Fiebre hemorrágica: causas, síntomas y tratamiento

La fiebre hemorrágica es una enfermedad grave que puede ocurrir en infecciones por virus, como el dengue hemorrágico y la fiebre amarilla, pero también puede ser causada por otros virus, como el Ébola o el hantavirus.

Los síntomas suelen aparecer entre 10 y 14 días después de la infección e incluyen fiebre alta, dolor generalizado, manchas rojas en la piel y sangrados por los ojos, la boca, la nariz y la orina. Si no se trata, puede provocar hemorragias graves.

El diagnóstico de la fiebre hemorrágica lo realiza un infectólogo mediante la evaluación de los síntomas y análisis de sangre para identificar el virus causante. El tratamiento dependerá de la causa específica y generalmente se lleva a cabo en el hospital, con aislamiento de la persona para evitar la transmisión a otras personas.

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Posibles causas

La fiebre hemorrágica es causada por la infección de ciertos tipos de virus, que pueden ser:

1. Arenavirus

El arenavirus, perteneciente a la familia Arenaviridae, es el principal causante de la fiebre hemorrágica en América del Sur. Los virus más comunes de la familia Arenaviridae en América del Sur son Junín, Machupo, Chapare, Guanarito y Sabia. 

La transmisión ocurre por contacto con orina o heces de ratas infectadas, o mediante gotas de saliva de personas contagiadas.

El período de incubación es de 10 a 14 días, durante los cuales los síntomas comienzan de forma rápida, con malestar general, dolor en la espalda y en los ojos. Con el tiempo, se desarrollan fiebre y sangrados.

2. Hantavirus

El hantavirus es un virus transmitido principalmente por roedores infectados. La infección en los seres humanos ocurre por la inhalación de partículas del virus presentes en el aire, orina, heces o saliva de estos roedores. 

Los síntomas suelen aparecer entre 9 y 33 días después de la exposición e incluyen fiebre, dolor muscular, mareos y náuseas. A partir del tercer día de infección, los síntomas pueden incluir tos con flema y sangre, y si no se trata rápidamente, esto puede empeorar y dar lugar a insuficiencia respiratoria. Vea más sobre los síntomas dle hantavirus.

En los continentes americanos, el hantavirus puede causar fiebre hemorrágica, que puede progresar hacia un síndrome pulmonar y cardiovascular. En Asia y Europa, el virus afecta principalmente a los riñones, lo que puede llevar a insuficiencia renal o paro renal.

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3. Enterovirus

Las enterovirosis, causadas por virus como Echovirus, enterovirus y Coxsackie, pueden provocar varicela y también evolucionar a fiebre hemorrágica.

Además, otras enfermedades infecciosas causadas por bacterias y que producen exantema o manchas rojas en el cuerpo (exantema) pueden manifestarse de forma grave y hemorrágica, causando otros problemas de salud.

Algunas de estas enfermedades son la fiebre maculosa, la fiebre tifoidea y la enfermedad meningocócica.

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4. Virus del dengue 

El dengue es causado por varios tipos de la familia Flaviviridae y es transmitido por la picada del mosquito Aedes aegypti.

La forma más grave es el dengue hemorrágico, que conduce a la fiebre hemorrágica, siendo más común en personas que ya tuvieron dengue clásico o con problemas de salud que afectan la inmunidad. 

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5. Virus del Ébola

El virus del Ébola es muy agresivo y puede provocar la aparición de fiebre hemorrágica, además de causar trastornos en el hígado y en los riñones, siendo una enfermedad que es más frecuente en regiones de África. Conozca más sobre el virus del Ébola. 

Principales síntomas

Los síntomas de la fiebre hemorrágica son:

  • Fiebre alta, por encima de 38 °C, que aparece repentinamente;
  • hematomas en la piel;
  • manchas rojas en la piel;
  • dolor de cabeza intenso;
  • cansancio excesivo y dolor muscular;
  • vómito o diarrea con sangre;
  • sangrado por los ojos, boca, nariz, oídos, orina y heces.

La persona con síntomas de fiebre hemorrágica debe consultar rápidamente a un médico para ser diagnosticada e iniciar el tratamiento adecuado.

El tratamiento precoz es fundamental, ya que, después de algunos días, la fiebre hemorrágica puede afectar el funcionamiento de varios órganos, como el hígado, el bazo, los pulmones y los riñones. Además, puede causar alteraciones cerebrales graves.

Fiebre hemorrágica Argentina 

La fiebre hemorrágica Argentina, también conocida como mal de los rastrojos, es una enfermedad causada por el virus Junín. Esta enfermedad es especialmente común en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa.

Este virus se transmite por contacto directo o inhalación de heces de roedores infectados y afecta a los agricultores, especialmente a los hombres. El mismo tiene un período de incubación de 1 a 2 semanas y presenta un comportamiento estacional, con mayor incidencia entre marzo y octubre. 

Los primeros síntomas incluyen fiebre, dolor de cabeza, debilidad y pérdida de apetito. En casos graves, la enfermedad puede causar alteraciones renales, vasculares y neurológicas.

Para disminuir el riesgo de contraer esta infección viral, se recomienda mantener una higiene adecuada, no acostarse sobre bolsas o en el suelo, usar calzado cerrado y no destruir la fauna depredadora de roedores.

Es importante que las personas que viven en áreas endémicas, así como los estudiantes y profesionales de agronomía, veterinaria y aquellos que trabajan en el sector agrícola, sean vacunados con Candid # 1, ya que la vacuna es eficaz para prevenir el contagio de esta enfermedad.

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento para la fiebre hemorrágica debe realizarse bajo la orientación del médico general, infectólogo, pediatra o hematólogo, con hospitalización.

Los principales tratamientos para la fiebre hemorrágica son:

  • Suero por vía intravenosa para aumentar la hidratación;
  • Analgésicos para el dolor y la fiebre;
  • Antieméticos para las náuseas o los vómitos;
  • Antivirales, como la ribavirina, en los casos de fiebre hemorrágica por arenavirus;
  • Oxigenoterapia o ventilación mecánica.

Además, en algunos países, pueden usarse anticuerpos monoclonales, como atoltivimab, maftivimab y odesivimab-ebgn, o ansuvimab, para la fiebre hemorrágica causada por el ébola.

La persona con fiebre hemorrágica debe permanecer en un área aislada del hospital, debido al riesgo de contagio a otras personas.

Cómo prevenir

Para reducir el riesgo de infección y prevenir la fiebre hemorrágica, se debe mantener el ambiente siempre limpio, eliminar los focos de agua estancada y usar repelentes de insectos para evitar las picaduras de mosquitos, como el Aedes aegypti. 

Además, se debe evitar el contacto con personas o animales infectados, lavar bien los alimentos, beber agua filtrada y evitar el contacto con agua de inundaciones, por ejemplo.

En el caso del dengue, se puede aplicar la vacuna que previene la infección o la forma grave del dengue, conocida como dengue hemorrágico.

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Además, también existe una vacuna para la fiebre hemorrágica Argentina, cuyo nombre esCandid # 1. 

Sin embargo, no existen vacunas disponibles para prevenir todas las formas de fiebre hemorrágica viral, como la causada por el virus del Ébola o el hantavirus.

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