El herpes en bebés es la infección por el virus del herpes simple, que causa síntomas como pequeñas ampollas con líquido en la piel, enrojecimiento, fiebre, irritabilidad o dificultad para ser amamantado.
El virus del herpes puede transmitirse al bebé durante el parto vaginal, lo que se conoce como herpes neonatal, o a través del beso de una persona infectada después del nacimiento.
El tratamiento del herpes en bebés lo realiza el neonatólogo o pediatra con el uso de medicamentos antivirales para evitar que el virus se disemine a órganos internos, como el cerebro, el hígado o los pulmones, y cause complicaciones que pueden poner en riesgo la vida del bebé.
Síntomas de herpes en bebés
Los principales síntomas de herpes en bebés son:
- Pequeñas ampollas con líquido en la piel o mucosas;
- Heridas dolorosas cuando las ampollas se rompen;
- Dificultad para ser amamantado;
- Irritabilidad o llanto agudo;
- Fiebre alta.
El herpes en bebés puede afectar la piel, la lengua, las mejillas, los labios o la zona alrededor de los ojos.
Es muy importante que el herpes en bebés se trate rápidamente, ya que el sistema inmunitario del bebé aún está en desarrollo, por lo que puede afectar el cerebro u otros órganos y poner en riesgo la vida del bebé.
Síntomas en los ojos
Cuando afecta los ojos, los principales síntomas de herpes en bebés son:
- Enrojecimiento e inflamación en los ojos;
- Ampollas con líquido alrededor de los ojos;
- Inflamación de los párpados;
- Lagrimeo excesivo.
Además, cuando no se trata adecuadamente, el herpes en el ojo del bebé puede provocar queratitis herpética, que es la inflamación de la córnea, o incluso ceguera.
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Los principales síntomas del herpes en bebés cuando llega al cerebro son:
- Cansancio o somnolencia excesiva;
- Temblores;
- Poco o ningún interés en ser amamantado;
- Mollera abombada;
- Temperatura corporal inestable, que puede ser muy alta o muy baja;
- Convulsiones.
Estos síntomas pueden aparecer de 2 a 3 semanas después del inicio de la infección, cuando el virus del herpes afecta el cerebro o las meninges, provocando meningoencefalitis herpética.
Síntomas de herpes diseminado en bebés
Cuando no se trata rápidamente, el herpes en bebés puede propagarse (diseminarse) a otras partes del cuerpo aparte del cerebro, como el hígado o los pulmones, por ejemplo.
En estos casos, el bebé puede presentar síntomas como dificultad para respirar, respiración rápida o pausas en la respiración, ictericia, hipoglucemia, presión baja o convulsiones.
Asimismo, el herpes diseminado puede causar problemas graves de coagulación de la sangre, sepsis o insuficiencia respiratoria.
Lea también: Septicemia: síntomas, causas y tratamiento tuasaude.com/es/sepsisCómo confirmar el diagnóstico
El diagnóstico del herpes en bebés lo realiza el pediatra o neonatólogo mediante la evaluación de los síntomas, los antecedentes de salud de la madre o el contacto del bebé con personas con herpes.
Además, el médico debe realizar el examen físico del bebé y recolectar una muestra de las lesiones para analizarla en el laboratorio e identificar el virus del herpes simple.
La identificación del virus también puede realizarse con muestras de sangre, orina, heces, secreciones de los ojos o de la boca, así como del líquido cefalorraquídeo recolectado mediante punción lumbar.
Lea también: Punción lumbar: qué es, técnica y contraindicaciones tuasaude.com/es/puncion-lumbarCómo ocurre la transmisión
El virus del herpes simple puede transmitirse de la siguiente forma:
- A través de la placenta durante el embarazo;
- Durante el parto a través de secreciones vaginales;
- Contacto directo con lesiones de herpes después del nacimiento.
El herpes en bebés después del nacimiento normalmente se transmite por el beso de una persona con herpes labial, o cuando una persona con herpes toca las lesiones y no se lava las manos antes de tocar al bebé.
