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¿Qué necesitas saber?

Escherichia Coli: Síntomas, tratamiento, transmisión

Escherichia Coli es un grupo de bacterias que habitan normalmente en el intestino humano y de algunos animales, sin embargo, no todas E. Coli son inofensivas. Algunos tipos son nocivos y causan una gastroenteritis con intensa diarrea con moco, similar al catarro o sangre, o una infección urinaria.

Hay 4 tipos de E. coli que causan infecciones intestinales, E. coli enterotoxigénica, enteroinvasiva, enteropatogénica y enterohemorrágica. Estos tipos de E. Coli pueden ser identificados en un examen de heces solicitado por el médico, principalmente en el caso de niños, embarazadas, ancianos o personas con sistema inmune debilitado como las que están en el tratamiento contra el cáncer o el sida, por ejemplo.

Escherichia Coli: Síntomas, tratamiento, transmisión

Síntomas de Escherichia Coli

Los síntomas de la infección surgen generalmente de 5 a 7 horas después de la entrada de esa bacteria en el sistema digestivo y son:

  • Diarrea intensa, con moco o sangre;
  • Dolor de estómago intenso;
  • Vómitos;
  • Fiebre baja de hasta 38,5ºC.

En algunos individuos, puede causar complicaciones más graves como comprometer el sistema renal, que puede causar una lesión renal permanente. Pero, en la mayoría de los casos, la E. Coli causa sólo una leve gastroenteritis que se cura en menos de 1 semana.

Cómo se transmite la Escherichia Coli

La transmisión de esta bacteria ocurre a través del agua o alimentos contaminados, o a través del contacto con las heces de la persona contaminada, y por esto es de fácil transmisión especialmente entre los niños, en la escuela o en la guardería.

En el caso de la presencia de E. Coli en la orina causa infección urinaria, y pasa del ano a la vagina debido a su proximidad. Algunos ejemplos de enfermedades que pueden ser causadas por la contaminación con E. Coli son:

  • Gastroenteritis, cuando afecta el intestino;
  • Infección urinaria cuando llega a la uretra o la vejiga;
  • Pielonefritis, cuando afecta los riñones después de una infección urinaria;
  • Apendicitis, cuando afecta el apéndice del intestino;
  • Meningitis, cuando llega al sistema nervioso;
  • Septicemia, cuando se esparce por la sangre en todo el cuerpo.

La causa más común de infección urinaria generalmente es la Escherichia Coli.

Tratamiento para la Escherichia Coli

El tratamiento incluye la ingesta de suficientes líquidos y sales de rehidratación oral, y en algunos casos, se aconseja la ingesta de antibióticos recetados por el médico, como:

  • Aminopenicillin; cefalosporinas; quinolonas;
  • Estreptomicina; ácido nalidixico; ampicilina;
  • Cefalotina; ciprofloxacina; gentamicina; levofloxacino.

Los medicamentos antidiarreicos no se deben utilizar porque pueden agravar la enfermedad, ya que las bacterias no se eliminan a través de las heces. Otra excelente forma de ayudar a regular el intestino es tomar un probiótico como liolactil, enterogermina, lacteol, vavig, pronell, floraplus, y se pueden encontrar en las farmacias y las tiendas de productos nutricionales.

Aproximadamente el 10% de las personas infectadas con E. Coli desarrollan el Síndrome Hemolítico-Urémico y la Púrpura Trombocitopénica Trombótica (PTT), enfermedades que causan insuficiencia renal aguda y trombosis.

E. coli en el embarazo

La infección urinaria en el embarazo es común, siendo la E. Coli la principal causante de esta enfermedad. En este caso la bacteria que habita normalmente en el intestino alcanza la uretra donde prolifera causando síntomas como dolor, ardor y aumento de la frecuencia urinaria. El tratamiento se realiza siempre con antibióticos recetados por el médico, siendo recomendado ingerir mucha agua y jugo de arándano para eliminar la bacteria de las vías urinarias lo más rápido posible.

Es importante estar atenta a los síntomas y seguir el tratamiento médico porque en caso de que progrese puede alcanzar los riñones causando una pielonefritis, pudiendo poner en riesgo la vida del feto. 

Prevención

La prevención contra la contaminación con E. Coli consiste en:

  • Lavarse las manos después de usar el baño;
  • Lavarse las manos siempre antes de las comidas;
  • Lavarse las manos antes y después de preparar las comidas;
  • Lavar bien los alimentos que se consumen crudos como lechuga y tomate;
  • No tragar agua de la piscina, del río o de la playa.

Además de esto, también es importante desinfectar los alimentos que se comen crudos, colocándolos a remojar, completamente inmersos, en 1 cucharada de vinagre y dejaándolos reposar durante quince minutos antes de consumir.

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