El herpes zóster es una enfermedad infecciosa causada por el virus varicela-zóster, el mismo virus responsable de la varicela. Esta enfermedad provoca la aparición de ampollas rojas en la piel, especialmente en el pecho y el abdomen, aunque también puede afectar los ojos o los oídos.
Aunque es más común después de los 60 años, el herpes zóster, también conocido como culebrilla, puede afectar a cualquier persona que haya tenido varicela en el pasado, especialmente cuando el sistema inmunitario está debilitado por enfermedades autoinmunes o por el uso de algunos medicamentos.
El tratamiento del herpes zóster se realiza con medicamentos antivirales, como el aciclovir, y analgésicos indicados por el médico. Estos ayudan a aliviar los síntomas, favorecer una cicatrización más rápida de las lesiones y reducir el riesgo de complicaciones.
HERPES ZÓSTER: Síntomas, Riesgos y Cómo Tratarlo
06:09 | 579 visualizaçõesPrincipales síntomas
Los signos y síntomas característicos del herpes zóster son:
- Pequeños bultos rojizos y elevados en la piel al inicio;
- Grupos de ampollas que afectan solo un lado del cuerpo, ya que suelen seguir el trayecto de un nervio, formando una especie de “camino”;
- Comezón en la zona afectada;
- Dolor, hormigueo o sensación de ardor en la región afectada;
- Fiebre entre 37 y 38 ºC;
- Ampollas que se secan y forman costras con el paso de los días.
De 2 a 4 días antes de que aparezca la erupción, puede surgir dolor en la zona afectada, principalmente en forma de ardor, pinchazos u hormigueo. La erupción suele durar de 7 a 10 días y, por lo general, se cura en 2 a 4 semanas.
Estos síntomas también pueden aparecer en otras enfermedades, como impétigo, dermatitis de contacto, dermatitis herpetiforme o herpes simple. Por eso, es importante consultar al médico para que realice una evaluación y confirme el diagnóstico.
Cómo se realiza el diagnóstico
El diagnóstico del herpes zóster puede ser realizado por un médico general o infectólogo, el cual por lo general se realiza en base a un examen físico de las heridas en la piel y de la evaluación de los síntomas que la persona presenta.
Cómo se contagia el herpes zóster
El herpes zóster es una enfermedad contagiosa para aquellas personas que nunca tuvieron varicela o que no fueron vacunadas, ya que son enfermedades causadas por el mismo virus.
Por lo que los niños u otras personas que nunca tuvieron varicela deben permanecer distantes de las personas que poseen herpes zóster, así como no deben tener contacto directo con su ropa, sábanas o toallas. Conozca más sobre el contagio del herpes zóster.
Las personas que ya han tenido varicela cuando están en contacto con una persona con herpes zóster están protegidas y normalmente no desarrollan la enfermedad.
¿El herpes zóster puede volver a surgir?
El herpes zóster puede volver a surgir en cualquier momento en personas que ya han tenido varicela o el propio herpes zóster alguna vez en la vida, porque el virus permanece latente, es decir, inactivo en el cuerpo por muchos años.
Por lo que cuando existe una disminución del sistema inmune el virus puede replicarse nuevamente provocando herpes zóster. Vea cómo fortalecer el sistema inmunológico.
Quién tiene mayor riesgo
El herpes zóster solo aparece en personas que han tenido varicela al menos una vez en la vida. Esto se debe a que el virus de la varicela puede permanecer alojado en los nervios del cuerpo durante toda la vida y, en algún período de disminución de la inmunidad, puede reactivarse en la forma más localizada del nervio.
Las personas que corren mayor riesgo de desarrollar herpes zóster son:
- Mayores de 60 años;
- Que posean enfermedades que debilitan el sistema inmunológico, como el SIDA o el Lupus;
- Que se encuentren en tratamiento de quimioterapia;
- Usen de forma prolongada medicamentos corticoides.
Sin embargo, la culebrilla también puede aparecer en adultos que experimentan un estrés excesivo o que se están recuperando de una enfermedad, como neumonía o dengue, por ejemplo, ya que el sistema inmunológico es más débil.
