La mamoplastia de reducción, también conocida como cirugía de reducción mamaria, es un procedimiento que reduce el tamaño de los senos mediante la extracción del exceso de grasa, tejido glandular y piel, además de disminuir el volumen, ayuda a mejorar la forma, la simetría y la proporción de las mamas.
Esta cirugía está indicada en mujeres con hipertrofia mamaria, así como en casos en los que el volumen de los senos causa dolor, molestias físicas, limitación funcional o malestar emocional, además de situaciones reconstructivas y en hombres con ginecomastia.
La reducción de pecho debe ser realizada por un cirujano plástico, quien realiza evaluaciones previas y puede indicar la suspensión del tabaco, suplementos o medicamentos que pueden aumentar el riesgo de sangrado durante la cirugía.
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Cuándo se realiza
La cirugía de reducción de pecho está indicada principalmente en casos de hipertrofia mamaria, cuando el tamaño excesivo de los senos provoca molestias físicas como dolor crónico en la espalda, cuello y hombros, marcas en los hombros por el sostén e irritación en la piel bajo las mamas.
También puede recomendarse cuando el tamaño de las mamas limita la actividad física, afecta la calidad de vida o causa malestar emocional, como baja autoestima o dificultad para encontrar ropa adecuada.
En algunos casos, esta cirugía se indica con fines reconstructivos, como para corregir asimetrías mamarias o para igualar el tamaño de los senos tras una cirugía por cáncer de mama.
La mamoplastia de reducción también puede realizarse en hombres, principalmente para tratar la ginecomastia, que es el aumento del tejido mamario masculino, utilizando técnicas quirúrgicas similares para reducir el volumen y mejorar el contorno del pecho.
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La preparación para una mamoplastia de reducción comienza semanas antes de la cirugía con una evaluación médica completa, en la que el cirujano revisa el estado de salud, mide las mamas y puede solicitar estudios como mamografía o ecografía.
En las semanas previas a la cirugía, se indican cambios importantes como suspender el tabaco, idealmente entre 2 y 6 semanas antes, y evitar aproximadamente una semana antes medicamentos o suplementos que aumenten el riesgo de sangrado, como la aspirina, los antiinflamatorios y algunos remedios naturales.
Antes de la cirugía, es necesario cumplir con un periodo de ayuno indicado por el médico y organizar el acompañamiento para el regreso a casa.
Ya en el hospital, el cirujano realiza el marcaje de las mamas, se administran antibióticos para prevenir infecciones y se aplican medidas de seguridad, además de infiltrar una solución especial que ayuda a reducir el sangrado y facilitar el procedimiento.
Cómo se realiza la reducción de pecho
La mamoplastia de reducción se realiza generalmente en un hospital o centro quirúrgico por un cirujano plástico, siguiendo los siguientes pasos:
- Se administra anestesia, que puede ser general o, en algunos casos, local con sedación;
- Se realizan incisiones que permiten retirar el exceso de grasa, tejido glandular y piel de las mamas, y en ocasiones se complementa con liposucción para mejorar el contorno;
- Se remodela el seno y se reubica el pezón y la areola en una posición más alta y natural;
- Se aplican diferentes técnicas quirúrgicas según el caso, lo que determina el tipo de incisiones y cicatrices;
- Se cierran las incisiones con suturas, se colocan vendajes y un sostén de compresión para favorecer la recuperación;
En algunos casos, se dejan pequeños drenajes para evitar la acumulación de líquidos durante los primeros días, y el procedimiento suele durar entre 2 y 5 horas.
Cómo son las cicatrices
Las cicatrices de la mamoplastia de reducción suelen quedar alrededor de la areola y en la parte inferior del seno, pudiendo formar una línea vertical y otra en el pliegue bajo la mama, con forma de “T invertida”, que es la más común.
En algunos casos, pueden ser más pequeñas, quedando solo alrededor de la areola y en el surco bajo el seno, por lo que suelen quedar poco visibles.
Con el tiempo, las cicatrices tienden a aclararse y volverse menos notorias, especialmente porque muchas quedan ocultas en los pliegues naturales de la mama.
Cómo es la recuperación
Después de la cirugía la mujer puede sentir algún dolor, siendo importante usar un sostén con un buen soporte, tanto en el día como por las noches, acostarse boca arriba y tomar analgésicos indicados por el médico, como Paracetamol o analgésicos opioides.
Generalmente, las suturas deben ser removidas alrededor de 8 a 15 días después de la cirugía y, durante ese tiempo, debe reposar evitando mover los brazos y el tronco de forma excesiva.
En algunos casos, la mujer puede tener un drenaje por alrededor de 1 a 2 días para drenar cualquier exceso de sangre y de fluido que se pueda acumular en el organismo, evitando complicaciones, como infección o seroma. Vea cómo cuidar de los drenajes quirúrgicos después de la cirugía.
En las primeros 4 a 6 semanas después de la cirugía, se aconseja evitar ejercicios físicos más pesados, especialmente aquellos que comprenden movimientos con los brazos como levantamiento de peso o musculación.
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La reducción de mamas no suele ser peligrosa cuando la realiza un cirujano cualificado, ya que es una cirugía segura, aunque como cualquier operación puede tener riesgos como sangrado, infección, problemas de cicatrización o cambios en la sensibilidad
En casos poco frecuentes pueden aparecer complicaciones más importantes, sobre todo en personas que fuman o tienen obesidad
Aun así, la mayoría de las complicaciones son leves y tratables, y el procedimiento suele ser seguro cuando está bien indicado y controlado
Posibles complicaciones
La mamoplastia de reducción es una cirugía segura, pero como cualquier intervención puede presentar complicaciones como sangrado, hematomas, infección o acumulación de líquidos.
También pueden ocurrir problemas de cicatrización, cambios en la sensibilidad del pezón o pequeñas diferencias en la forma de las mamas, e incluso dificultades para amamantar en algunos casos.
El riesgo de presentar complicaciones es mayor en personas obesas y fumadoras.