La tiroidectomía es una cirugía que se realiza para retirar total o parcialmente la glándula tiroides y suele indicarse en casos de cáncer, nódulos o hipertiroidismo que no responde adecuadamente a otros tratamientos.
Este procedimiento lo realiza un cirujano de cabeza y cuello o un endocrinólogo, bajo anestesia general, mediante una pequeña incisión en la parte frontal del cuello que permite acceder a la glándula.
Después de la tiroidectomía, es común presentar dolor leve o ronquera, que suelen mejorar con el tiempo, y se recomienda realizar reposo relativo, evitar esfuerzos durante las primeras semanas y dormir con la cabeza ligeramente elevada, pudiendo ser necesario en algunos casos iniciar tratamiento de reemplazo hormonal.
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Para qué sirve
La tiroidectomía puede indicarse como tratamiento de:
- Cáncer de tiroides, para retirar tumores malignos de la glándula;
- Hipertiroidismo, indicada si la producción excesiva de hormonas no responde a medicamentos ni al yodo radioactivo;
- Bocio, cuando el aumento de la tiroides causa molestias o dificulta la deglución y la respiración.
Además, este procedimiento también puede recomendarse para evaluar o tratar nódulos tiroideos, especialmente cuando existe sospecha de cáncer o cuando, aun siendo benignos, provocan síntomas o molestias.
Cómo se realiza
La cirugía de tiroidectomía suele ser realizada por el cirujano de cabeza y cuello o por el cirujano endocrinológico, y se lleva a cabo siguiendo estas etapas:
- Aplicación de anestesia general, generalmente por vía intravenosa o, en algunos casos, mediante la inhalación de gases anestésicos;
- Colocación de un tubo en la tráquea para mantener la respiración durante el procedimiento;
- Realización de un pequeño corte en la parte frontal del cuello, que permite acceder a la glándula tiroides;
- Retiro de la glándula, de forma total o parcial, según la indicación quirúrgica;
- Cierre de la incisión con puntos y, en algunos casos, colocación de un drenaje para evitar la acumulación de sangre o líquidos.
El tubo de la tráquea se retira al final de la cirugía, cuando el procedimiento ha concluido y la persona comienza a despertar de la anestesia.
En la mayoría de los casos, la operación dura alrededor de 2 horas y requiere una hospitalización de 1 a 2 días para observación, y el drenaje, cuando se utiliza, suele retirarse dentro de ese mismo período.
Tipos de tiroidectomía
La tiroidectomía puede variar según la cantidad de tejido que se retire de la tiroides, y puede ser:
1. Tiroidectomía total
La tiroidectomía total es el procedimiento en el que se retira por completo la glándula tiroides y suele ser la opción más utilizada en casos de cáncer de tiroides.
Tras este tipo de cirugía, el organismo deja de producir hormonas tiroideas de forma natural, por lo que es necesario iniciar un tratamiento de reemplazo hormonal diario.
2. Tiroidectomía parcial
La tiroidectomía parcial consiste en retirar solo una parte de la glándula tiroides, conservando una porción suficiente para que siga funcionando.
En muchos casos, la parte que permanece continúa produciendo hormonas tiroideas en cantidad adecuada, por lo que no siempre es necesario iniciar un tratamiento de reemplazo hormonal.
Este tipo de cirugía suele indicarse en presencia de nódulos benignos aislados, bocio localizado en una zona específica de la tiroides o cuando existe sospecha de cáncer limitado a una sola parte de la glándula.
3. Lobectomía
En la lobectomía se retira solo la parte de la tiroides donde se encuentra el nódulo o tumor, y puede utilizarse tanto para confirmar el diagnóstico como para tratar cánceres pequeños que no se han extendido a otras zonas de la glándula.
Como se conserva el resto de la tiroides, en muchos casos el organismo continúa produciendo suficientes hormonas tiroideas y no es necesario iniciar tratamiento de reemplazo hormonal.
4. Tiroidectomía total con vaciamiento cervical
La tiroidectomía total con vaciamiento cervical es una cirugía en la que se retira por completo la glándula tiroides junto con los ganglios linfáticos del cuello, y suele indicarse en casos de cáncer de tiroides con riesgo de diseminación a estas estructuras.
Tras la cirugía, al no quedar tejido tiroideo, es necesario iniciar tratamiento diario con hormona tiroidea para reemplazar la función de la glándula.
Cómo es la preparación
La preparación para la tiroidectomía incluye la realización de estudios de imagen, como ultrasonido o tomografía, que permiten localizar la glándula y evaluar la alteración.
En algunos casos, el médico también puede solicitar una punción por aspiración con aguja fina para confirmar si existe cáncer. Vea cómo se realiza la biopsia de la tiroides.
Antes de la cirugía, se evalúa el funcionamiento de las cuerdas vocales y, cuando la tiroides está hiperactiva, pueden indicarse medicamentos como yodo o soluciones con potasio para reducir el riesgo de sangrado.
Además, algunos fármacos que interfieren con la coagulación, como aspirina, ibuprofeno, naproxeno o vitamina E, pueden necesitar suspenderse días antes del procedimiento, junto con la indicación de ayuno el día de la cirugía.
Lea también: Naproxeno: para qué sirve, dosis y cómo tomar tuasaude.com/es/naproxenoCuidados posoperatorios
Los cuidados después de una tiroidectomía son fundamentales para favorecer una recuperación adecuada, que suele tardar entre 4 y 6 semanas, periodo en el que es común presentar dolor y molestias en el cuello, especialmente al tragar, así como ronquera temporal, que puede aparecer por el uso del tubo de respiración o por la manipulación durante la cirugía.
Entre las indicaciones más habituales se encuentran el uso de analgésicos y antiinflamatorios, como paracetamol o ibuprofeno, para aliviar el dolor, la aplicación de compresas frías sobre la incisión para reducir la hinchazón y las molestias, y la protección de la cicatriz del sol, utilizando ropa con cuello más alto y protector solar para prevenir marcas visibles.
Además, se recomienda descansar con la cabeza ligeramente elevada al dormir, evitar actividades físicas intensas durante unos 10 a 14 días, o según la indicación del equipo médico, y preferir una alimentación líquida o semipastosa en los primeros días posteriores a la cirugía.
Lea también: Hipocalcemia: síntomas, causas y tratamiento tuasaude.com/es/hipocalcemia¿Retirar la tiroides engorda?
Retirar la tiroides no provoca aumento de peso por sí solo; sin embargo, si no se realiza un reemplazo hormonal adecuado, puede desarrollarse hipotiroidismo, lo que favorece el aumento de peso.
Cuando solo se extrae una parte de la glándula, esta situación también puede presentarse si el tejido restante no produce suficientes hormonas. Por este motivo, es fundamental realizar controles periódicos y seguir correctamente el tratamiento de reemplazo hormonal indicado por el médico.