Entre las principales causas de ampollas en la garganta se encuentran infecciones como la herpangina, el herpes oral y la enfermedad mano-pie-boca, que pueden provocar pequeñas lesiones dolorosas en la mucosa y dificultar la alimentación y el habla.
Estas ampollas también pueden aparecer por traumatismos o irritación mecánica, estomatitis aftosa o enfermedades autoinmunes, como la enfermedad de Behcet. Asimismo, pueden surgir como efecto secundario de algunos tratamientos contra el cáncer o, en algunos casos, ser un signo temprano de cáncer de orofaringe.
Ante la presencia de ampollas persistentes o recurrentes, se recomienda acudir al médico para identificar la causa e iniciar el tratamiento más adecuado, que puede incluir analgésicos, medicamentos tópicos, así como cambios en la alimentación y en la higiene bucal
Causas de ampollas en la garganta
Las principales causas de ampollas en la garganta son:
1. Herpangina
La herpangina es una infección viral, generalmente causada por el virus Coxsackie, que afecta principalmente a niños, aunque también puede presentarse en adultos.
Esta infección provoca pequeñas ampollas o úlceras dolorosas en la garganta y la boca, además de fiebre y dificultad para tragar. Conozca qué es y qué otros síntomas ocasiona la herpangina.
Qué hacer: el tratamiento debe realizarse bajo la orientación del pediatra y se centra en aliviar los síntomas. Para ello, puede recomendarse el uso de analgésicos, como el paracetamol.
En algunos casos, el pediatra también puede indicar lidocaína tópica para aplicar cuidadosamente en la boca y aliviar de forma temporal el dolor al tragar.
Además, se recomienda mantener una buena hidratación y consumir alimentos blandos o líquidos para facilitar la alimentación mientras las lesiones cicatrizan.
2. Estomatitis aftosa
La estomatitis aftosa, conocida popularmente como afta, es una pequeña úlcera redondeada de color blanquecino que puede aparecer en la garganta y causar dolor o molestias al tragar y hablar. Conozca cuáles son las posibles causas de las aftas en la garganta.
Las aftas pueden aparecer por estrés, pequeñas lesiones en la mucosa, cambios hormonales o deficiencias de vitaminas y, en la mayoría de los casos, desaparecen por sí solas en una o dos semanas.
Qué hacer: para aliviar las molestias, se recomienda mantener una buena higiene bucal. También pueden utilizarse enjuagues bucales suaves o hacer gárgaras con agua tibia y sal para ayudar a limpiar la zona y reducir el dolor.
Asimismo, es importante evitar alimentos muy ácidos, salados o picantes, ya que pueden irritar las lesiones y aumentar las molestias.
En algunos casos, el médico puede indicar analgésicos, como paracetamol o ibuprofeno, especialmente cuando las aftas son grandes, muy dolorosas o persisten durante más tiempo. Conozca cuáles son los mejores medicamentos para tratar las aftas.
3. Enfermedad mano-pie-boca
La enfermedad mano-pie-boca es una infección viral frecuente en niños, causada por enterovirus, que puede provocar ampollas en la boca y la garganta, además de erupciones en la piel, especialmente en las manos y los pies.
Estas ampollas suelen ser dolorosas y pueden dificultar la alimentación. Aunque es una enfermedad contagiosa, generalmente desaparece por sí sola en aproximadamente una semana.
Lea también: Enfermedad de manos, pies y boca: qué es, síntomas y tratamiento tuasaude.com/es/enfermedad-mano-pie-bocaQué hacer: se recomienda consultar al pediatra o al médico general, quien puede indicar medicamentos para aliviar los síntomas, como paracetamol para la fiebre o ibuprofeno para reducir el dolor y la inflamación.
En algunos casos, también pueden recomendarse pomadas o geles específicos para aftas, que ayudan a proteger la mucosa y disminuir las molestias, o lidocaína tópica para aliviar temporalmente el dolor, siempre teniendo en cuenta la edad del niño.
Además, es importante lavarse las manos con frecuencia y evitar el contacto cercano con otras personas, especialmente con niños, para reducir el riesgo de transmisión.
4. Herpes oral
El virus del herpes simple puede provocar pequeñas ampollas en la boca y la garganta que, al romperse, dan lugar a úlceras dolorosas.
Estas lesiones pueden reaparecer en forma de brotes, especialmente cuando el sistema inmunitario está debilitado, y causar ardor, dolor al tragar y, en algunos casos, fiebre.
