La viruela es una enfermedad infecciosa grave y muy contagiosa causada por el virus Variola del género Orthopoxvirus, que provoca fiebre alta, dolor de cabeza, cansancio, dolor muscular y un sarpullido característico.
Existen diferentes tipos de viruela, como la mayor, la menor y la negra o hemorrágica, que podían tratarse con medicamentos antivirales, cuidados de soporte y vacunación post-exposición bajo supervisión médica en un hospital.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la viruela fue erradicada en 1980 gracias a la vacunación masiva, y actualmente el virus se conserva únicamente en laboratorios de alta seguridad con fines de investigación y desarrollo de medicinas.
Principales síntomas
Los principales síntomas de la viruela son:
- Fiebre alta;
- Dolor de cabeza;
- Cansancio;
- Dolor muscular, especialmente en la espalda;
- Sarpullido característico;
- Vómitos, náuseas y/o dolor de estómago;
- Delirio.
El inicio de la enfermedad puede ocurrir tras un periodo de incubación de entre 7 y 19 días, durante el cual no se presentaban síntomas. Posteriormente, la infección comienza de forma repentina.
Cómo empieza
La viruela comenzaba con la aparición de manchas planas en la piel, que progresaban de manera ordenada a pápulas elevadas y luego a vesículas con líquido.
Con el paso de los días, estas lesiones se transformaban en ampollas firmes con pus y, posteriormente, formaban costras.
Desde las primeras fases, las lesiones se distribuían principalmente en la cara, los brazos y las piernas, con menor afectación del tronco, y evolucionaban de forma simultánea en una misma zona del cuerpo, lo que permitía diferenciar la viruela de otras enfermedades con erupciones cutáneas.
Cómo se ve la viruela
La viruela se ve como un sarpullido formado por lesiones profundas y firmes que aparecen primero en la cara y luego se extienden a los brazos y las piernas.
Las manchas comienzan siendo planas, se elevan, forman ampollas con líquido, luego ampollas con pus más firmes y finalmente costras, y todas evolucionan al mismo tiempo en una misma zona del cuerpo.
Diferencia entre viruela y varicela
Las principales diferencias entre viruela y la varicela son:
Existen vacunas para ambas enfermedades, aunque su uso y disponibilidad son diferentes según el contexto sanitario y la situación epidemiológica de cada una. Conozca más sobre la varicela y su tratamiento.
Diferentes tipos
Los diferentes tipos de viruela incluyen:
1. Viruela negra o hemorrágica
La viruela negra es una variante rara y casi siempre mortal, considerada una complicación grave de la infección.
Se llama así por el sangrado intenso bajo la piel, que vuelve las lesiones oscuras o negras en lugar de las ampollas llenas de pus típicas.
Esta forma afecta con mayor frecuencia a mujeres embarazadas y progresa de manera rápida y severa, mostrando síntomas graves antes de la aparición de las lesiones cutáneas.
2. Viruela mayor
La viruela mayor fue la forma más común y grave de la enfermedad.
Se caracteriza por fiebre alta y una erupción extensa en la piel que progresaba de manchas planas a ampollas profundas con pus.
Históricamente, tenía una alta tasa de mortalidad, afectando principalmente a personas no vacunadas, y predominaba en regiones como el subcontinente indio, Asia y partes de África.
3. Viruela menor
La viruela menor, también llamada alastrim, era una forma mucho más leve de la enfermedad.
Presentaba síntomas similares a la viruela mayor, pero con una erupción menos extensa y un cuadro clínico menos agresivo.
Su tasa de letalidad era baja, generalmente inferior al 1%, y fue más frecuente en América Latina y el este de África.
Cómo se contagia
La viruela se contagia principalmente por contacto cercano con una persona infectada, ya que el virus se transmite a través de gotitas respiratorias que se expulsan al toser, hablar o estornudar, y también mediante el contacto con lesiones en la piel o fluidos corporales.
Además, la infección puede ocurrir de manera indirecta al tocar ropa, sábanas u objetos contaminados por alguien enfermo, y en casos poco frecuentes, el virus puede propagarse por aerosoles en espacios cerrados.
Durante la incubación, que dura entre 7 y 19 días, la persona no es contagiosa, pero se vuelve infecciosa cuando aparecen las primeras lesiones en la boca y la lengua, y sigue siéndolo mientras las costras de la piel permanecen, generalmente hasta tres o cuatro semanas después de la aparición del sarpullido.
Cómo es el tratamiento
El tratamiento de la viruela se realiza mediante la combinación de varias estrategias:
- Medicamentos: el antiviral principal es tecovirimat, que bloquea la propagación del virus y reduce la gravedad de la infección, junto con antivirales de reserva como brincidofovir y, con precaución por su toxicidad, cidofovir.
- Vacuna: se aplica dentro de los primeros días tras la exposición, y ayuda a prevenir la enfermedad o disminuir su gravedad.
- Cuidados de soporte: incluyen hidratación intravenosa para prevenir la deshidratación, manejo de fiebre y dolor con analgésicos y antipiréticos, y protección de la piel y los ojos para evitar infecciones secundarias o complicaciones.
El tratamiento de la viruela se realiza mediante la combinación de varias estrategias y debe llevarse a cabo bajo supervisión médica en un entorno hospitalario.
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La vacuna contra la viruela fue fundamental para la erradicación de la enfermedad en 1980. A diferencia de otras vacunas, no contiene el virus de la viruela, sino un virus relacionado llamado Vaccinia, que proporciona inmunidad sin causar la enfermedad.
Hoy en día, la vacunación rutinaria para la población general no se realiza, y solo se conserva en reservas estratégicas para situaciones de emergencia, como brotes o riesgo de exposición en laboratorios.
Su aplicación se limita a personas en riesgo, como investigadores que trabajan con orthopoxvirus, ciertos miembros de las fuerzas armadas y equipos de respuesta a emergencias. También se utiliza tras una exposición reciente, siendo más efectiva si se administra dentro de los primeros 3 o 4 días.