Por este motivo, la vacunación contra el herpes zóster se recomienda a partir de los 50 años, y también en personas más jóvenes con inmunosupresión, ya que estos grupos presentan mayor riesgo de desarrollar la enfermedad y sus complicaciones.
Cómo se realiza el tratamiento
El tratamiento del herpes zóster debe ser indicado por el médico general o infectólogo, el cual consiste en el uso de antivirales y analgésicos, como se indica a continuación:
1. Antivirales
El tratamiento para herpes zóster se realiza con la utilización de medicamentos antivirales para disminuir la multiplicación del virus, mejorar los signos y síntomas y reducir la duración e intensidad de la enfermedad. Los antivirales y las dosis de los antivirales que pueden ser indicados por el médico son:
- Aciclovir 800 mg: 5 veces al día durante 7 a 10 días;
- Famciclovir 500 mg: 3 veces al día durante 7 días;
- Valaciclovir 1000 mg: 3 veces al día durante 7 días.
En los casos donde este abordaje no funcione, el médico podría indicar otros antivirales como alternativa, como la brivudina 150 mg por 7 días o el foscarnet, siendo este último aplicado en el hospital por vía intravenosa, entre 90 a 120 mg/kg, 7 días a la semana.
Sin embargo, es importante seguir las indicaciones del médico, ya que podrá indicar otra dosis diferente y por otro período de tiempo si lo considera necesario.
2. Analgésicos
Para aliviar el dolor causado por las lesiones, el médico puede indicar el uso de analgésicos, como el paracetamol o antiinflamatorios no esteroideos (AINES).
Además, en los casos donde el herpes zóster se complica y ocasiona una neuralgia postherpética, el médico puede indicar para aliviar el dolor leve analgésicos como parches de lidocaína al 5% o de capsaicina al 8% y para el dolor severo la amitriptilina y nortriptilina, por ejemplo.
3. Tratamiento casero para el herpes zóster
Un buen tratamiento casero para complementar el tratamiento indicado por el médico es fortalecer el sistema inmune ingiriendo té de equinácea y consumiendo alimentos ricos en lisina. Vea más consejos en el vídeo a continuación:
Cuidados durante el tratamiento
Además de esto, durante el tratamiento se deben tener algunos cuidados como:
- Lavar diariamente la región afectada con agua tibia y jabón neutro sin frotarlo, secando bien para evitar el desarrollo de bacterias en la piel;
- Utilizar ropa cómoda, poco apretada y de algodón para permitir que la piel respire;
- Colocar una compresa fría de manzanilla sobre la región afectada para aliviar la picazón;
- No aplicar pomadas o cremas sobre las ampollas, evitando que la piel se irrite.
Es importante recordar que para ser más eficaz el tratamiento debe iniciarse tan pronto como las lesiones en la piel surgen. Vea otras opciones de remedios caseros para el herpes zóster.
Complicaciones del herpes zóster
La complicación más común del herpes zóster es la neuralgia postherpética, que es la continuación del dolor durante varias semanas o meses después de la desaparición de las ampollas en la piel.
Esta complicación es más frecuente en personas con más de 60 años, y se caracteriza por un dolor más intenso que en el período en que las heridas estaban activas, haciendo que la persona se mantenga de reposo y sin capacidad para continuar sus actividades normales.
Para evitar esta complicación y prevenir la enfermedad, la vacuna recomendada actualmente es Shingrix, una vacuna recombinante que ofrece alta eficacia contra el herpes zóster y la neuralgia postherpética, incluso en personas con el sistema inmunológico debilitado.
Lea también: Vacuna herpes zóster (Shingrix): para qué sirve, dosis y efectos secundarios tuasaude.com/es/vacuna-herpes-zosterOtra complicación menos común, es cuando el virus alcanza el ojo, causando inflamación en la córnea y problemas de visión, en estos casos es importante la evaluación de un oftalmólogo para indicar el tratamiento más adecuado.
Otros problemas más raros que el herpes zóster puede causar, dependiendo de la región afectada, son neumonía, problemas de la audición, ceguera o inflamación en el cerebro, por ejemplo. Y sólo en casos extremadamente raros, generalmente en las personas mayores y con el sistema inmunológico comprometido, esta enfermedad puede causar la muerte.