Qué hacer: si las ampollas en la garganta son causadas por herpes, es importante consultar al médico para confirmar el diagnóstico e indicar el tratamiento más adecuado.
Para aliviar el dolor y las molestias, pueden recomendarse analgésicos o antiinflamatorios, como paracetamol o ibuprofeno.
En algunos casos, el médico también puede indicar antivirales tópicos para favorecer la cicatrización de las lesiones y aliviar el dolor local.
Además, se recomienda evitar tocar las ampollas, mantener una buena higiene bucal y no compartir cubiertos, vasos ni otros objetos personales para ayudar a prevenir la transmisión del virus.
5. Enfermedad de Behcet
La enfermedad de Behcet es una enfermedad autoinmune poco frecuente que provoca inflamación de los vasos sanguíneos en distintas partes del cuerpo, incluida la boca y la garganta.
Uno de sus principales síntomas es la aparición recurrente de úlceras o ampollas dolorosas en la mucosa oral, que pueden dificultar la alimentación y el habla.
Además, esta enfermedad también puede afectar los ojos, la piel, los genitales y las articulaciones, provocando diferentes signos y síntomas. Conozca más sobre la enfermedad de Behcet.
Qué hacer: aunque la enfermedad de Behcet no tiene cura, sus síntomas pueden controlarse con el tratamiento indicado por el reumatólogo o inmunólogo, que puede incluir antiinflamatorios, corticosteroides o inmunosupresores, según la gravedad del caso.
Cuando hay lesiones en la garganta, el médico también puede recomendar geles o pomadas de uso tópico para aliviar el dolor y proteger la mucosa.
6. Traumatismos o irritaciones
Las ampollas en la garganta también pueden aparecer como consecuencia de lesiones provocadas por factores físicos o químicos, como el uso de prótesis dentales mal ajustadas, un cepillado muy agresivo, el consumo de alimentos muy duros o calientes, o los vómitos frecuentes.
Estas lesiones pueden dar lugar a pequeñas ampollas o heridas que, por lo general, desaparecen en pocos días una vez que se elimina la causa de la irritación.
Qué hacer: es importante evitar el factor que originó la lesión, como consumir alimentos muy duros, calientes o con bordes cortantes, o continuar usando una prótesis mal ajustada.
Además, mantener una buena higiene bucal ayuda a prevenir infecciones y favorece la cicatrización. Si es necesario, pueden utilizarse enjuagues bucales suaves o hacer gárgaras con agua tibia y sal para aliviar la irritación y las molestias.
En la mayoría de los casos, estas lesiones cicatrizan por sí solas en pocos días. Sin embargo, si persisten, aumentan de tamaño o provocan dolor intenso, se recomienda consultar al médico para una evaluación.
7. Radioterapia y quimioterapia
La radioterapia en la región de la cabeza y el cuello, así como algunos tipos de quimioterapia, pueden provocar inflamación y lesiones en la mucosa de la boca y la garganta.
Estas lesiones pueden manifestarse como ampollas, úlceras o áreas enrojecidas y dolorosas, lo que dificulta hablar, tragar y alimentarse. Esto ocurre debido a la irritación directa de las células de la mucosa y a las alteraciones de la microbiota oral.
Qué hacer: es importante informar al oncólogo sobre la aparición de ampollas en la garganta para que pueda indicar el tratamiento más adecuado, que suele incluir analgésicos orales o tópicos, enjuagues bucales suaves, buena hidratación y una alimentación de consistencia blanda.
Además, se debe prestar atención a posibles signos de infección en las lesiones y comunicarlos al médico de inmediato, ya que la quimioterapia y la radioterapia pueden debilitar el sistema inmunitario y aumentar el riesgo de complicaciones.
8. Cáncer de orofaringe
Los síntomas del cáncer de orofaringe pueden incluir ampollas o heridas en la garganta que no cicatrizan después de 15 días, además de dolor o irritación persistentes.
También pueden aparecer manchas rojas o blancas en las encías, la lengua, los labios o la garganta. Ante cualquiera de estos signos, es importante acudir al médico para una evaluación lo antes posible.
Qué hacer: si existe sospecha de cáncer de orofaringe, se debe consultar al médico lo antes posible para confirmar el diagnóstico e iniciar el tratamiento de forma temprana, ya que esto puede mejorar el pronóstico.
El tratamiento suele consistir en la extirpación del tumor y, según las características de cada caso, puede complementarse con quimioterapia, radioterapia o ambas. Conozca en qué consiste el tratamiento del cáncer bucal.