VIH: qué es, síntomas, transmisión, tratamiento y prevención

El VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) es un retrovirus que puede transmitirse por relaciones sexuales sin protección con una persona infectada, por el uso compartido de agujas o de la madre al bebé durante el embarazo o la lactancia.

La infección puede provocar síntomas iniciales como cansancio, dolores en el cuerpo y de cabeza, sudores nocturnos y ganglios inflamados. Si no se trata, puede evolucionar a SIDA, cuando el sistema inmunitario queda gravemente debilitado.

El tratamiento de la infección por VIH es indicado por el infectólogo con el uso de medicamentos antirretrovirales, con el objetivo de impedir la multiplicación del virus, reducir la carga viral y prevenir la progresión a SIDA.

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Síntomas de VIH 

Los primeros síntomas de VIH pueden incluir:

  • Fiebre baja;
  • Malestar general;
  • Dolores en el cuerpo y de cabeza;
  • Erupción en la piel;
  • Sudores nocturnos;
  • Ganglios linfáticos inflamados;
  • Llagas en la boca.

Estos síntomas pueden aparecer en la infección inicial por VIH y durar algunos días o semanas, lo que se conoce como síndrome retroviral agudo. Vea cómo identificar los síntomas de VIH.

Asimismo, en la fase crónica del VIH, antes del desarrollo del SIDA, pueden aparecer signos persistentes como candidiasis en la boca o en la región íntima, manchas o placas blancas en la lengua y encías y pérdida de peso sin causa aparente.

Síntomas de VIH en la piel

Los síntomas de VIH en la piel generalmente aparecen como manchas rojas o violáceas, comezón, erupciones similares a alergias, descamación y heridas que tardan en cicatrizar.

Estos síntomas pueden aparecer tanto al inicio de la infección como más adelante, cuando el sistema inmunitario está más debilitado.

¿Cuánto tiempo tardan en aparecer los primeros síntomas?

Los primeros síntomas del VIH suelen aparecer entre 2 y 4 semanas después de la infección; no obstante, muchas personas no presentan ningún signo durante años.

Esta fase asintomática puede durar hasta 10 años, durante la cual el virus sigue replicándose de forma silenciosa, pero aún puede transmitirse a otras personas.

¿Cuál es la diferencia entre VIH y SIDA?

El VIH es el virus que causa la infección, mientras que el SIDA es la fase más avanzada de la enfermedad, cuando el sistema inmunitario está muy debilitado y aparecen infecciones o enfermedades oportunistas.

Tener VIH no significa tener SIDA, ya que las personas que reciben tratamiento adecuado pueden mantener su salud y evitar que la enfermedad avance a esta fase.

Sin embargo, incluso las personas con VIH o SIDA pueden transmitir el virus a otras, quienes sin tratamiento pueden desarrollar SIDA con el paso de los años.

Cómo se transmite el VIH

Las principales formas de transmisión del VIH son:

  • Relaciones sexuales vaginales, orales y/o anales, sin uso de preservativo con una persona infectada por VIH;
  • Compartir jeringas contaminadas con el virus VIH;
  • Durante el embarazo o la lactancia;
  • Contacto directo con sangre o fluidos corporales de una persona infectada;
  • Accidentes con objetos punzocortantes como cuchillos, tijeras, bisturíes, navajas o cortaúñas contaminados con VIH.

Anteriormente, recibir transfusiones de sangre también podía transmitir VIH. En la actualidad, toda la sangre donada es analizada para detectar el virus y cualquier muestra contaminada es descartada, por lo que la sangre es segura.

No obstante, algunos factores pueden aumentar el riesgo de transmisión del VIH, como tener una carga viral alta o estar en etapas avanzadas de la enfermedad, así como tener relaciones sexuales durante la menstruación.

Asimismo, la presencia de otras infecciones de transmisión sexual, como sífilis, herpes genital o chancroide, cuando no se tratan, también puede aumentar el riesgo de infección por VIH.

Cómo confirmar el diagnóstico

El diagnóstico de la infección por VIH es realizado por el infectólogo o médico general mediante la evaluación de los síntomas, el momento en que aparecieron y el historial de conductas de riesgo.

Para confirmar el diagnóstico, el médico puede solicitar pruebas de laboratorio que detectan la presencia del virus o de los anticuerpos que el organismo produce contra él.

Inicialmente, se lleva a cabo una prueba rápida o examen serológico, con resultados en pocos minutos o días. Si el resultado es positivo, se realiza una prueba confirmatoria para asegurar la precisión del diagnóstico.

