunas infecciones bacterianas respiratorias, cutáneas, abdominales y pélvicas. En forma de gotas oftálmicas, puede utilizarse para tratar la conjuntivitis bacteriana.
Este antibiótico pertenece a la clase de las fluoroquinolonas y actúa bloqueando las enzimas que las bacterias necesitan para multiplicar su material genético. De esta manera, impide su crecimiento y provoca la muerte de las bacterias sensibles.
Lea también: Antibióticos: qué son, clasificación y para qué sirven tuasaude.com/es/antibioticosEl clorhidrato de moxifloxacino se encuentra en forma de tabletas, gotas oftálmicas o solución inyectable y se vende con receta médica.
Para qué sirve
El clorhidrato de moxifloxacino está indicado para tratar:
- Sinusitis aguda;
- Bronquitis crónica con empeoramiento repentino (exacerbación);
- Neumonía adquirida en la comunidad;
- Enfermedad inflamatoria pélvica no complicada;
- Conjuntivitis bacteriana intensa.
- Infecciones de la piel y los tejidos blandos.
Además, el moxifloxacino puede indicarse para infecciones más complejas, como las del pie diabético o los abscesos intraabdominales.
La indicación depende del tipo de infección y de la sensibilidad de la bacteria al antibiótico. La evaluación médica determina si el moxifloxacino es adecuado para cada situación.
¿ El moxifloxacino sirve para la infección urinaria?
Por lo general, el moxifloxacino no es la primera opción para tratar las infecciones urinarias. Existen otros antibióticos más específicos y adecuados para este fin. Conozca los principales antibióticos para la infección urinaria.
La elección del antibiótico depende del tipo de infección, de las bacterias involucradas y de su perfil de resistencia.
Cómo tomar y dosis
La forma de uso, la dosis y la duración del tratamiento varían según la infección y la presentación del medicamento, que puede ser:
1. Moxifloxacino de 400 mg
El moxifloxacino de 400 mg en tabletas recubiertas debe tomarse por vía oral y tragarse entero con líquido, con o sin alimentos, sin partirlo, triturarlo ni masticarlo.
La dosis recomendada para adultos es de 1 tableta de clorhidrato de moxifloxacino de 400 mg una vez al día, sin exceder esta dosis. La duración del tratamiento varía según el tipo de infección.
Los antiácidos, el sucralfato y los suplementos o multivitamínicos que contienen magnesio, aluminio, hierro u otros cationes pueden reducir la absorción del moxifloxacino, por lo que deben administrarse en horarios separados.
2. Moxifloxacino en gotas oftálmicas
El moxifloxacino en gotas oftálmicas de 5 mg/mL se aplica directamente en los ojos para tratar algunas infecciones, como la conjuntivitis bacteriana.
La dosis recomendada para adultos y niños mayores de 1 año es de 1 gota en el ojo afectado, 3 veces al día durante 7 días.
Las gotas son únicamente para uso oftálmico. La punta del frasco no debe tocar el ojo ni otras superficies para evitar la contaminación.
Lea también: Medicamentos para la conjuntivitis tuasaude.com/es/medicamentos-para-la-conjuntivitis3. Moxifloxacino con dexametasona
La combinación de clorhidrato de moxifloxacino de 5 mg/mL con fosfato disódico de dexametasona de 1 mg/mL es un medicamento en gotas oftálmicas indicado para determinadas infecciones oculares y para prevenir la inflamación y la infección bacteriana después de una cirugía ocular.
La dosis para tratar infecciones oculares en adultos es de 1 gota en el ojo afectado, 4 veces al día durante un máximo de 7 días, o según las indicaciones del oftalmólogo.
Para prevenir infecciones después de una cirugía ocular, el tratamiento comienza 1 día antes de la intervención y puede continuar hasta 15 días después.
4. Moxifloxacino inyectable
El moxifloxacino en solución inyectable de 1.6 mg/mL, en una bolsa de infusión de 250 mL, debe administrarse por vía intravenosa por personal de enfermería en un hospital, bajo supervisión médica.
La dosis para adultos es de 1 bolsa de 250 mL una vez al día, mediante una infusión lenta de 1 hora de duración. Esta dosis no debe excederse.
Posibles efectos secundarios
Los efectos secundarios más comunes del moxifloxacino en tabletas y solución inyectable son:
- Náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea;
- Dolor de cabeza, mareos y alteraciones del sueño;
- Alteraciones de las enzimas hepáticas;
- Reacciones alérgicas, picazón y erupciones cutáneas;
- Dolor muscular o articular y alteraciones de la sensibilidad, como hormigueo.
El moxifloxacino también puede causar efectos secundarios graves, como alteraciones del ritmo cardíaco, lesiones en los tendones, neuropatía periférica y reacciones alérgicas intensas que requieren atención médica inmediata.
En el caso de las gotas oftálmicas, también pueden aparecer dolor ocular, irritación de los ojos, sequedad ocular, picazón (prurito), enrojecimiento y visión borrosa temporal después de la aplicación.
¿Cuál es la diferencia entre el ciprofloxacino y el moxifloxacino?
Ambos son antibióticos de la clase de las fluoroquinolonas, pero tienen distintos perfiles de actividad contra las bacterias e indicaciones. El moxifloxacino se utiliza para algunas infecciones respiratorias y, en su presentación oral, se administra una vez al día.
Por su parte, el ciprofloxacino se utiliza en otras situaciones, incluidas algunas infecciones urinarias. La elección depende de la infección y de la bacteria involucrada.
Contraindicaciones
El moxifloxacino no debe utilizarse en determinadas situaciones, como:
- Alergia al moxifloxacino, a otros componentes de la fórmula o a otras quinolonas;
- Embarazo o lactancia;
- Antecedentes de tendinitis causada por quinolonas;
- Menores de 18 años (tabletas, inyección o gotas oftálmicas combinadas con dexametasona);
- Menores de 1 año (gotas oftálmicas que contienen únicamente moxifloxacino);
- Arritmias cardíacas conocidas.
Su uso también requiere evaluación médica en situaciones como la miastenia gravis y en personas que toman medicamentos que pueden alterar el ritmo cardíaco.
En el caso de las gotas oftálmicas combinadas con dexametasona, existen contraindicaciones específicas, como determinadas infecciones oculares virales, fúngicas y por micobacterias, así como la alergia a sus componentes.