La fiebre amarilla es una enfermedad infecciosa grave que causa fiebre alta, dolor de cabeza intenso y dolor muscular generalizado, y en los casos más graves también puede provocar vómitos, dolor abdominal intenso, sangrados, y color amarillento en los ojos y en la piel.
Esta enfermedad se transmite a través de la picadura de mosquitos, como el Aedes aegypti, el mismo que transmite el dengue, Zika y Chikungunya, y también por los mosquitos Haemagogus y Sabethes, infectados con virus del género Flavivirus.
En caso de sospecha de fiebre amarilla, se recomienda acudir con un médico general o un especialista en enfermedades infecciosas para iniciar el tratamiento, que incluye reposo, hidratación y, en algunos casos, el uso de medicamentos analgésicos y antipiréticos.
Principales síntomas
Los principales síntomas de fiebre amarilla son:
- Dolor de cabeza muy intenso;
- Fiebre repentina por encima de los 38 °C;
- Escalofríos;
- Sensibilidad a la luz;
- Dolores musculares generalizados;
- Náuseas y vómitos;
- Aceleración del ritmo cardíaco o palpitaciones.
Los primeros síntomas de la fiebre amarilla aparecen entre 3 y 6 días después de la picadura del mosquito, caracterizando la fase aguda de la enfermedad.
Es importante acudir a un médico general o infectólogo desde que surgen los síntomas, para confirmar el diagnóstico e iniciar el tratamiento y así evitar complicaciones o la forma grave de la enfermedad. Conozca más sobre los síntomas de la fiebre amarilla.
Síntomas graves de la fiebre amarilla
Después de una fase inicial con síntomas leves, algunas personas pueden desarrollar una forma más grave de la infección, conocida como fase tóxica, que suele comenzar entre 1 y 2 días después del inicio de los síntomas.
Los síntomas graves de la fiebre amarilla, conocidos como fase tóxica, incluyen color amarillento en los ojos y piel, vómitos con sangre, dolor abdominal intenso, sangrados por la nariz o los ojos, y aumento de la fiebre.
En estos casos, es necesario acudir de inmediato al servicio de urgencias para recibir el tratamiento adecuado y evitar complicaciones que puedan poner en riesgo la vida.
Test online de fiebre amarilla
Si se sospecha de fiebre amarilla, se puede seleccionar lo que se está sintiendo para saber cuál es el riesgo de estar infectado:
El test de síntomas es solo una herramienta de orientación, no siendo útil como diagnóstico, ni tampoco para reemplazar la consulta con el infectólogo o médico general.
Cómo se transmite
La transmisión de la fiebre amarilla ocurre por la picadura de mosquitos hembra infectados con el virus del género Flavivirus, después de alimentarse con la sangre de una persona o animal infectado.
Mosquito de la fiebre amarilla
Los principales mosquitos que pueden transmitir la fiebre amarilla son:
- Mosquito urbano, como el Aedes aegypti;
- Mosquitos silvestres, como los géneros Haemagogus o Sabethes.
La picadura del mosquito Aedes aegypti suele ocurrir durante el día, especialmente en las primeras horas de la mañana o al final de la tarde, y rara vez por la noche.
En cambio, los mosquitos Haemagogus o Sabethes suelen picar durante las horas más calurosas del día, generalmente entre las 9:00 y las 16:00.
Lea también: ¿Cómo se transmite la fiebre amarilla? tuasaude.com/es/medico-responde/como-se-transmite-la-fiebre-amarillaCómo confirmar el diagnóstico
El diagnóstico de la fiebre amarilla lo realiza el médico general o infectólogo, con base en la evaluación de los síntomas, el lugar de residencia y los sitios visitados recientemente.
Para confirmar el diagnóstico, el médico puede solicitar estudios como una serología para detectar la presencia del antígeno del virus y de anticuerpos, así como un hemograma para evaluar los niveles de leucocitos.
Cómo se realiza el tratamiento
El tratamiento de la fiebre amarilla debe ser indicado por un médico general o infectólogo y se enfoca en aliviar los síntomas y evitar que la enfermedad se complique.
En general, se recomienda reposo para ayudar al cuerpo a recuperarse, además de mantener una buena hidratación con líquidos a lo largo del día.
También pueden usarse medicamentos para controlar la fiebre, el dolor y los vómitos, y en algunos casos se indican protectores gástricos para reducir irritación y riesgo de sangrado.
No se aconseja usar fármacos con ácido acetilsalicílico (como aspirina), porque aumentan el riesgo de hemorragias. Cuando hay signos de gravedad, puede ser necesaria la hospitalización para administrar sueros por vena, medicamentos y oxígeno, con el fin de prevenir complicaciones.
Lea también: Tratamientos para fiebre amarilla: cuáles son y cómo se manejan tuasaude.com/es/tratamientos-para-fiebre-amarillaPosibles complicaciones
Las posibles complicaciones de la fiebre amarilla incluyen hemorragias, color amarillento en ojos y piel, miocarditis, encefalitis, paro respiratorio, insuficiencia renal, shock séptico y fallo multiorgánico.
En estos casos, la persona debe ser atendida en un hospital y permanecer internada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
Signos de mejoría y empeoramiento
Los signos de mejoría aparecen entre 2 y 3 días después de iniciar el tratamiento e incluyen disminución de la fiebre, alivio del dolor muscular y de cabeza, y menos episodios de vómito.
Mientras que los signos de empeoramiento están relacionados con la deshidratación e incluyen vómitos persistentes, disminución de la cantidad de orina, cansancio excesivo y apatía. En estos casos, es necesario acudir a urgencias para iniciar el tratamiento adecuado.
Cómo es la prevención
Para prevenir la fiebre amarilla se recomienda:
- Aplicar repelente de mosquitos varias veces al día;
- Eliminar los criaderos de agua estancada limpia, como en floreros, baldes, llantas, latas y botellas;
- Colocar mosquiteros o mallas finas en ventanas y puertas;
- Usar ropa de manga larga, calcetines y calzado cerrado durante los brotes.
Estas medidas ayudan a evitar la picadura de mosquitos transmisores.
Vacuna contra la fiebre amarilla
La vacuna contra la fiebre amarilla es la forma más eficaz de prevenir la enfermedad, ya que ofrece protección segura y duradera con una sola dosis, sin necesidad de refuerzos en personas sanas.
Se recomienda su aplicación a partir de los 9 meses de edad en personas que viven en zonas de riesgo o que viajan a regiones endémicas de América del Sur, como Bolivia, Colombia, Perú o Ecuador.
Esta vacuna se encuentra contraindicada en bebés menores de 6 meses, personas inmunodeprimidas, embarazadas y adultos mayores con enfermedades crónicas.
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