Lea también: Prueba rápida de VIH (en saliva y sangre) tuasaude.com/es/prueba-rapida-de-vih

Estos exámenes pueden realizarse en centros de salud, laboratorios o servicios especializados, y están disponibles de forma gratuita en sistemas públicos de salud en muchos países. Conozca los principales exámenes para VIH.

El mejor momento para realizar la prueba de VIH es entre 40 y 60 días después de una posible exposición, ya que antes de este periodo el resultado puede ser falso negativo debido a la ventana inmunológica del VIH.

Qué hacer en caso de sospecha

En caso de sospecha de haber contraído VIH, es importante acudir al médico para evaluar el momento adecuado para realizar la prueba.

Además, el médico puede indicar la profilaxis posexposición (PEP), con medicamentos antirretrovirales, que debe iniciarse en las primeras 72 horas después del posible contacto para evitar la multiplicación del virus y su entrada en las células.

Tipos de VIH

Los principales tipos de VIH son:

  • VIH-1: es el tipo más común que causa la infección, responsable de cerca del 95 % de los casos en el mundo, con subtipos como VIH-1 A, B, C, D, E, F, G, H, I y O;
  • VIH-2: es más común en África Occidental, pero también puede encontrarse en otros países, con subtipos como VIH-2 A, B, C, D y E.

Estos virus se replican de forma diferente a lo largo del tiempo y responden de manera distinta al tratamiento antirretroviral.

Por ello, es importante identificar mediante análisis de sangre el tipo y subtipo de VIH, así como la carga viral, ya que el tratamiento no es exactamente igual para todas las personas.

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento del VIH debe ser realizado bajo orientación del infectólogo y puede incluir:

1. Terapia antirretroviral (TARV)

Este tratamiento se realiza con una combinación de medicamentos antirretrovirales como dolutegravir, lamivudina o efavirenz, con el objetivo de reducir la multiplicación del virus y disminuir la carga viral en el organismo.

La terapia antirretroviral es gratuita en muchos sistemas públicos de salud y debe mantenerse de por vida, con dosis y combinaciones ajustadas según el tipo de virus y la respuesta de cada persona. Vea cómo se realiza el tratamiento del VIH.

2. Seguimiento regular

Durante la TARV, el médico realiza un seguimiento constante de la salud de la persona y de la eficacia del tratamiento mediante exámenes periódicos, como hemograma completo y control del sistema inmunitario y de la carga viral.

Asimismo, se solicitan estudios del hígado y riñones, pruebas para sífilis, hepatitis B y C, toxoplasmosis, citomegalovirus, prueba anual de tuberculosis y papanicolaou.

3. Alimentación equilibrada

Una alimentación variada y equilibrada es importante en personas con VIH, ya que ayuda a fortalecer el sistema inmunitario, mejorar la absorción de los antirretrovirales y reducir el riesgo de complicaciones.

Lea también: Alimentación VIH/SIDA: qué comer y alimentos prohibidos tuasaude.com/es/dieta-para-hiv

Se recomienda priorizar frutas, verduras, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables, como aceite de oliva, frutos secos y pescados ricos en omega-3, así como evitar alimentos ultraprocesados, ricos en grasas saturadas y azúcares en exceso.

¿El VIH tiene cura?

El VIH no tiene cura porque el sistema inmunitario no puede eliminarlo completamente del cuerpo. El virus se replica de diferentes maneras, lo que puede hacer que algunos medicamentos pierdan eficacia con el tiempo.

Actualmente se realizan investigaciones para lograr una cura definitiva. Una vacuna también podría ser una solución, pero hasta ahora no ha sido desarrollada.

Cómo prevenir la transmisión del VIH

Para prevenir la transmisión del VIH se recomienda:

  • Usar preservativo masculino o femenino en todas las relaciones sexuales, ya sea durante caricias o penetración vaginal, anal u oral;
  • No compartir jeringas usadas;
  • Evitar el contacto con sangre o secreciones de otras personas, que pueden estar contaminadas;
  • Identificar y tratar infecciones de transmisión sexual, ya que aumentan el riesgo de contagio de VIH.

Las personas con VIH también deben seguir estas medidas para evitar reinfecciones o infecciones por otros subtipos del virus, lo que puede dificultar el control de la carga viral incluso durante el tratamiento.

En algunos casos, especialmente en personas con mayor riesgo de exposición, como personal de salud, el infectólogo puede indicar la profilaxis preexposición (PrEP).