Lea también: 10 enfermedades que se transmiten por la saliva (y cómo tratarlas) tuasaude.com/es/enfermedades-transmitidas-por-el-besoTipos de herpes en bebés
Los principales tipos de herpes en bebés son:
1. Herpes neonatal
El herpes neonatal afecta a los recién nacidos, provocando ampollas dentro de la boca y alrededor de los ojos, además de heridas dentro de la boca e inflamación de las encías.
Este tipo de herpes se transmite durante el parto vaginal cuando la madre presenta herpes genital por primera vez en las últimas 6 semanas de embarazo o tiene herpes genital activo en el momento del parto.
Los síntomas del herpes neonatal normalmente aparecen entre la 1.ª y la 3.ª semana de vida del recién nacido.
Asimismo, aunque es poco frecuente, la transmisión del virus del herpes simple también puede ocurrir durante el embarazo, pudiendo causar microcefalia en el bebé, nacimiento prematuro o aborto espontáneo.
Lea también: Herpes genital en el embarazo: riesgos y cómo tratar tuasaude.com/es/herpes-genital-en-el-embarazo2. Encefalitis herpética
La encefalitis herpética en el bebé ocurre cuando el virus del herpes simple llega al cerebro, provocando inflamación aguda cerebral.
Este tipo de herpes en bebés es una complicación de la infección inicial en la piel o mucosas que no fue tratada adecuadamente.
Aparte del cerebro, el virus del herpes simple también puede afectar las membranas que recubren el cerebro, llamadas meninges, y provocar meningoencefalitis herpética.
3. Herpes diseminado
El herpes diseminado es otra complicación del herpes en bebés y ocurre cuando el virus del herpes simple afecta otros órganos del cuerpo.
En estos casos, puede haber infección en el cerebro, los pulmones o el hígado, por ejemplo, siendo una condición muy grave que puede poner en riesgo la vida del bebé si no se trata rápidamente.
Cómo se realiza el tratamiento
El tratamiento del herpes en bebés debe realizarse bajo la orientación del pediatra o neonatólogo, para aliviar los síntomas y evitar la diseminación de la infección.
Los principales tratamientos para herpes en bebés son:
1. Uso de antivirales
El uso de antivirales para herpes en bebés, como el aciclovir, es indicado por el médico para impedir la multiplicación del virus del herpes simple.
Este medicamento reduce el tiempo de duración de los síntomas y evita que el virus se propague a órganos internos, pudiendo administrarse por vía oral durante 14 días cuando la infección no ha afectado órganos internos.
Además, el aciclovir se administra por vía intravenosa, en el hospital, generalmente durante 21 días de tratamiento para encefalitis herpética o herpes diseminado. Después del alta hospitalaria, el médico puede recomendar continuar con aciclovir oral durante 6 meses.
Para tratar el herpes en el ojo del bebé, también pueden indicarse gotas o pomadas oftálmicas antivirales.
2. Hospitalización
La hospitalización está indicada en los casos más graves de herpes en bebés, para la aplicación de antivirales por vía intravenosa y medidas de soporte.
De esta forma, en el hospital se administra suero por la vena para mantener la hidratación, se proporciona nutrición adecuada, medicamentos analgésicos y soporte respiratorio.
Asimismo, pueden utilizarse medicamentos para controlar las convulsiones y tratar alteraciones en la coagulación de la sangre.
3. Alimentación adecuada
En bebés con herpes que ya hayan iniciado la alimentación complementaria, se recomienda ofrecer una alimentación más líquida y suave.
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Para prevenir el herpes en bebés, se recomienda:
- No besar el rostro, la boca ni las manos del bebé;
- Lavarse las manos con agua y jabón neutro y/o aplicar alcohol al 70 % antes de tocar al bebé;
- Higienizar los juguetes del bebé con frecuencia.
Además, las mujeres embarazadas con antecedentes de herpes genital, con infección activa o que hayan tenido el primer episodio de herpes genital durante el embarazo, deben realizar seguimiento prenatal para evitar la transmisión del virus al bebé.
En caso de lesiones activas de herpes genital en el momento del parto o cuando la primera infección ocurrió en las últimas 6 semanas de embarazo, el obstetra puede recomendar el parto por cesárea.